Review 30 Rock: Gentleman’s Intermission

Gentleman's Intermission

Después de una semana de descanso, 30 Rock vuelve a estar entre nosotros. Y vuelve con Gentleman's Intermission, o qué hacer cuando tu padre de 80 años tiene problemas con tu madre, se separa, se busca a un wingman (en este caso, un antiguo compañero del ejército de su misma edad) y se va a Nueva York a buscar aventuras. Tina Fey y su equipo nos vuelven a regalar otro capítulo genial que demuestra que los primeros episodios de esta quinta temporada no eran un farol, y que nos lo vamos a pasar en grande con lo que aún queda.

Hace tiempo ya que Liz Lemon ha dejado de ser la protagonista de esta serie. Los mal llamados secundarios han ido comiéndole el camino poco a poco. Y últimamente ella se lo ha puesto muy fácil, con tramas que dejan bastante que desear y dejando de ser la bisagra que une todas las piezas del puzle. En este 5×06, su trama, como viene siendo costumbre, es la más floja de todas (con floja me refiero a menos divertida, que es lo que se trata en una comedia). Su padre, Dick Lemon, está harto de pasar el tiempo con la señora Lemon, y se planta en casa de su hija para empezar a vivir la vida… a los 80 años.

Liz haciendo el ridículoLiz haciendo el ridículo

Buck Henry, todo un ídolo en Estados Unidos, interpreta de nuevo al padre de Liz. Así que imagino que su aparición se habrá disfrutado más en aquel país que aquí, donde la mayor parte de esa línea argumental ha palidecido en comparación con las otras. Hay que reconocerle, no obstante, que esta trama nos ha devuelto uno de los clásicos de 30 Rock: las humillaciones a Liz Lemon. La escena del bar, en la que Liz liga con su padre para intentar hacerle entrar en razón, ha sido lo mejor de Liz esta semana. “¡Eh, esa mujer está intentando ligar con su propio padre!“, grita un desconocido para desconcierto de todo el bar. Ay, qué divertido es ver a Liz humillándose una y otra vez… ¡Ah! También tenemos un bonus durante los créditos finales, mientras Liz critica todos los nombres que Jack le quiere poner a su hija: “Christina… No sé. Porque todos la llamarían Tina y todas las Tina que conozco son unas zorras criticonas.” Toma ya. Y eso que ella no se llama Christina, sino Elizabeth Stamatina Fey. Sí, Stamatina.

Buscando discípulosBuscando discípulos

¿Y a quién acude Liz cuando tiene un problema? A Jack, por supuesto. Siempre le habíamos visto como el mentor de Liz, igual que Don Geiss había sido el suyo. Pero ahora hemos descubierto que ese proceso tiene nombre: la Experiencia de Mentoría de Donaghy. Y, aunque a todos nos parezca increíble (sobre todo a Avery, la mujer de Jack), Liz es la mejor aspirante posible para ser su discípula: reúne Dinamismo, Inteligencia, Humildad, Caos. O DIHC (pronúnciese [Dick], como el padre de Liz o la palabra inglesa para… En fin, buscadlo en el diccionario). Las pruebas que hace pasar Jack a todos los aspirantes a discípulo son muy buenas, aunque me quedo con la de Jonathan, que está dispuesto a cortarse un meñique para conseguir que Jack sea su mentor.

Jenna no consigue pasar la prueba porque falla en la I, la inteligencia. Cuando descubre que la NBC hace necrológicas sobre famosos para tenerlos preparados por si mueren, y que no han preparado el suyo, estalla de ira. Suyas son las mejores frases del episodio. O casi: “¿Kim Jong-il? ¡Si ni siquiera sé quién es esa!“, o cuando está grabando su propia necrológica: “A two time Cable Ace nominee and a three time Tony…Shalhoub sex partner.” Jenna, cuando no es la protagonista, nunca defrauda.

Bajo el foco de la tristezaBajo el foco de la tristeza

Aunque si hay alguien que ha sido la estrella del episodio, ese ha sido Tracy Jordan. Intento apuntar todas las frases que tiene y me hacen reír, pero de verdad que no hace falta. Todas y cada una de las veces que abre la boca suelta algún sinsentido divertídismo. El surrealismo que han adquirido todas sus situaciones le han convertido, en mi opinión, en el mejor personaje de 30 Rock. Y ahora va a por el Oscar. De verdad que todo lo que dice o hace es genial, pero me quedo con él sentado en su “foco de la tristeza” y la frase que hace que no pase su prueba de Humildad: “Soy Tracy Jordan. Cuando me voy a dormir, no pasa nada en el mundo.

Por último, no me puedo olvidar de Kenneth. Aunque no ha tenido su propia línea argumental, ha estado siempre ayudando a Tracy, y ha sido el protagonista del mejor momento del episodio. Al menos si te gusta Lost. Cuando ve la noticia sobre la muerte de Tracy y no sabe que es falsa, se arrodilla, llorando, y mirando al cielo empieza a gritar: “¡No! ¡No puede ser! ¡No he terminado con él, Jacob! ¡Él se queda en este lado!” Desde luego, quien quiere como enemigo al Hombre de Negro teniendo a Kenneth…

Otro episodio genial en esta quinta temporada. Da gusto ver un capítulo tan bien escrito y con tantas frases geniales. Quizá deberían mejorar las tramas de Liz Lemon para que la serie sea redonda, pero con lo que me hace reír, sólo le pido que se quede como está. Como la mejor comedia del momento. Ahora sí se puede decir con tranquilidad.


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