Review AHS: Birth

¡Menudo episodio nos ha dejado American Horror Story esta semana! Y, lo que es mejor, aún nos queda una dosis más, que se presenta, si cabe, más interesante todavía: la finale, un episodio con una duración especial que se emitirá el próximo miércoles y que promete dejarnos con la mandíbula desencajada. Pero para eso aún hay que esperar unos días. Así que, mientras tanto, ¿por qué no comentamos Birth? Hay mucho que decir…

En la review de Rubber Man nos preguntábamos por qué Tate estaba tan empeñado en cumplir su promesa de darle un hijo a Nora. Y tres episodios más hemos descubierto la respuesta: el vínculo entre Nora y Tate se creó años atrás, cuando este último era sólo un niño y vivía con sus padres en la casa. Concretamente, en 1984.

Las palabras del pequeño Tate hacia Nora lo explican todo: “Ojalá fueras mi madre”, le dice, al ver que una extraña le trata con más cariño de lo que lo ha hecho su auténtica madre en toda su vida. Y es que, si hay algo que se pueda destacar de la primera habitante de la casa es su abnegación como madre. Sólo hay que ver cómo, más de medio siglo después del desagradable episodio protagonizado por su familia, Nora sigue velando por Thaddeus, sin importarle el monstruo en el que se ha convertido. Algo que, desde luego, Constance no ha hecho nunca por su hijo.

Ya hemos comentado en más de una ocasión la peculiar forma que tiene la vecina de tratar a sus hijos: les quiere, sí, pero a menudo se dirige hacia ellos demostrando únicamente desprecio. Sin duda, el polo opuesto a la actitud de Nora, todo amor hacia su criatura. Por eso sus palabras de consuelo (“La vida es demasiado corta para tanto dolor”) se quedarán grabadas en él a través de los años.

Sin embargo, y a pesar de lo que siente Tate por Nora, es consciente de que debe romper su promesa: y es que, evidentemente, no puede seguir adelante con su idea inicial ahora que está enamorado de Violet. Pero ahora es Nora la que está determinada a recuperar a su bebé; no importa que Tate no quiera entregárselo: ella se encargará de hacerse con él. Sin duda, un gran inicio de episodio. Y es sólo el principio…

Como ya venimos comentando desde hace algún tiempo, los bebés de Vivien han despertado el interés de más de un personaje. Entre los que están más determinados a quedarse con ellos encontramos a Chad y Patrick, los habitantes anteriores a los Harmon, que ya en vida pensaban adoptar a un niño y que han visto ahora la posibilidad de cumplir su sueño.

Violet, claro está, no va a permitirlo. Por eso, con la intención de librarse para siempre de ellos, pide consejo a Billie Dean Howard, la médium amiga de Constance a la que ya hemos visto en un par de ocasiones. Al interés de Violet se suma el de Constance, que tampoco está por la labor de que la pareja se quede con los bebés, básicamente porque considera que el hecho de que unos homosexuales críen a un niño es algo antinatural. Y, claro, teniendo en cuenta que uno de ellos es su nieto, la cosa se vuelve mucho más personal… Dicho sea de paso, yo tampoco era muy partidaria de que Chad y Pat se quedaran con los bebés, simplemente porque pensaban asesinarles de pequeños para poder mantenerles siempre así. Muy cruel, incluso en esta serie…

Así que, en cierto modo, hacer desaparecer a Chad, como planeaba Violet, parece una opción más que aceptable. Y aquí es donde entra en juego Billie Dean, que aconseja a la hija de los Harmon que utilice un antiguo conjuro que forma parte de la historia de los Estados Unidos. Personalmente, me ha gustado mucho la referencia a los Roanoke: recuerdo que aquella historia me fascinó cuando nos la contó en clase un profesor de literatura hace un par de años, y volver a oír la leyenda de aquel pueblo fantasma ha sido muy interesante. Obviamente, se ha modificado un poco para la serie: si bien es cierto que todos los miembros de aquel grupo desaparecieron inexplicablemente y que la palabra “Croatoan” apareció, efectivamente, escrita en un poste, que dicha palabra se utilizase como un conjuro es una licencia del guión.

