Review 30 Rock: Dance Like Nobody’s Watching

30 Rock Review: Dance Like Nobody's Watching

Más de 250 días después del final de la quinta temporada, ha vuelto 30 Rock. Las dudas sobre si sabrán mantener el nivel en una sexta temporada tardan poco en empezar a disiparse. Lo que tarda Jack en decir, refiriéndose a un niño participante de un reality: “¿Sabías que sus dos madres son asesinas en serie? ¡Eso es América!” Y es entonces cuando te das cuenta de que son ellos. ¡Eso es 30 Rock! Ese pequeño rincón de la televisión americana en el que sabes que siempre habrá lugar para las risas. Y nunca falla.

Porque una vez han pasado treinta segundos y te das cuenta de donde estás, ves que nada ha cambiado mucho. Puede que hayan pasado ocho meses, pero Liz, Jack y compañía han vuelto como si nunca se hubieran marchado. Ver a Liz desabrochándose el abrigo para demostrar que no lleva nada debajo es volver a una realidad surrealista de la que nunca queremos salir. En este Dance Like Nobody’s Watching tenemos dos tramas argumentales que se dividen en cuatro subtramas más pequeñas. Hablando en plata: que todas las historias se mezclan con las demás, en un batiburrillo genial, marca de la casa.

30 Rock 1

Por una parte, tenemos las historias de Jenna y Jack. La actriz ha llegado a la fama (aunque sea consiguiendo que la gente la odie) siendo parte del jurado de un reality en el que lo único que hace es insultar a todos los niños que se presentan. Jenna está más contenta que nunca, pues a la gente “le encanta odiarme”. Jack, por supuesto, también está contento. Mientras el dinero siga entrando gracias al éxito del programa, nuestro Donaghy no dudará. ¿O sí? Al ver a una pequeña siendo humillada por Jenna, Jack se da cuenta de que quizá humillar a niños pequeños no sea tan buena idea, por mucho dinero que ganen. La escena en la que le plantea sus dudas a su hija pequeña (un bebé de menos de un año) es genial, y nos muestran al Jack más dubitativo. Pero claro, una cosa es dubitativo, y otra que haya cambiado. Confundir la primera palabra de su hija (la niña dice “mommy” y él entiende “money”) es lo que le lleva a tomar la decisión que sabe que siempre ha deseado: el dinero está por encima de todo. Puede sonar cruel para nosotros, pero para nuestro republicano favorito eso es el día a día.

Por otra parte, el argumento en el que Liz ha decidido cambiar su vida y no preocuparse por nada ha dado algunos de los mejores momentos del episodio. Por supuesto, obra de Tracy. No le gusta que Liz esté contenta, pues eso significa que no va a preocuparse de él, y Tracy necesita desesperadamente tener a alguien encima de él para no autodestruirse (“acabó de recordar que el verano pasado creé un campamento para niños huérfanos. Deberíamos ir allí para ver si aún queda alguno con vida”). Sin ser de las mejores apariciones de Liz y Tracy, sí ha sido suficiente para que el episodio haya tenido suficientes momentos 30 Rock.

Al final del episodio, y en un movimiento muy raro en esta serie (no suele haber sorpresas finales, ni cliffhangers, ni nada parecido a una trama lineal), descubrimos que la felicidad de Liz tiene un origen: tiene un novio secreto del que nadie sabe nada. La vida sentimental de Liz siempre ha sido uno de los pilares sobre los que se ha asentado el humor de la serie, y una relación seria puede hacer que ésta parte de la serie se desmorone. Pero, al ser 30 Rock, está claro que el novio de Liz dará mucho juego a una serie que tampoco necesita de nuevas incorporaciones para mantenerse fresca.

Por último queda la trama de Kenneth, que cree que el fin del mundo está al llegar. La aparición de los secundarios no ha servido para aguantar esta historia, que ha sido la más flojilla del episodio y que no ha tenido ningún momento a destacar.

En estos ocho meses sin 30 Rock, una mala noticia nos había asustado: Alec Baldwin abandonaría la serie al final de esta sexta temporada. No solo había que esperar a enero para ver la sexta temporada por el embarazo de la Fey, sino que encima nos quedábamos sin el gran Jack Donaghy para una hipotética séptima temporada. Por suerte para nosotros, este mes de enero ha traído dos excelentes noticias: nuestra comedia favorita ha vuelto, y el señor Baldwin seguirá en la serie (siempre que la renueven por una séptima temporada). ¡Genial!

Pues ya está. 30 Rock ya está aquí de nuevo. Como un viejo amigo al que, por mucho tiempo que lleves sin ver, enseguida le coges confianza de nuevo. Puede que, con más de cien episodios a sus espaldas, cada vez le sea más difícil hacer reír. Pero de momento no parece que la erosión haya mecho mucha en ellos. Si hacemos un poco de memoria, podemos comprobar que el 4×01 no fue muy bueno, y tampoco lo fue la cuarta temporada. Igualmente, el 5×01 sí fue un muy buen episodio, cosa que también fue la quinta temporada. Si seguimos con esta lógica, la sexta temporada va a ser buena. Muy buena.


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