Review 30 Rock: Double-Edged Sword

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¿Qué hace que un episodio sea un buen episodio? ¿Y un episodio genial? Estas preguntas tan filosóficas me han venido a la mente tras ver este Double-Edged Sword. Porque lo que yo creía que eran respuestas obvias, quizá no lo sean tanto. El capítulo ha sido genial. ¿Por qué? Para eso tendréis que hacer clic en “Seguir leyendo”, que aquí molestamos a los demás.

Un episodio de 30 Rock (los de las demás series también, pero ahora nos centramos en la serie de Tina Fey) suele contar con tres líneas argumentales. Entre Liz, Jack y Tracy se reparten la mayoría, con apariciones estelares de los mejores secundarios de la comedia actual: Kenneth, Jenna, Pete, Frank, Lutz, etc. Y un episodio es bueno cuando alguna de las tres líneas argumentales aprueba el examen, es muy bueno cuando dos de las tres tramas te gustan, es genial cuando las tres historias que nos cuentan te hacen partirte de risa. Y el episodio es memorable cuando las tres (o dos, o cuatro) líneas argumentales, además de ser buenas, forman un círculo perfecto y tienen sentido juntas.

¿Esto es así? En 30 Rock es difícil de decir. Aunque una línea argumental no te guste, las frases y citas que sueltan los protagonistas en todo momento hacen difícil que no te rías por cualquier tontería. Así que la trama, aunque no te guste, ya no es tan mala.

Pero en este episodio ha pasado algo raro. Vamos a resumir: sólo me ha gustado una de las tres líneas argumentales. Sin embargo, el episodio me ha parecido genial, en la misma línea de toda la temporada. ¿Será porque soy poco exigente con 30 Rock? ¿O porque la inercia de una temporada genial arrastra a los episodios más malillos? Puede ser, pero creo que la explicación es más fácil, y es la que hemos dicho mil veces en estas reviews: cualquier episodio regulero de 30 Rock es mejor que el mejor de los episodios de cualquier comedia actual.

Después de esta disertación, pasemos a comentar el episodio. Y empezaremos con la trama que menos me ha gustado. Y, oh sorpresa, ha sido la de Tracy. Creo que por primera vez en la historia, su plot ha sido el más flojo de todos. ¡Ha conseguido el EGOT! Increíble, pero Tracy ha conseguido el Oscar que le faltaba para conseguir su sueño de ganar los cuatro grandes premios (el Emmy, el Grammy, el Tony y el Oscar). Sin embargo, la nueva vida de responsabilidad que eso conlleva no es del gusto de Tracy, que ve como ganar un Oscar ha hecho que su vida sea peor. Ha sido una trama floja, en la que Tracy apenas ha sacado a relucir la locura que suelen traspirar sus historias. ¿Lo mejor? Cuando Kenneth le está leyendo la lista de todos sus compromisos y le dice que Steven Spielberg le quiere para su próxima película. “¿El marido de Kate Capshaw?“, responde. Tracy classic.

Tampoco me gustaría olvidar a Pete, y su historia sobre la legendaria cobardía de los Hornberger: “El día D, mi abuelo llevaba un uniforme de alemán debajo del suyo. Por si acaso.”

Tracy, a lo Marlon BrandoTracy, a lo Marlon Brando

Liz, por su parte, se va de viaje con Carol, su novio piloto interpretado por Matt Damon. Su parte del capítulo tiene puntos geniales (como su acompañante, que insiste en ser un hombre de negocios y no un policía infiltrado a pesar de que nadie le pregunta), pero es una repetición de uno de los lemas de la serie: Liz Lemon no puede encontrar una pareja estable. El problema esta vez es que Carol es demasiado parecido a ella. Aunque a veces eso sea bueno, también es un arma de doble filo (de ahí el nombre del episodio).

La incapacidad de encontrar un buen novio que le dure es uno de los leitmotiv de la serie. Carol era el que tenía más posibilidades, pero la cosa al final no funciona. Y yo que me alegro, la verdad, porque Matt Damon no estaba funcionando todo lo bien que podría, y cada episodio que ha aparecido ha coincidido con un bajón de calidad. Me quedo con el gran Jon Hamm con garfios o con Wesley Snipes (ojo, es el personaje el que se llama así) como los más divertidos novios de Liz.

Adiós, Matt DamonAdiós, Matt Damon

Por último, la línea argumental de Jack y Avery es la que más me ha divertido. Planean pasar un fin de semana “muy erótico”, y deciden viajar a Toronto, que en esos momentos está acogiendo una reunión económica del G-8. Y luego Jack llama rara a Liz…

Si bien era obvio que los chistes sobre canadienses serían interminables, el hecho de que los protagonistas de esta trama sean los más patriotas estadounidenses de toda la serie ha hecho que todo fuera genial. Al llegar al hotel, Avery se pone de parto. Pronto se dan cuenta de que su hija sería canadiense, y que jamás podría llegar a ser Presidenta de los Estados Unidos. Y eso no lo puede soportar Jack. Aunque, como él mismo dice: “Vamos a tener una hija americana y será Presidenta. Sin importar lo ridícula que suena esa oración.” Un botones con un hueso extra en la mano, una recepcionista que les dice la distancia en km, un Walter White canadiense (interpretado por John Cho) que les deja conducir su caravana mientras cocina “meta” (“oh, Dios mío, ¿y mis modales? ¿Queréis un poco de meta?”). Todo lo que rodea a esta línea argumental es simplemente delirante.

La hija canadiense de JackLa hija canadiense de Jack

Aunque si me tengo que quedar con algo del episodio, y a pesar de haber hablado tanto de las tres tramas del episodio, me quedo con los primeros 74 segundos. Esa conversación entre Jack y Liz que no tiene desperdicio. Sólo voy a reproducir el principio y el final, no hace falta más para ver por qué esta serie es diferente.

  • LIZ: ¿Tienes un cojín de avión para el cuello? He inflado el mío y ahora huele a mi boca.
  • JACK: Nunca duermo en los aviones. No quiero que me pase lo de Origen (I don't wanna get “incepted.”, en la versión original)
  • […]
  • JACK: Salir con alguien igual que tú es un arma de doble filo. Significa que también compartís los mismos defectos.
  • LIZ: Eso sólo sería un problema si yo tuviera algún defecto.
  • JACK: No solo tienes la bragueta abierta, sino que hay un lápiz saliendo de ella.
En una palabra: sublimeEn una palabra: sublime

Un capítulo como la copa de un pino en el que brillan con luz propia Avery y Jack (lo de Alec Baldwin no tiene nombre). Un episodio redondo en el que, si bien no todos los plots son de la máxima calidad, ha dado tres noticias muy importantes: Tracy ha ganado el Oscar, Liz lo ha dejado con Carol y Jack ha tenido a su primera hija. ¿Alguien da más?

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3
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