Por cierto, y con respecto a la escena de la narración de la médium, hay un par de cuestiones que cabe subrayar. La primera es la manera en la que Billie Dean describe la “energía” de la casa, como “algo más que la suma de todas las energías individuales, que tiene la intención de salir al mundo exterior”. Da la impresión de que ha encontrado esa manera de salir a través del hijo de Vivien y Tate, pero de eso ya hablaremos más adelante. En segundo lugar, también es interesante la manera en la que la médium se niega a hablar (incluso parece asustada) al notar la presencia de Tate. A pesar del gran número de espíritus que habitan la casa, el de Tate es el único al que la mujer parece temer…

A todo esto, ¿sabe Constance que Violet está muerta? En un primer momento di por hecho que sí, pero en el revisionado me he fijado en que no se menciona nunca, y no estoy muy segura. En cualquier caso, no parece un detalle muy importante teniendo en cuenta todo lo que hay que tratar en esta serie.

Librarse de “la competencia” Chad y Patrick no ha sido muy complicado: aunque el conjuro no ha funcionado (y doy gracias por ello, porque habría sido un poco cutre…), los problemas de pareja de ambos han sido suficientes, una vez más. Está visto que la relación entre ambos está destinada a no funcionar, por mucho que lo intenten. Siempre terminan de la misma manera… Eso sí, Chad se despide a lo grande: sacando a la luz todos los trapos sucios de Tate ante Violet. Y, como era de esperar, la chica no lo asimila demasiado bien.

Vamos ahora a la trama de los Harmon, que al fin y al cabo es la central y la que da nombre al episodio. Como ya imaginábamos, ha llegado la hora de que Vivien salga del hospital, y Ben obliga a Violet a que le acompañe para ir a recoger a su madre para poder viajar a Florida a casa de los famosos familiares a los que han nombrado tantas veces a lo largo de la temporada. La primera escena (que ya vimos como sneak peek), en la que Ben obliga a Violet a subir en el coche a pesar de la resistencia de su hija, adelanta lo que ya temíamos: Violet no puede ocultar su situación durante mucho más tiempo, por más que lo intente.

En el apartado de “anomalías médicas” de esta semana hemos descubierto una nueva: la “intrauterine omophagia”, que se podría traducir algo así como “crudismo intrauterino”. En otras palabras, el “bebé malo” está matando al “bebé bueno” a base de dejarle sin alimento. Por eso, y porque el primer bebé ya es capaz de sobrevivir por si mismo, el parto parece inminente…

Y tanto que lo es: basta con que Vivien se acerque a la casa para que la criatura de Tate se empeñe en salir del vientre de su madre a toda prisa. A partir de aquí, todo lo que ocurre en el episodio me ha parecido una genialidad, y creo que resumirlo con palabras va a desmerecer mucho a las imágenes de las que hemos podido disfrutar. Así que, un poco en contra de mi voluntad, voy a intentar hablar del genial “Birth” que nos prometía el título.

Justo cuando Vivien se dispone a dar a luz, Violet por fin le revela a su padre lo que, tarde o temprano, él acabaría descubriendo por si mismo: que está muerta y que lo que ve no es sino su espíritu que, obviamente, no puede abandonar la casa. Sólo entonces Ben comienza a encajar las piezas que ya se acumulaban en su cabeza, y empieza a comprender que la casa esconde mucho más de lo que aparenta. Pero, como bien le recuerda Constance, precisamente ese no es el momento de lamentarse, sino el de ayudar en lo posible a su mujer, que se encuentra en una situación mucho más delicada…

He dicho muchas veces que Ben no es mi personaje favorito de la serie. De hecho, es el menos favorito de todos. Pero tengo que reconocer que esta escena se ha lucido, y que no me habría cambiado por él por nada del mundo. Mantener la calma en un momento así y justo después de descubrir todo el pastel no debe haber sido nada fácil. Aunque la genial manera en la que se suceden las imágenes del parto con otras de Ben gritando en un rincón (tal y como se sentía en realidad) ha ayudado mucho.

