Review 24: 3:00 am – 4:00 am

Nos anunciaron un capítulo que había que ver… un capítulo que lo cambiaría todo… un capítulo fundamental… y la verdad, es que lo han cumplido. A mitad de la temporada hemos recuperado la esencia de 24 en un capítulo que parece más largo que los habituales cuarenta y dos minutos no por aburrido, sino por intenso. Si quieres, atraviesa la línea azul y nos lo comentamos.

Lo normal es que a las tres de la mañana cierren los bares y sólo queden abiertas las discotecas. En este caso, hemos quitado paja a las tramas, hemos concentrado todo lo que tenía que pasar y hemos andado todo lo que no se había andado entre el arranque y los últimos capítulos. Incluso la trama de Dana (para que luego no se diga que me cae mal) me ha parecido emocionante… quizá por lo pesado del agente de la condicional. Hemos empezado con un punto flojo que nos ha recordado a Kim Bauer. Kayla, siguiendo la tradición de hijas-que-lo-ponen-facil-a-los conspiradores, decide huir encerrándose en un cuarto de baño.

Más allá de la nostalgia que nos ha traído esto de la primera temporada, ha sido lo único flojo, el resto ha ido en ascenso. La Policía de NY tenía que cagarla y la cagó. Jack decía que Tarin les superaba y aún así entraron y, además de todo, el solo ha podido darse cuenta de lo que pretendía el activista de la IRK… que grande es Jack cuando ni siquiera pueden oler los demás lo que para el es evidente: que se ha infiltrado en las comunicaciones. En Naciones Unidas ha aparecido algo que puede dar pie a una mejor trama política. No es que el archivo 33 sea una cosa como para tirar cohetes por si sólo, pero esto, junto a la declaración de Marcos de que miembros del gobierno de los USA estaban contra el tratado, puede abrir una conspiración política como dios manda… Y digo esto porque el señor malo jefe de la IRK, junto a Tarin, ha recuperado el nivel de malos que reclamábamos. Parecía que era un simple fanático, pero la jugada del final ha sido realmente buena.

La última pata es la CTU. Chloe ha recuperado el liderazgo y ha demostrado lo que todos sabemos, que es una gran trabajadora y que no quiere poder, sino hacer las cosas bien. La coordinación interagencias la lleva Dana, aunque un poco a su manera. Arlo parece que se deja llevar por la cadena de mando más que por las responsabilidades de cada uno de los miembros del equipo. Llega el momento de desagraviar a Dana. No es que la trama haya mejorado, y a lo mejor lo que me condiciona es que el agente Prady me ha recordado a lo mejor del sketch de Gandalf Cansino…el agobio que me ha provocado el presunto agente ha hecho que sienta simpatía por Dana, porque creo que se va a derrumbar por lo pesado y odioso que es el tipo.

A parte de que por estos rasgos podría ser un candidato a una redención o a un daño colateral (y no sabemos que pasará en el próximo capítulo), lo cierto es que la foto que lleva de Kevin (al que solo le faltaba ponerle la dedicatoria), da que pensar que no es el agente de la condicional, o no solamente eso. Ha conseguido que Dana se sienta acorralada, pero, por esa foto, con lo pesado que es en proporción a lo que dice preocuparle, y lo interesado que mira todo, hace que no estemos seguros de que sea “trigo limpio”. Ahora mismo, en mi opinión, hay dos posibilidades: que genere problemas por la tensión que le genera a Dana, o bien que él sea parte de los problemas y esté relacionado de algún modo con los ultras de la IRK. Para acabar hay que hablar de los últimos cinco minutos

No es que sea original (es, si contamos con Henderson) el tercer ataque a la CTU, y lo ves venir, pero tanto la grandeza de la Jugada de Tarin y compañía, en el modo de entrar, como el ingenio del golpe me han sorprendido, incluso cuando ya sabes que está la bomba dentro. El pulso electromagnético es una apuesta brillante, aunque arriesgada para una serie que siempre se ha preocupado por la tecnología. El agobio que generaba ver llegar el coche de Kayla nos ha permitido, además, ver un buen papel por Hastings intentando sacar a la gente de la onda expansiva e incluso salvar al pobre “chaqueta roja” que intenta sacar el coche. Es un gran capítulo, que vuelve a abrir las expectativas y la emoción a la temporada, nos da nuevos horizontes y, sobre todo, reconcilia a mucha gente con la serie. El capítulo ha recuperado la audiencia que había perdido desde la premiere, y es que, los que somos de 24 recordamos fácilmente los grandes momentos que nos ha dado la serie.

Ahora todo queda en manos de Cole, la NSA, y, evidentemente, Jack.


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