Review 24: 9:00 am – 10:00 am

Con la muerte de Hassan empezamos, casi desde cero, el último tramo de temporada y de serie. Aunque toda la saga que ha llevado la IRK, las barras nucleares y el asesinato de Hassan tuvo un ritmo un tanto desigual, unas pocas sorpresas y se emplearon recursos ya vistos en la serie, hay que reconocer que tuvo un final muy trepidante. Este ritmo se ha mantenido y acelerado con la última parte de la temporada, aunque hay algunas cosas que me levantan ciertas dudas… y no me refiero a la siempre inquietante presencia de Logan. Si queréis, lo hablamos.

Se abre el último cuarto de la temporada con Jack bastante molesto e irritado, lo que es más que comprensible. Lo que si me resulta un poco sorprendente es el desconocimiento de la vida de Renee si había tenido una relación en el pasado, como lo parecía con la llegada de ésta a la CTU, pero bueno, podemos creer que un tipo como Jack, de pocas palabras, no habla mucho de la familia, y es que con la suya, nadie le puede culpar.

Se lanza a buscar al responsable, y de nuevo, tiene que tirar de Chloe, pero ella es más leal a su obligación como responsable de la CTU que a este nivel de favores. Lo cierto es que Chloe, que era inicialmente un personaje segundón en sus inicios, no solo ha cuajado, sino que, a mi parecer, es de los personajes más coherentes de la serie y con la serie. Han pasado seis temporadas y, al igual que se chivó de la adicción de Jack, no quiere que este sobrepase sus límites, aunque si le facilita a Jack dónde localizar a Bazhaev.

Bazhaev, me ha fallado un poco como malo. No es que me parezca malo, es que la mafia rusa ha dado siempre mucho juego, muchísimo, y decepciona que un tipo que mata a su hijo y lo entierra en la trastienda se hunda cuando le achuchen con la familia. Aún así, nos devuelve a Dana y a un momento de la más pura esencia de 24, el interrogatorio. Siempre ha sido polémico el empleo de torturas en la serie y, la verdad, es que entre la séptima temporada y Redemption, no esperábamos volver a ver a Jack interrogando tan enérgicamente, pero las circunstancias pesan y mucho.

No vamos a negar que no alegre, así en tono de ficción, que a un personaje tan cansino, y encima perverso, como Dana, le den estopa... e incluso ha sido curioso ver a Cole diciendo a Chloe que esperara. Pero vamos, a parte de que ha prometido pruebas y todo tipo de detalles por la inmunidad (y esto ya es una costumbre, y es la primera vez que veo que no se otorga en 24), si que me ha parecido que reprobaba el asesinato de Renee. Esto da que pensar un par de cosas: uno, que cree que no es lo correcto; dos, que posiblemente esté mucho más arriba de lo que nos esperábamos, y considere que uno no se puede dejar arrestar, porque al final llega el becario y se lía.

En fin, en paralelo, tenemos la vuelta del malvadísimo Charles Logan, que vuelve a las andadas y que, encima, la vida le pone la venganza en bandeja. Las presiones al embajador ruso han estado bien, pero creo que vamos a tener bastantes más noticias de este tipo. Ni creo que sea potra el que se haya enterado el solito de la conspiración rusa, ni que su oferta de ayuda rauda y veloz se deba sólo a su ilusión por volver a estar en el potaje político. Aún así, Jack Bauer se ha plantado de nuevo ante sus planes, sean cuales sean.

En este episodio ha sido realmente bueno el papel de la presidenta Taylor. La escena del ángel Kanin y el demonio Logan ante el dilema ético ha sido muy interesante. Logan es un tipo político y sabe que la ambición por la posteridad y el poder es lo que mueve de una manera u otra a casi todos los políticos. La mención a Julio César ha sido un golpe estupendo y, además, nos ha servido para reafirmarnos en lo que ya sabíamos: David Palmer sólo hubo uno. Podríamos pensar que la claudicación de la presidente ante el miedo a que fracase el tratado choca con el personaje que encarceló a su hija por una pequeña conspiración, pero lo que hace es enriquecer el personaje, y aumentar el contraste con el bando bueno.

Este punto tiene como colofón el choque con Jack. Que se plante el jefe a decirte algo no suele vaticinar buenos augurios, y la presidenta Taylor ha sacado lo peor de la clase política que representó Logan: una decisión en beneficio personal enmascarada por un pretexto del “bien mayor”. Es muy poco creíble que en un tratado en el que una de las partes asesina a un jefe de estado para que no se firme, se respete, por mucho que se presione a las partes. Pero el hecho, es que, como dice Logan sienta bien “estar al servicio de la patria” y más cuando el servicio de la patria te permite pasar a la historia. El remate es detener a Jack para que el tratado se firme, curiosamente coincidiendo con el final de la serie.

Lo más grandioso es el momento de rebeldía y heroicidad de Jack. Bauer es un héroe, pero con una gran contradicción, decidir entre lo que cree y lo que le ordenan. En muchas ocasiones (la mayoría de las veces) han coincidido ambas cosas, pero cuando esto no sucede, es cuando Jack Bauer y 24 dejan de ser una serie de acción para ser algo más épico. Jack ha perdido a su mujer, ha ejecutado a compañeros, ha encarcelado a amigos… por que era su deber o porque era lo correcto, pero siempre ha salido perdiendo por el bien mayor. Vienen capítulos que van a ser históricos no sólo por ser el final de una serie que ha sido enorme en esta década (incluido el parón), sino porque, ahora sí, nos reconcilia con el espíritu original: cuando Jack se debatía entre matar a un hombre que no había hecho nada o dejar que asesinaran a su familia.


Categorías: Series
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