No sólo eso. El parto, en sí, ha sido una de las escenas más desconcertantes que hemos visto en la serie (y eso que ha habido unas cuantas): el aislamiento del mundo exterior, las velas sustituyendo a la luz eléctrica, los fantasmas asistiendo el parto… excelente. Y es que da la impresión que la casa se había estado preparando para este momento durante mucho tiempo. ¿O no parece demasiada casualidad que entre los fantasmas encontremos a un médico y dos enfermeras?

Hay que hablar, por supuesto, de los bebés. El primero de ellos, el de Ben, nace muerto: no se le oye llorar en ningún momento, y el doctor Charles Montgomery así lo confirma. Sin embargo, al entregarle el cuerpecito sin vida a Nora, cualquiera diría que era está sujetando a un bebé fuerte y sano. Eso parece indicar su sonrisa. Quizás todo lo que siempre quiso Nora no fue otra cosa que el cuerpo intacto de su bebé para poder enterrarle en paz, algo que no tuvo la oportunidad de hacer con Thaddeus. O, quizás (lo que parece la opción más plausible), Nora esté simplemente loca y se conforme con un bebé sin vida. En cualquier caso, parece que su historia no tiene mucho más que contar.

El otro bebé (el de Tate), sin embargo, sí que nace sin más complicaciones. Por supuesto, es Constance la que se hace cargo del bebé desde el primer momento, tal y como tenía pensado. No sé si el aspecto del bebé será llamativo de algún modo, pero está claro que se han esforzado en ocultarlo. Y eso que Moira afirma que es el bebé más hermoso que ha visto jamás… No sé vosotros, pero yo estoy deseando verle. Y no nos olvidemos de Hayden, que lo quiere para ella…

A pesar de los esfuerzos del doctor Montgomery, sus técnicas anticuadas y los daños irreversibles provocados por los bebés marcan el destino de Vivien, que no sobrevive al parto. Una vez más, hemos presenciado un gran momento cuando se debatía entre la vida y la muerte, escuchando las voces de su hija y su marido, que la atraían hacia lados distintos. Al final, por desgracia, no ha tenido las fuerzas suficientes como para mantenerse con vida.

Llegamos así al final del episodio, marcado por un momento esencial: Violet se enfrenta, por fin, a Tate, y le recrimina todo lo que ha hecho, culpándole, especialmente, de la muerte de su madre. Y, por primera vez, le dice que se marche, con más convicción que nunca. Tate ha desaparecido, y no sabemos si para siempre. ¿Habrá descubierto Violet cómo manejar las reglas de la casa y acabar con los fantasmas de manera definitiva? Tendremos que esperar al último episodio para confirmarlo.

Por ahora, y hasta que llegue la finale, nos quedamos con esa imagen de Vivien y Violet, reunidas por fin, y más compenetradas de lo que las hemos visto en toda la temporada. Cerramos así otro gran episodio de esta primera temporada que me ha enganchado como pocas.

¿Qué veremos en la finale? Al ser esta la primera temporada no tenemos claro si cada año contará una historia independiente o si, por el contrario, la trama actual se alargará durante más temporadas. Si nos inclinamos por la primera opción, tocará cerrar las tramas que están abiertas. La primera gran pregunta es el bebé que ha sobrevivido… ¿qué hay de toda esa historia del anticristo que nos contaron? La segunda, más específica, se refiere a Ben: ¿sobrevivirá a lo que queda de temporada? No apostaría mucho por ello… ¿alguien más ha pensado en la opción de que se suicide dentro de la casa? Se me ocurren tantas cosas… en cualquier caso, queda muy poquito para averiguarlo. Pero, mientras llega la final, aún podemos seguir comentando este último episodio. ¿Te animas?


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