Review 30 Rock: My Whole Life Is Thunder


Llegamos al último parón de la historia de 30 Rock. Hasta el 10 de enero no volverán para regalarnos los últimos cuatro episodios de la serie, entre los que está la finale, de 40 minutos de duración. Pero centrémonos. Estamos aquí para hablar de My Whole Life Is Thunder, el octavo episodio de la séptima temporada. Si en el anterior se nos casaba Liz Lemon, en este tenemos otra boda. Y un funeral. Vamos, que ha sido un episodio completito, completito. 

Una de las cosas que más extrañaba de la boda de la semana pasada era la ausencia de Jenna. Era raro ver a Liz casarse y que no estuviera su mejor amiga. Y estaba claro que eso tenía que traer consecuencias. ¿La más importante de todas? Una boda aún más surrealista que la de la semana anterior.

Parece que, ahora que apenas quedan 100 minutos de serie, los guionistas y compinches de Tina Fey se han decidido a atar cabos y cerrar tramas. Vamos, todos los cabos que se puedan atar o todas las tramas que se puedan cerrar en una serie como 30 Rock. Si el 7×07 pasará a la historia por ser el de la boda de Liz Lemon (Liz seguirá conservando su apellido, por supuesto), este 7×08 se recordará como el de la boda de Jenna Maroney (cuyo marido adaptará el apellido de ella… y el nombre, por supuesto). Toda la trama de Jenna ha sido, sorprendentemente, muy divertida. Digo sorprendentemente porque Jenna, al igual que Kenneth, por ejemplo, no aguanta muy bien tramas importantes. Es, como el ahora conserje, un personaje para salir poco. Al menos en este My Whole Life Is Thunder se ha sabido lucir, muy bien acompañada por su marido, el ahora señor Jenna Maroney.

La boda surrealista del año (qué poco le ha durado el título a la de Liz Lemon) ha tenido lugar poco después del funeral de Colleen, la madre de Jack. Personaje delicioso, cualquier aparición de esta señora ha sido divertidísima. Otro cierre para la serie: por fin Jack se reconcilia con su madre, aunque sea por la muerte de esta y al más puro estilo 30 Rock.

La última línea argumental, la de Kenneth y Tracy, también ha estado bastante bien. Sin bodas ni funerales, pero divertida por las referencias a la televisión que han ido dando. Además, ¿a quién no le gusta cuando se juntan estos dos? ¡Ah!, y otro nombre para Kenneth, made in Tracy: K-through-12.

Y así acaba este My Whole Life Is Thunder. ¿Quién nos iba a decir hace dos episodios que ahora estarían Liz y Jenna casadas? ¿Y que además Jack estaría en paz con su madre? Esa es la magia del acercamiento de la series finale, que todo va encontrando su sitio. Ahora hay parón hasta el 10 de enero. A partir de ese día, y durante cuatro jueves seguidos, veremos lo último que queda de 30 Rock. Si al menos nos quedará Bitch Hunter

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