Review 30 Rock: Leap Day

29 de febrero. La fiesta del Día Bisiesto. ¿Quién no echa de menos sus orígenes y se siente disgustado con la vertiente comercial que está adquiriendo? Cada cuatro años los milagros sucedían, y William Día Bisiesto nos enseñaba que hay que actuar todos los días como si fueran el 29 de febrero, y todos los 29 de febrero como si fueran nuestro último día… Ah, ¿que la Fiesta del Día Bisiesto no existe? Es que viendo el episodio de esta semana de 30 Rock he acabado por creérmelo.

Este Leap Day ha sido uno de esos episodios de 30 Rock que me dan la impresión de ser redondos. Y no redondo en el sentido de que sea un episodio perfecto. No ha llegado a ese nivel. Ha sido redondo porque todas las tramas han tenido un denominador común (la fiesta del Día Bisiesto) y todas han sido perfectamente narradas. A ninguna parte del episodio le sobra ni le falta nada, y todos los personajes están justo el tiempo que tienen que estar. Lo que se dice redondas.

El único problema que ha tenido Leap Day ha sido que le ha faltado explotar un poco más. Los episodios redondos (en el sentido que he explicado antes) y en el que, además, los personajes están brillantes son los que pasan a la historia de la serie, los que reciben las cinco estrellas posibles. Por el hecho de que los personajes hayan estado un poco contenidos (ojo, solo “un poco”, que esto sigue siendo 30 Rock) la nota baja un poco. Sin embargo, no olvidemos que cuatro estrellas de 30 Rock es un firmamento al que ninguna otra serie puede llegar.

En Leap Day nos hablan, como su propio nombre indica, del 29 de febrero. Una fiesta inventada (porque es inventada, ¿no?) en la que la televisión americana emite una y otra vez la película que hizo Jim Carrey interpretando a William Día Bisiesto, en la que hay que llevar ropa amarilla y azul y en la que nada de lo que hagas realmente cuenta. Vamos, una crítica 30 Rock style a cualquier festividad que os pueda venir a la mente.

Aquí debería hablar un poco de las diferentes tramas. Pero es un poco difícil escribir cada una de ellas sin repetir siempre lo mismo. A Liz le hacen una proposición indecente (20 millones de dólares a cambio de acostarse con un ex compañero de universidad), Tracy tiene que gastarse cincuenta mil dólares en un restaurante japonés antes de que acabe el día, Jack es testigo de lo que le pasará a su hija dentro de cinco años si no está con ella ese día… Todas han sido lo suficientemente correctas como para que sean muy disfrutables. Todas han tenido sus frases brillantes (“No sé mucho de negocios, pero inventó una internet y ahora todos los ordenadores lo quieren; y Wall Street es Google”), y sus momentos geniales (ese Jack viendo a su hija en el futuro trabajando en una ONG). Pero les ha faltado la chispa necesaria para que el episodio fuera sobresaliente.

Y eso que ha tenido una genialidad. El gag recurrente del episodio: la falsa película de Jim Carrey sobre la fiesta en cuestión. Lo peor (o lo mejor) es que es el tipo de película que perfectamente podría hacer Jim Carrey. Aquí tenéis sus escenas para que no las olvidéis:

Así que 30 Rock suma y sigue. Quizá no haya sido tan bueno como el de la semana pasada, pero Lead Day tiene algo que otros episodios de 30 Rock no tienen: un denominador común para todas sus tramas. Y eso es algo que, aunque no se haya aprovechado al cien por cien, le da al capítulo una sensación de cierre que se agradece. Y mucho.


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