Review 30 Rock: Stride of Pride

Y empieza la cuenta atrás. Desde diez. Diez son los episodios que quedan para que 30 Rock eche el telón. Y el episodio que empieza esta cuenta atrás es Stride of Pride, escrito por la show runner Tina Fey (primer episodio que escribe en solitario desde Kidnapped by Danger). Fey ha decidido tratar temas como la comicidad de las mujeres o las oportunidades laborales de las actrices en su mediana edad. Vamos, cosas filosóficas que demuestran que esta séptima y última temporada va a ser diferente a todas las demás. Y solo quedan, snif, diez episodios…

Que Tina Fey saque el “debate” de si las mujeres pueden ser divertidas tiene su aquel. Supongo que habrá tenido que soportar la misma frase muchas veces a lo largo de su vida. Y, hablando de esto, tengo que confesar. Confieso que, antes de conocerla, yo también tuve épocas en las que pensaba como Tracy (que las mujeres no son graciosas). Tina Fey, Amy Poehler, Kirsten Wiig… La inacabable cantera femenina del Saturday Night Live hizo que hace años me cambiara de bando y declarara a los cuatro vientos que las mujeres pueden ser tan graciosas como los hombres. Aquí Fey se saca la espina, y escribe un episodio que demuestra, sin duda, que es más divertida que la mayoría de hombres.

Para probar que Tracy está equivocado, Liz Lemon recupera su espectáculo con Jenna: una obra de dos mujeres haciendo diferentes gags. De nuevo, todo inspirado en la vida de Tina Fey. En los 90, Fey y Rachel Dratch (una habitual de 30 Rock) tenían un espectáculo igual, llamado “Fey & Dratch”, en Chicago. Otra vuelta de tuerca: Rachel Dratch interpretó a Jenna en el piloto no emitido de 30 Rock. Lo mejor de esta parte argumental, sin duda, ha sido Tracy Jordan (¿dice esto algo de que las mujeres no pueden ser divertidas?). Sus risas en el teatro porque le parecía gracioso que una mujer interpretara a un médico, su enumeración de mujeres que resultan ser los nombres de sus dedos… En fin, lo normal en Tracy Jordan: un personaje totalmente surrealista que encaja como anillo al dedo en esta serie.

Como ya decíamos la semana pasada (¿o solo lo pensé?), 30 Rock parece haber decidido tirar para adelante con los personajes. 30 Rock nunca se ha caracterizado por hacer evolucionar los personajes. Pero ni lo intentaba ni le importaba. Es una serie que no va de eso. En su ADN solo están los chistes, los gags, las frases demoledoras. Pero eso era antes. Ahora han decidido que Liz (y, en menor medida, Jack y Jenna) es un personaje que va a evolucionar. Ser madre es una gran decisión, y el haberla tomado ya muestra un desarrollo que no se había visto en las seis temporadas anteriores. Sin embargo, tampoco hace falta asustarse (o emocionarse). El querer ser madre es simplemente una excusa para seguir haciendo más chistes, más gags, más frases demoledoras.

Las otras dos tramas tienen como protagonista a Jack y a Jenna. Y también el tema de la edad, de aceptar (o no) la edad que cada uno tiene. Mientras Jack empieza a darse cuenta de que ya ha llegado a una cierta edad y que tiene que empezar a comportarse como tal, Jenna decide saltarse 10 años (dice que no puede competir con Julie Bowen) y pasar directamente a la fase de “zorra de la tercera edad que ganan Oscars”. Como todo el episodio, tanto el uno como el otro están brillantes (como casi siempre, Baldwin un poco mejor, quizá por el brillante cameo de Ryan Lochte).

En definitiva, un episodio casi perfecto. Los chistes y las frases graciosas volando por doquier, y todos en su justa medida. La parodia final del episodio (que los seguidores de Sexo en Nueva York habrán disfrutado) es la muestra perfecta de lo que puede llegar a ser 30 Rock. Con más episodios así, esta temporada pasará a la historia como una de las mejores.

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4
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