Review 30 Rock: Reaganing

reaganing

Después del Live Show de la semana pasada toca volver a la rutina. ¿Rutina? Veinte minutos de 30 Rock nunca pueden ser llamados rutina. ¿O acaso lo puede ser ver a un “actor” no recordando la única línea de diálogo que tiene? ¿O a un jefe recibir infinidad de regalos porque lleva 24 horas arreglando problemas sin parar? ¿O al gran Kelsey Grammer uniéndose con dos desconocidos para estafar a una pastelería? Lo dicho, este Reaganing nos devuelve a la realidad normal de 30 Rock. Y bien agradecidos que estamos.

Porque este 5×05 puede que haya sido el episodio más flojo de lo que llevamos de temporada, pero siguen siendo los mejores momentos cómicos que se pueden pasar delante del televisor (o del ordenador). La verdad es que llamarle “flojo” es ser injustos, pues no ha sido un episodio malo. Ni muchísimo menos. Me he reído mucho con él, pero un poco menos que con los primeros episodios de la temporada. Por cierto, la prueba evidente de que esta es una serie pensada casi exclusivamente para los estadounidenses la tenemos en este capítulo. La cantidad de referencias a personajes conocidos solo allí ha batido records esta semana: Tom Bergeron, Lee Iacocca, Jack Welch, Rachel Maddow, Greta van Susteren, Dorothy Hamill… Sin el Google a mano, estaríamos perdidos.

Liz, a los nueve añosLiz, a los nueve años

Jack lleva casi un día entero sin cometer ni un solo fallo. Incluso ha tenido algunas ideas “brillantes” que se convertirán en realities de la NBC (“ponemos a un grupo de gente en un avión, volando sobre el Atlántico, y entonces entra Tom Bergeron y les dice que el piloto es un niño de seis años; lo llamaremos 'Vuelo al infierno con un niño'“). Y a eso se le llama “reaganear” (por Ronald Reagan), cosa que sólo han conseguido tres personas en la historia: Lee Iacocca, Jack Welch y Saddam Hussein. Pero si quiere conseguirlo deberá realizar el mayor de los milagros: ayudar a Liz a resolver sus problemas sexuales.

De camino al aeropuerto donde Liz tiene que reunirse con Carol (buenísima la excusa para no poder coger un taxi: no hay porque Grecia está jugando un partido de fútbol contra Pakistán) es donde sucede la mayor parte de esta línea argumental. Aunque nos encanta ver a Jack y a Liz juntos, en este episodio no ha habido momentos de mucha comicidad entre ellos. Está claro que el flashback de Liz mientras cuenta su historia ha sido genial, pero no ha habido tanto entretenimiento como pensábamos al verlos juntos en el coche. La línea argumental más floja de las tres que pueblan el episodio, pero que nos regala un auténtico instant classic en forma de flashback.

Jack, Jack, “reaganando”

También ha tenido que arreglar Jack el desaguisado que ha creado Tracy. Obligado a trabajar grabando un anuncio para el Club de Niños y Niñas de América, TJ sólo tiene que decir una frase. Sin embargo, su método de trabajo es otro: “Los guiones se entrometen en mi proceso. Grabemos unas cien tomas y veamos qué sale.Cada toma que fallaba Tracy era mejor que la anterior, e incluso la que ha conseguido hacer bien (con Jack doblándole mientras él comía chucherías) me ha hecho reír. Siempre es un acierto meter a Tracy Jordan en este tipo de situaciones. La cosa va mejorando a ritmo de locuras.

¿Cuál era mi frase?¿Cuál era mi frase?

Pero si hablamos de locura y surrealismo, deberíamos destacar la tercera línea argumental del episodio. Kenneth y Jenna descubren cómo estafar a una pastelería. Si las intervenciones de Kenneth ya eran hilarantes, como cuando habla por teléfono con su casa (“No te preocupes. Os envío dinero para que puedan operarte. ¿Puedes pasarle el teléfono a algún humano?“), la aparición de Kelsey Grammer mata dos pájaros de un tiro. Por una parte consigue el mejor cameo de algún famoso esta temporada y uno de los mejores de la historia de 30 Rock. Todas, absolutamente todas las intervenciones que tiene son sublimes. Por otra, consigue que esta línea argumental sea la más surrealista que recuerdo. La “Best Friends Gang” quedará en el recuerdo hasta el fin de los tiempos.

Los mejores amigosLos mejores amigos

Así que, extrañamente, estamos ante un episodio que gana cuando se aleja de Liz y Jack, que suelen ser los motores de la serie. Esta vez han sido los “secundarios” los que nos han traído veinte minutos de buena comedia. Otros veinte minutos que, si bien están un poco descompensados y no llegan al nivel de capítulos anteriores, demuestran que 30 Rock sigue en plena forma. Cinco años después, sigue con su nivel de calidad casi intacto. Y eso no es fácil.


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