Review 30 Rock: Into the Crevasse

Jack y Devon

¿Qué pasa cuando mezclas una Tina Fey porno con un coche microondas? ¿O un hombre lobo en Islandia con una pistola láser imaginaria? Pues que te sale un episodio como este Into the Crevasse, 20 minutos de pura diversión y carcajadas. Ya sabíamos que el flojo inicio de la serie sólo era un calentamiento. Sabíamos que no nos podía fallar dos capítulos seguidos. Y ahora sabemos que esto va a más. ¿Ya has visto este segundo episodio? ¿Algo que comentar?

Dejaré para el final la línea argumental principal, que es la de Jack haciendo frente a una comisión del gobierno, y que es la que hizo que estuviera todo el episodio riendo. Ahora hablaremos de las otras líneas argumentales que, a diferencia del primer episodio, son muy buenas también.

Jenna y Tracy intentan hacer la vida de Liz lo más difícil posible, cada uno con sus motivos y con sus técnicas. Jenna está molesta aún por la contratación de otro actor para el programa, y se va a Islandia a rodar una película sobre hombres lobo. ¿El problema? Que el rodaje tiene que ser de noche, y en esa época del año en Islandia sólo es de noche durante un minuto al día. Divertidísimo.

Tracy, sin embargo, está enfadado con Liz porque por culpa del libro que acaba de escribir, Dealbreakers, su mujer lo ha echado de casa. En realidad todos los hombres de la empresa están enfadados con ella pero Tracy es el único que decide vengarse y se muda a la casa de Liz. Al final, Jack decide que para compensar a Tracy, éste tiene los derechos para hacer lo que quiera con la vida de Liz. Todo se arregla con una peli porno dirigida por Tracy basada en la vida de Liz.

Las Liz y Jenna pornoLas Liz y Jenna porno

Y por fin llegamos a la gran línea argumental del episodio. Es la principal y, desde luego, la mejor. Durante tres temporadas ha sido Liz la que no dejaba títere con cabeza en la Administración Bush. Ahora está Obama al mando, y le toca al republicano Jack meter caña: “Ahora tu presidente –le dice a Liz– que, por cierto, es kenyano y fuma, ha creado una comisión de microondas y pequeñas aplicaciones”.

Jack tiene que responder ante el gobierno por los gastos excesivos de su empresa, y el representante del gobierno es Devon Banks, otro de esos secundarios geniales de 30 Rock. En anteriores temporadas Devon quería conseguir el puesto de Jack. Ahora ha conseguido meterse en la administración Obama (gracias a su amistad con las hijas del presidente), y su único objetivo es hacerle la vida imposible a Jack. Los tres mejores momentos del episodio son suyos y de Jack:

Entrando en la administración ObamaEntrando en la administración Obama

1) En medio de la vista con los miembros de General Electric (con Jack al mando) se saca un martillo de juez del bolsillo y empieza a golpear la mesa diciendo: “ya he oído bastante”. Y Jack le responde: “¿qué haces? Esto no es el Congreso”. “Lo he traído de casa”, dice mientras ríe y sigue golpeando la mesa. Hacía tiempo que no me reía tanto.

2) En el despacho de Jack:
Devon: La venganza es un plato que se sirve frío, Jack. Como el shashimi o la pizza.
Jack: ¿Prefieres la pizza fría?
Devon: ¿La mañana siguiente? Es lo mejor.
Jack: ¿Mejor que la pizza caliente? ¡Eso es una locura!
Devon: ¡No me digas cómo me tiene que gustar la pizza!

3) El último enfrentamiento entre ambos, cara a cara, separados por pocos centímetros, y susurrando cosas que se podían interpretar de una forma cada vez más gay, acaba con esta frase:
Devon (que es gay): En serio, estoy intentando que esto no suene gay.
Jack: Nadie lo hace. Simplemente está pasando.

Cualquiera que quiera reírse de verdad, que mire todas las interacciones entre estos dos, porque son antológicas. Y al final Jack tiene que aceptar el dinero del gobierno, lo que convierte a Devon en su jefe. ¿La buena noticia? Parece que lo tendremos más veces en 30 Rock. 30 Rock ha vuelto de verdad. ¿Qué os ha parecido este Into the Crevasse?


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