Review 30 Rock: ¡Qué Sorpresa!

Review ¡Qué Sorpresa!

Así, en castellano, es el título del nuevo episodio de 30 Rock. ¡Incluso se han molestado en ponerle el acento y el signo de exclamación al principio! Pero no es ninguna sorpresa (madre mía, vaya manera de unir conceptos) la calidad del capítulo de esta semana. Para quien esto escribe, entre los tres mejores de la temporada, si no el mejor. Pero entremos dentro y profundicemos un poco más, que en esta quinta temporada da gusto hablar de 30 Rock.

30 Rock es una serie que tiene algo diferente. El argumento tampoco es que sea para tirar cohetes: la vida de una guionista de un programa de humor y de todos los que participan en él. Pero es el tipo de humor, la forma en que todo transcurre, la manera en que ponen el gag por encima de todo, lo que hace que sepas que esta serie pasará a la historia como una de las mejores comedias.

Hay gente que la odia, por supuesto. Y la verdad es que son muy feroces en sus críticas. Desde luego, no es una serie para todo el mundo. Por su tipo de humor, sólo gustará a aquellos que coincidan en el gusto que tienen los guionistas por lo excéntrico, lo cuasi-surrealista, lo loco. Pero a aquellos que les gusta, ver un buen episodio de 30 Rock es uno de esos placeres que da la televisión, el motivo por el que nos tragamos decenas de pilotos de comedias para encontrar una posible sucesora.

Así que, cuando dentro de una genial temporada, 30 Rock suelta una bomba como este 5×13, la sensación de placer televisivo es incomparable. Ya en el cold open sueltas un par de carcajadas para ir arrancando. Ese “I said 'everyone', Sketch-Tron 6000” te recuerda que estás viendo 30 Rock, y no cualquier otra comedia.

Todo por una chaquetaTodo por una chaqueta

Uno de los muchos aciertos de este ¡Qué Sorpresa! es la forma en que ha repartido el protagonismo a los diferentes personajes. Desde estas reviews siempre hemos defendido que como mejor está Jenna es con Tracy, y que como mejor está Tracy es en pequeñas dosis. Voilà! Las dos cosas servidas en bandeja. La discusión por la chaqueta de chándal ha sido divertida desde el comienzo. Mientras se reparten los lujosos regalos de la bolsa (hay dos ordenadores, dos relojes de lujo, etc.) se dan cuenta de que sólo hay una chaqueta de chándal con el nombre de la empresa. Aunque Tracy decide que se la quede Jenna (“Quédatela tú. No me importa. Quiero que tú, de forma egoísta, te quedes la mejor sudadera del mundo.”), las discusiones que tienen por ella son una forma excelente de descansar entre las dos grandes líneas argumentales del episodio. Además, Jenna dice la que para mí es la mejor frase del episodio. Se la dice a Liz cuando se entera que ésta está embarazada: “No es momento para discutir esto, pero necesitaré comerme tu condón umbilical“. Esa es la esencia de 30 Rock.

Avery con la capa de magoAvery con la capa de mago

Si no habéis visto aún el episodio pero estáis leyendo esto, no os asustéis. Liz no está embarazada. Como bien se encarga de recordar ella, “es imposible que esté embarazada porque llevo 61 días con la regla“. Pero se ofrece, a regañadientes, a hacerle un favor a Jack y hacerse pasar por embarazada para que a Avery le den un trabajo, que no conseguiría si se descubriera que espera un hijo.

Una de los grandes rasgos que definen 30 Rock es la constante (auto)humillación de Liz Lemon/Tina Fey. Y este episodio se lleva la palma. Esa sesión de fotos en sujetador de Liz… Bueno, digamos que una imagen vale más que mil palabras.

Desagradable, lo séDesagrable, lo sé

Pero el gran protagonista del episodio es Jack. Un tiburón de la vieja escuela en una nueva empresa en la que prevalece el concepto de “familia” e “igualdad”. Vamos, que no está en su elemento. Y, a pesar de grandes ideas como la activación por voz (genial cuando dice “a la mierda” y se cambia el canal al reality Keeping Up with the Kardashians), tiene que recurrir a una ridícula idea de Kenneth para convencer al nuevo mandamás de la compañía. A pesar de que hace tiempo que Kenneth no brilla con luz propia, aquí es un perfecto sidekick de Jack. La escena en el ascensor, en la que Jack le suplica que le pegue porque no puede soportar la culpabilidad (sólo para esquivarlo y dejarlo KO, maldiciendo su entrenamiento en Krav Maga y sus rápidos reflejos), ha sido también una de los mejores de la temporada.

La bajada de nivel de la anterior temporada es ahora más evidente que nunca. Y como muestra, un botón: aunque no quiera decir nada de la calidad de una serie, la cuarta temporada ha tenido una sequía de premios como no la había tenido hasta ahora 30 Rock. Pero igual que la cuarta temporada acabó, también parece que lo hace esa sequía. Los premios del Sindicato de Guionistas premiaron el pasado sábado los mejores guiones del año. Y lo bueno de premiar un año natural y no una temporada es que en 2010 ha habido episodios de la cuarta temporada… pero también de la quinta. When It Rains, It Pours, segundo capítulo de esta temporada, fue elegido por los guionistas americanos como el mejor guión de episodio de comedia del 2010. Y si esta quinta temporada sigue en estos estándares, ese premio será solo el principio. Eso es seguro.

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