Review 30 Rock: Governor Dunston


Imagino que debe ser una sensación extraña, la de saber que te queda poco tiempo en un sitio y que da igual lo que hagas. Si tu contrato acaba a final de mes, ¿qué más da lo que hagas si tu jefe no te va a echar? De la misma manera, si tu serie se acaba este mismo año, ¿por qué vas a cortarte cuando no lo has hecho en los seis años anteriores? En ese punto está ahora 30 Rock, que nos ofrece un Governor Dunston soberbio, con momentos mágicos y en el que por fin conocemos al famoso Ron, nada menos que don Bryan Cranston. Un auténtico placer, vaya.

Hace cuatro años, Tina Fey saltó a la fama (al menos para los que no siguieran regularmente el Saturday Night Live) por “interpretar” a Sarah Palin, candidata a vicepresidenta de Estados Unidos, en la campaña electoral de 2008. Qué mejor que este nuevo año electoral para mostrarnos que un buen cómico (o alguien que se precie de serlo) no puede dejar pasar la oportunidad de aprovechar un político ridículo para hacer reír.

En este caso es Tracy el que es igual que el candidato a la vicepresidencia. Que el candidato auténtico y original, Paul Ryan, dimita porque es de Kenia, es otro golpe genial de los guionistas. Quizá en otro contexto me hubiera disgustado un personaje tan caricaturesco como el Gobernador Dunston, pero en este caso solo ha servido como excusa para seguir adelante con el hilo argumental, por lo que no hay queja.

Liz ha descubierto lo que le faltaba a su vida sexual: ser organizada. Siempre la han pintado como un ser un poco asexual (solo hay que recordar que la semana pasada no podía ni decir la expresión “intentar tener un hijo”), pero es que esto ya raya la enfermedad: o Criss lo hace divertido, o desde luego Liz no tiene ninguna intención de tener vida sexual. Bueno, eso es cierto hasta que descubre los lápices de colores y los organigramas semanales para preparar su programa. Entonces se le abre la puerta de un nuevo mundo (qué bueno cuando llega a casa y arranca la camisa y los pantalones a Criss) en el que los utensilios de oficina pasan a ser los nuevos afrodisíacos (un poco exagerada la escena, pero me ha divertido igual).

Jack, por su parte, sigue con su terrible plan de hundir la NBC. Para ello, TGS debe ser también horrible, y no tener audiencia. Así que deben evitarse todos los sketches políticos, que estamos en campaña electoral y eso siempre llama. Sin embargo, su determinación se verá resquebrajada cuando el nuevo candidato a vicepresidente sea alguien tan nefasto que no puede ser ignorado por un programa de humor.

¿No es genial cuando las tramas se juntan al final y convergen en un único punto? Tanto la vida sexual de Liz como el extraño plan de hundir la NBC de Jack se unen cuando éste recibe la visita de Cooter Burger (segunda aparición de Matthew Broderick interpretando al mismo personaje tras Cooter, el último episodio de la segunda temporada). Por cierto, toda la escena con Cooter ha sido genial. Así que, en esta nueva situación, ¿qué harán Liz y Jack? ¿Dejar de hacer sketches sobre Dunston, lo que conllevaría a arruinar la nueva vida sexual de Liz pero al mismo tiempo fastidiaría a los republicanos (en el caso de Jack, ayudar a los republicanos pero fallar en su intento de hundir la NBC)? ¿O seguir con ello para continuar buscando ese hijo con Criss mientras ayuda a Romney a llegar a la Casa Blanca (cosa que haría que Jack fallase en su plan anti-NBC pero evitaría cuatro años más de Obama)? Al final, Jack deja la decisión en manos de Liz. Sea porque es una buena cómica o porque le encanta la vida sexual que acaba de descubrir, Lemon sigue adelante con los sketches.

La otra trama de la semana, aunque un poco secundaria, ha sido muy buena. Vale que no ha tenido la enjundia de todo el rollo principal de Jack y Liz, pero ha tenido a Bryan Cranston. Sí, sí. El mismísimo Walter White se pasea por 30 Rock interpretando a todo un mito en la mitología (valga la redundancia) de Kenneth: Ron, el “amigo” de su madre (del que ahora sabemos su nombre completo: Ronald McDonald). En esta línea argumental, Jenna ha tenido buenas frases (prácticamente todo lo que ha dicho, al no tener ningún sentido, ha sido divertido), y hemos podido disfrutar tanto de Bryan Cranston como de Catherine O’Hara (la madre de Solo en casa). Además, creo que hemos tenido la prueba definitiva (¿no lo sabíamos ya de sobra?) de que Kenneth es inmortal, gracias a su madre: “Siempre ha sido un chico especial. Recuerdo el día en que nació. Me miró y me dijo: ‘Mamá, no soy una persona. Mi cuerpo es solo un recipiente de carne para un ser inmortal cuyo nombre, si lo oyeras, te haría enloquecer”. Otro misterio resuelto.

Episodio magistral, en el que no ha pasado ni un minuto en el que no haya soltado carcajadas. Jack hablando con el caballo de Romney, el éxito de nbc.com al recibir 100 visitas en un día, Liz intentando encontrar la pareja de Mad Men con la que se quedaría… Si los once que quedan son así, 30 Rock se despedirá en lo más alto de la montaña de la comedia.

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4.5
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