Review 30 Rock: Audition Day

Tina Fey mirándonos

¿Sabéis esa sensación que se tiene cuando sabes que has visto uno de los mejores capítulos de una serie? ¿Os habéis parado a pensar que también tiene una parte negativa? Sí, porque sabes que a partir de ese momento lo más probable es que los capítulos no lleguen a ese nivel. Pues al revés también funciona. Ves un capítulo que deja bastante que desear (cómo me cuesta escribir capítulo malo refiriéndome a 30 Rock) y te deja mal sabor de boca. ¿Lo mejor? Que siempre tiene que haber un capítulo que sea el peor, y a partir de ahora ese mal trago ya lo hemos pasado. Audition Day ha sido bastante flojillo, ¿verdad?

Parece que el inicio de esta temporada se centra en la búsqueda del nuevo actor para TGS, un actor que conecte con el americano medio. 8 ciudades y 40 cómicos después, Liz y Pete han escogido al nuevo actor, un chico aparentemente perfecto llamado Jayden. Pero tienen que hacer creer a Jack que es él el que toma la decisión. ¿La solución? Lo que Pete llama el Sistema Hornberger. Consiste en hacer la prueba con Jeyden y otros tres actores tan malos que Jack no pueda escogerlos.

Los elegidos son una cómica de mediana edad, un hombre-orquesta que sólo toca música de Halloween y el Jackie Mason australiano. A Liz no le convence la idea de jugar con los sentimientos de esos actores, ya que ella ha pasado por muchos castings y sabe que la gente deposita muchas esperanzas en esas pruebas. En ese momento llega Jack y le dice que tiene que dejar de preocuparse por la gente y ser más fría y metódica, que tiene que ser un robot. Es justo antes de los títulos de crédito cuando Jack dice una de las mejores frases del capítulo: “La empatía es tan inútil como los Juegos Olímpicos de invierno. Este febrero, en la NBC.”

Actores unidos contra el nuevoActores unidos contra el nuevo

Será este casting sobre el que giren todas las tramas del episodio. Jenna se entera que ya está todo decidido y que será Jayden el elegido, y le insiste a Liz para que no lo contrate. En uno de los flashbacks más surrealistas de la serie, nos muestran una escena de veinte años atrás, cuando Jenna y Jayden coincidieron en una obra (Jenna exactamente igual que ahora y Jayden un niño que no llega a los diez años). Jenna insiste: Jayden está loco, y no pueden contratarlo. Liz, evidentemente, cree que es mentira y que lo único que pasa es que Jenna tiene miedo que Jayden le quite protagonismo. Jenna decide llenar el casting de buenos actores para que no cojan a Jayden, y acude al otro actor del programa, Tracy, para que le ayude. Como siempre, todas las intervenciones de Tracy son divertidísimas, como cuando Jenna le explica que Jayden es malo.

-Jenna: He’s evil, Tracy.
-Tracy: [aterrorizado] He’s Evil Tracy? Oh! “He’s evil, comma, Tracy”.

¿Loco? ¿Se reiría un loco así?¿Loco? ¿Se reiría un loco así?

Igual que en el episodio anterior le dieron más cancha a Frank y Lutz, en este le dan muchos más minutos a otro personaje que siempre está en segundo plano: DotCom. Al enterarse de la prueba, decide también presentarse para ser el nuevo actor. Esto es lo que lleva a Tracy a unirse con Jenna para impedirlo. Sin embargo, esta línea argumental no ha funcionado tan bien como la de los guionistas la semana pasada. Como todo en este capítulo, parece que le ha faltado un empujón final. Tenían los ingredientes (¿DotCom de actor junto a Tracy? ¡Sería genial!), pero algo ha fallado. Y no ha sido culpa del personaje, que ha tenido momentos divertidos. Pero le ha tocado ser importante en uno de los peores episodios de 30 Rock. Pobre hombre, ésta se la perdonamos. Le dejaremos que lo vuelva a intentar.

Jack, mezclándose con la gente de la calleJack, mezclándose con la gente de la calle

Jack, por su parte, sufre una infección de chinches. A pesar de negarse al principio (“No tengo chinches, Kenneth. Fui a Princeton”), al final no tiene más remedio que aceptarlo. Cuando los directivos se enteran, le retiran el coche de empresa y no le convocan a las reuniones. Además, al ir por la calle, los taxis no le paran, la gente le trata como a un apestado. Por fin Jack se da cuenta de lo que es ser un hombre normal. Ha cambiado su visión del mundo, y se enfada con Liz cuando ésta es fría y metódica, justo como le había dicho al principio que tenía que ser.

Al final, y para cerrar el círculo, Jack decide contratar al único de los actores que se atreve a tocarle. Irónicamente, el actor es el típico mimo de la calle que hace de robot. Según Jack, “la única persona de Nueva York que le estrecha la mano a un hombre con chinches. Lemon, no sólo estamos contratando un actor. Estamos contratando a un colega, a un ser humano. Y yo digo que contratemos al que vive bajo el código del robot: Preocúpate. Ama. Vive.”

”Preocúpate. Ama. Vive.””Preocúpate. Ama. Vive”

Estamos ante un capítulo extraño, pues teniendo todos los ingredientes para ser un muy buen capítulo nos da la sensación de que todo se ha quedado a mitad de camino. No han explotado el potencial que tenían las tramas, y no hay ningún momento que vaya a estar en los 50 mejores momentos de 30 Rock. ¿La buena noticia? Lo que decíamos al principio: este será, seguro, el peor episodio de la temporada. Y sólo es el cuarto. Así que a partir de ahora esperamos capítulos mucho mejores. ¿Y vosotros qué opináis? ¿Os ha gustado?


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