Review 30 Rock: Live Show

Live Show

Y llegó el momento más esperado por todos los fans de 30 Rock. El cuarto episodio, el episodio en directo, ya está aquí. Está claro que no es el primero en hacerlo (el Saturday Night Live lleva 36 temporadas así, y aquí ya lo hizo 7 vidas), pero es el que más curiosidad teníamos por ver. Aunque con la sangre de SNL que corre por las venas de 30 Rock, sabíamos que no podían fallar. ¿O sí? Veámoslo.

Esta es, sin duda, la review más extraña que he tenido que escribir. Evidentemente, también es el capítulo más extraño de 30 Rock hasta el momento. O más bien tendríamos “capítulos”, en plural, ya que hemos podido disfrutar de los emitidos en el East y en el West. ¿Cuál ha sido mejor? ¿El Atlántico o el Pacífico? Bueno, de eso hablaremos más tarde. Ahora podemos decir que las pequeñas diferencias, los chistes que han cambiado, no tenían nada que ver con la parte del país en que se emitieron. Yo creía que sería así, pero podrían haber emitidos los episodios al revés y no hubiera pasado nada.

Diferencias entre el East y el WestDiferencias entre el East y el West

Se me hace difícil hablar de la trama de este capítulo. Las líneas argumentales no pasan de normalillas, pero vamos a hablar un poco de ellas. La principal tiene que ver con Liz Lemon, que cumple 40 años (los mismos que tiene Tina Fey) y nadie se acuerda de ello. Un final feliz un poco almidonado y todos contentos. Mientras, Jenna tiene celos de Tracy porque éste quiere improvisar en sus gags del TGS y Jack decide renunciar al alcohol mientras Avery, que está embarazada, no pueda beber. Si tuviera que destacar alguna escena de esas líneas argumentales, sería a Jack oliendo la boca de Jenna (“creí que no me lo pedirías nunca”, le contesta ella cuando él le pide permiso para hacerlo). Momentazo.

Jack, desesperado por la falta de alcoholJack, desesperado por la falta de alcohol

Pero, al menos para mí, es imposible valorar este episodio como si fuera uno más. Es el episodio en directo, y es el que se recordará con el tiempo. Dos versiones, no muy diferentes, pero con un punto en común: el amor por el Saturday Night Live. El programa que lleva 35 años descubriendo cómicos en Estados Unidos (desde Dan Aykroyd, John Belushi y Chevy Chase hasta la misma Tina Fey o Amy Poehler, pasando por Bill Murray, Eddie Murphy, Ben Stiller o Adam Sandler) es la gran referencia en 30 Rock, y un episodio en directo es el mejor ejemplo de ello. Gran parte del equipo creativo y técnico de 30 Rock se formó en el SNL, donde Tina Fey fue la primera mujer jefa de guionistas. Su personaje en 30 Rock, Liz Lemon, es la jefa de guionistas del TGS, un programa de sketches en directo. Este Live Show (que acaba con una despedida a la SNL) ha sido rodado en el estudio 8H del Edificio GE, sede de la NBC y localizado en el número 30 de Rockefeller Plaza, o 30 Rock, como se le conoce. Un círculo perfecto.

Jon Hamm, otro cameo másJon Hamm, otro cameo más

Por eso no es de extrañar que no se hayan cometido grandes fallos a la hora de grabar el episodio. Bien es verdad que en algún cambio de plano se ha visto una cámara, o que Tracy miraba de reojo más de lo que debería, sobre todo en la versión del Este (cosa rara en Tracy Morgan, que estuvo siete años actuando en directo en el SNL), pero en líneas generales ha estado muy bien hecho. Encima lo han conseguido manteniendo algunas de las señas de identidad de 30 Rock, como la crítica a la TV (en este caso a la Fox News, ese canal que está más allá de la extrema derecha) o esa manera de romper la cuarta pared (cuando Tina Fey sustituye rápidamente a Julia Louis-Dreyfus). También me ha gustado la forma en que dejan claro que están en directo: una broma sobre los mineros chilenos rescatados con vida lo ha solucionado.

Liz Lemon recordándose a sí mismaLiz Lemon recordándose a sí misma

Una de los puntos flojos de esta quinta temporada era la mala utilización que se estaba haciendo de los cameos de famosos. Más que mala utilización, se podría hablar de falta de frescura, o simplemente que parecían que estaban por estar. En este episodio, sin embargo, ha sido solucionado… a medias. La aparición final de Matt Damon, en la que intenta apuntarse el tanto de la fiesta sorpresa, ha sido muy buena (la versión del Este me ha hecho reír mucho más que la del Oeste) y ha compensado en parte la decepción por su primera aparición. En cuanto a Jon Hamm… Bueno, su broma en el Este no me ha hecho nada de gracia. Sin embargo, quizás por inesperada, la que ha hecho en el Oeste con la mano de mujer sí me ha gustado mucho. Repasándolo bien, creo que es la única parte del Oeste que me ha gustado más que en el Este (para mí la mejor versión de las dos). Julia Louis-Dreyfus interpretando a Liz en sus recuerdos (“mis recuerdos los paga Seinfeld”) y el Dr. Spaceman (o “doctor”, entre comillas, como hace él) cantando canciones contra la disfunción eréctil han estado grandiosos.

El El “doctor” Spaceman, contra la disfunción eréctil

En fin, un gran capítulo, más por cómo se ha hecho que por el capítulo en sí, que eleva aún más la categoría de esta comedia, ya de por sí en las nubes. ¿Y vosotros? ¿Habéis visto las dos versiones? ¿Cuál os ha gustado más? Comentad, comentad.


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