Review AHS: Open House

Llegamos al episodio central de la temporada y poco a poco vamos completando el puzzle que compone el pasado de la casa. O al menos lo que conocemos hasta ahora de dicho pasado. Open House ha sido un episodio revelador, que nos ha mostrado algunas escenas muy memorables y ha roto con un par de esquemas que yo creía tener bastante claros. ¿Y qué más se le pude pedir a esta serie? Venga, pasa, que vamos a hablar más despacio de lo que hemos visto en el episodio. Y comenzamos con un juego de palabras bastante malo… ¡open review!

Me gusta la trama de la familia Harmon y tengo mucho interés por saber cómo van a acabar la temporada: ¿conseguirán mudarse? ¿Morirán allí y pasarán a formar parte de los fantasmales habitantes de la casa? Sin embargo, reconozco que cuando nos centramos en el pasado de la casa, mi interés por el presente se desvanece. Y es que a menudo los flashbacks suelen ser las mejores partes de los episodios, especialmente cuando se centran en el pasado de personajes a los que ya conocemos. Y en Open House, a falta de una, hemos tenido ración doble de ese pasado de la casa. Y qué bien ha funcionado…

Vayamos al primero de esos flashbacks, situado en 1994 (recordemos, el mismo año en el que muere Tate, tal y como vimos en el episodio anterior). Pero en esta ocasión el centro de atención será otro de los hijos de Constance: Beauregard (Beau), del que no sabíamos nada hasta ahora. Conocer a Beau viene de la mano de otra sorpresa: saber que Larry estaba (y está) perdidamente enamorado de Constance. Precisamente es ella la que le pide que acabe con la vida de su hijo para así evitar que los asuntos sociales se lo arrebaten. No es extraño, teniendo en cuenta que está atado a una cadena en un oscuro altillo de la casa.

De modo que hemos conocido a un nuevo habitante de nuestra “casa de los horrores”. Si no recuerdo mal, sólo habíamos visitado el altillo en el primer episodio, cuando Vivien encuentra el traje negro de Rubber Man. Así que quizás por eso no habíamos tenido la oportunidad de ver antes a Beau. A pesar de las malformaciones físicas, el niño parece entender bastante bien lo que se le dice, y eso hace tanto su situación como su muerte aún más trágicas, si cabe. Con Beau son ya tres los hijos de Constance a los que conocemos. ¿Alguien más está deseando descubrir quién es el cuarto?

Pero volvamos al presente. Parece que los intentos de Vivien por vender la casa comienzan a dar resultado, ya que al “Open House” responde un posible comprador muy interesado: un tal Joe Escandarian cuyo único interés en la casa reside en derrumbarla para poder construir pisos. Personalmente, la idea de destruir la casa me dio pánico en un primer momento. Pero ahora, pensándolo con más detenimiento, supongo que no es una mala forma de cerrar la historia al final de la temporada si finalmente se cambia no sólo a los protagonistas, sino también a las situaciones de cara a la segunda temporada. Por eso creo que habría sido interesante mantener algún tiempo más al potencial comprador en la serie.

Pero también es cierto que Joe Escandarian no ha sido el único en interesarte por la casa: también Larry ha reclamado su propio tour por la mansión, fingiendo que pretendía comprarla. Sinceramente, la reacción de Marcy al sacar la pistola me ha parecido un tanto exagerada. De acuerdo, nosotros conocemos a Larry y sabemos que no es de fiar. Pero que ella, sin saber quién es, no debería haber actuado así. O eso pienso yo… En cualquier caso, Larry ha conseguido la visita que quería, y, como detalle, ha demostrado mucho interés en la chimenea. Interés que en un principio pensé que estaría relacionado con el incendio que provocó, tal y como nos contaron en el primer episodio. Pero, una vez más, la serie nos ha sorprendido, revelándonos que el pasado de Larry no es exactamente tal y como pensábamos.

Seguramente no estéis de acuerdo conmigo, pero la escena en la que Ben se ha presentado en casa de Larry para amenazarle y decirle que se alejara de ellos me ha chocado muchísimo. No me he creído ese aire amenazante de Ben; no sé por qué, no me pegaba con el personaje. Eso sí, lo bueno mejor de esta escena es precisamente la revelación que comentábamos: Larry no mató a su familia, sino que fue su propia mujer la que prendió fuego al enterarse de que su marido estaba enamorado de Constance y pretendía dejarla por ella. Suponemos que las quemaduras de Larry indican que intentó salvar a su familia, y el hecho de que le contara a Ben que él provocó el fuego indica que se siente responsable. Todo esto le da una nueva dimensión al personaje, al que podemos ver de manera diferente. No quiere decir que ahora le tengamos que considerar un santo (de hecho, se porta fatal con su mujer, llegando a decirle que se marchara de la casa), pero desde luego no es el asesino que creíamos en un principio. 

La relación sentimental entre Larry y Constance ha sido una de las grandes sorpresas del episodio. Y más aún ver cómo, mientras los sentimientos de él se han mantenido con el paso del tiempo, Constance no sólo no le corresponde, sino que además le trata con desprecio. Sin embargo, hay algo que sí ha sido capaz de unirles: el deseo por mantener en pie la casa. Para Constance es la única manera de poder seguir en contacto con dos (¿o puede que tres?) de sus hijos. Para Larry, la vieja casa es el único lugar en el que ha sido – y quizás pueda volver a ser – feliz en su vida.

