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Review 24: 13:00 – 14:00

Resulta que, después de 22 capítulos, nos hemos plantado, de frente, en la season finale, del final de la serie. En los momentos de las despedidas, se puede sentir pena pero, realmente, a los que seguimos a Jack desde hace años no nos está dando tiempo a sentir más que intriga, nervios y, por qué no, una cierta contrariedad. El capítulo 22 ha marcado un largo antes y lo que, parece ser, un brevísimo después, que ubicaríamos desde la mueste de Renee. Si en la anterior review atacamos lo más flojo, en esta vamos a por lo más brillante. Pasa con nosotros.

El capítulo 22 ha sido un capítulo brutal en toda la extensión de la palabra y en toda la extensión del capítulo. Cuando se iniciaba la séptima temporada surgió el rumor de que a lo mejor Jack era el malo… eran los tiempos en los que se esperaba que terminara la serie y, ahora, dos años y una temporada después, tenemos a Jack a la puerta del lado oscuro. Jack Bauer, el abnegado Jack, que lo ha hecho todo por su país, que ja perdido a su mujer, que ha entregado a su asesina, que se ha mantenido por encima de la venganza en todas las ocasiones, y que sólo ha usado la brutalidad para conseguir “un bien mayor” ha entrado en el punto en el que la venganza es un derecho personal. Jack Bauer ha secuestrado a un ex presidente, amedrentado a todo un túnel, y hecho carnicerías con aquel que se ha interpuesto en su camino… por un motivo personal. Lo cierto es que después de ocho temporadas, es el primer momento, salvo la ejecución de Nina, que vemos a un Jack en el que vence la faceta personal a la patriótica. Y eso es interesante y bonito, porque, sin traicionar al espíritu de la serie, Jack nos ha llevado a puntos no muy distintos a los que han llevado a la cárcel a Toni Almeida (al que parece ser que no veremos en esta temporada). Jack es el malo, porque, a diferencia del heroico Jackm, parece que su deseo es termintar él solo con quién acabó con Renee, en lugar de entregarlo o desenmascararlo… su “no pienso volver” es una declaración de intenciones.

Si miramos por partes, no tenemos más que pensar en que, por un lado y por otro, el juego es el mismo. Quién tiene posibilidades no hace lo que debe hacer por un afán personal: Jack por venganza y Taylor por la gloria. Logan ha retratado en su magnífico diálogo con Taylor lo que suponen los pasos que, una vez dados, no tienen retorno: volver atrás siempre será más destructivo que andar hacia adelante. En el caso de Jack, volver atrás ya no es posible. En el caso de Taylor tampoco. En el caso de Jack, hacia el futuro sólo está acabar con el presidente ruso. En el de Taylor, ser una marioneta de Logan, que, no deja de ser un recurso manido, pero que ha alcanzado cotas de maldad enormes. No sólo es malo, sino que nos ha demostrado cuál es el estado del juego y, ahora, se ve completamente desbordado y, encima, ser un cobarde (a diferencia de en la quinta) y que no aprende de sus errores. De nuevo, un micrófono ha servido para que le pillen no tanto a él, como al presidente ruso. Esta amistad si me parece un poco rara, porque si Logan intentó matarle (directa o indirectamente) esto supera un poco esta coletilla de “míralos que mal se llevan, pero luego son supercolegas” del congreso. No sér hasta que punto es una licencia al cinismo de estos personajes o simplemente, una explicación de cómo Jack, después de ensañarse, ha podido llegar “al malo del final”. Tampoco sabemos como reaccionará Taylor ante esta situación, con el bagaje que ha agarrado esta última temporada. ¿Tendrá la cara de enfadarse y ponerse digna? Y, lo que es más ¿será capaz de mirar a la cara a su hija y su ex marido cuando lo que llevo a ésta a la cárcel es una coña al lado de lo que ella ha hecho?

Por otro lado, están los, dos o tres, que hacen lo que deben: Chloe y Arlo, Cole, Woods, y Meredith Reed e, intuimos, que en su momento las “Chicas Hassan”, que parecen un poco superados por tanta decisión, y es que, como hemos visto tantas veces en esta serie, la decisión puede a tener la razón, y eso hizo a Jack y Chloe tan importantes. El choque, por lo tanto, parece que será entre dos personas movidas por su interés propio, y éstos que serán, porsiblemente, los que desequilibren. Que Jack haya dado la grabación a Meredith ha sido borrarse. La cara de poker de Woods (creo que puede ser un nuevo Kannin) ha indicado una duda razonable de la lealtad a Taylor. La convicción de Meredith al hablar con su editor y con Kayla, ha sido la que tumbará el tratado. La decisión de Cole, Chloe y Arlo, serán las que cuesten a Taylor su presidencia.
Y en definitiva, así hemos llegado al final de la serie, con más dudas que certidumbre, con todo abierto y con una sensación de que Jack ha dado un paso que no sabemos a dónde nos va a llevar… Ni en donde nos va a dejar.

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