El enemigo común, pues, era Joe Escandarian. Y ahí es donde entra en juego Moira, que, gracias a su aspecto más juvenil, ha encandilado al ricachón de origen armenio. Como ya vimos unos episodios atrás, Moira perdió toda la esperanza de “seguir adelante” al ver cómo Ben construía un cenador sobre su cadáver. Sin embargo, la promesa de construir una piscina en el jardín que le hace Escandarian vuelve a darle la esperanza que había perdido. Así que, al descubrir que Joe simplemente le había engañado, se ha sumado a la venganza orquestada por Constance. Hay que decir que la muerte de Escandarian ha sido bastante cruel. Como detalle curioso, el hecho de que justo cuando está a punto de morir sea capaz de ver el aspecto “real” de Moira. Y, por supuesto, la frase de Constance: “Asegúrate de que está fuera de la propiedad antes de que expire. No me gustaría volver a encontrarme con su cadáver.

Vamos ahora con Vivien, cuya historia ha ido sirviendo en cierto modo de enlace para las escenas más reveladores del episodio. Sin embargo, también hay algunas cosas que mencionar sobre ella. En primer lugar, hemos descubierto que no está embarazada de un bebé, sino de dos. ¿Cabría la posibilidad de que uno de ellos estuviera sano, tal y como indican las pruebas, y la naturaleza del otro fuera “demoníaca”, como decía la enfermera que se desmayó al ver la ecografía? Y, lo que es peor (y aquí entro ya no en el terreno de la ciencia ficción, sino en el de culebrón malo), ¿sería posible que cada uno de los bebés fuera de un padre diferente (léase, Ben y Rubber Man)? Juro que en mi cabeza sonaba menos ridículo que visto así, por escrito. Perdonadme… Por cierto, y con respecto a eso, muy curioso el sueño erótico de Vivien en el que aparecen el policía, Ben y Rubben Man. Menudo cacao…

En su afán por vender la casa siendo lo más sincera posible (cosa que no parece muy efectiva a la hora de hacer que la venta, efectivamente, funcione), Vivian decide volver a hacer el “Eternal Darkness Tour” junto con Marcy para así terminar de oír la historia completa sobre Charles y Nora Montgomery. Como ya imaginábamos, Charles logró hacer que su hijo Thaddeus regresara a la vida. O, mejor dicho, creó un monstruo reconstruido a partir de los fragmentos que quedaron de su bebé.

En este episodio hemos presenciado el momento en el que Nora descubre a la criatura creada por su marido (Infantata para los amigos). Creo que el ver a Nora con el pecho ensangrentado por haber tratado de amamantar a su bebé ha sido una de las imágenes más espectaculares y escalofriantes del episodio. La locura de ambos padres, causada por el dolor y la desesperación ante la pérdida de su hijo ha sido realmente sobrecogedora. Por suerte Nora parece haber sido capaz de mantener la cordura necesaria para acabar con la vida de su marido y la suya propia (tras haber intentado matar a su bebé). Una gran historia este primer sangriento capítulo de la casa, sin lugar a dudas.

Acercándonos al final, hablemos un poco de Violet. La muchacha sigue algo afectada tras el descubrimiento del pasado de Tate, y la situación en casa no ayuda a que mejore. Por suerte Tate sigue siendo su particular ángel de la guarda, el único que se encarga realmente de que la chica no se haga daño y siga manteniendo algún motivo por el que vivir. Aunque no hemos avanzado en la trama de Tate y su especial situación, sí que ha habido una pequeña conversación muy interesante: esa en la que Tate le ha preguntado a Violet si cree en los fantasmas. Y es que el muchacho piensa que tras la vida debe haber algo más (y, sobre todo, mejor). Es inevitable sentir lástima por él al ver que, por desgracia, su existencia ahora sigue siendo más o menos igual de miserable que en vida.

Violet, por cierto, sigue mostrándose más perceptiva con los espíritus que habitan la casa, y su relación con ellos parece ir evolucionando. Tate le ha enseñado cómo ahuyentarles, y parece ir acostumbrándose poco a poco a su nueva habilidad. Quizás, como comentaba la médium en el episodio anterior, Violet sea la clave para hacer que Tate “despierte y cruce al otro lado”, o lo que sea que hagan los fantasmas en esta serie.

Para terminar hay que mencionar la caja con fotografías antiguas que han encontrado Tate y Violet en el altillo. Y es que gracias a ellas Vivien se ha llevado otro susto monumental: el reconocer a Nora Montgomery como la primera dueña de la casa. Recordemos que en Murder House Nora regresó para visitar el edificio y luego desapareció de forma repentina en la cocina. Desde luego ha sido un buen final de episodio que sólo queda empañado por el hecho de que ya fue publicado como sneak peek, quitándole así el factor sorpresa. Sin embargo, lo más interesante ahora es pensar qué consecuencias puede tener el descubrimiento de Viv: ¿Comenzará a plantearse que hay fantasmas en la casa? ¿Pensará que es producto de su imaginación y le hablará a Ben sobre el tema? Las posibilidades son muy interesantes…

En cualquier caso, una semana más, American Horror Story sigue avanzando con paso firme y seguro. Quizás el episodio haya estado algo por debajo de otros anteriores en lo que respecta a la trama situada en el presente, pero las escenas del pasado han sido tan interesantes como reveladoras. En definitiva, volvemos a quedarnos con muy buen sabor de boca. O, al menos, esa es mi impresión. ¿Estáis de acuerdo? 

 


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »