Private Practice: La escala del dolor

Private Practice: La escala del dolor

Al hablar de Did You Hear What Happened to Charlotte King?, el episodio del 4 de noviembre de Private Practice, la actriz KaDee Strickland se acoge a las estadísticas para argumentar lo que le acaba de suceder a su personaje en uno de los capítulos más estremecedores de la tele de ABC. Cada dos minutos, y esto suena muy burocrático, se viola a una mujer en cualquier parte del mundo. En tu ciudad, en el contienente de al lado o a esa vecina anónima de tu bloque de edificios. Pero aún hay más, y lo dice la organización RAINN: una de cada seis mujeres será abusada sexualmente a lo largo de su vida. Los datos y las cifras tienen ese matemáticamente molesto poder de impacto, pero algo más también nos puede marcar a fuego, y lo certifico como aquel al que le punzaron los pelillos de los brazos en los últimos minutos de What Happens Next (el 4×08): la buena televisión, y los duros retratos que es capaz de dibujar una pantalla medida en pulgadas. Y en muchas ocasiones, pese a sus visibles altibajos, Private ha remarcado que lo es: es dura, intensa y es absolutamente genial. Dramática, a grandes rasgos, y por eso merece la pena hablar del lío en el que se acaba de meter. Ha hecho trizas a Charlotte King, ha cogido un martillo con la forma del Xander de Buffy y ha hecho que la Reina sea la destronada. Increíble.

La enorme comentarista Celine Lehman dice aquí más de lo que yo pueda decir en mil años, pero me gustaría citarla y reforzar la idea de todos los que sintonizaron el 4×07 la semana pasada de que éste es “un episodio escrito y realizado desde los estrógenos, ovarios, úteros, tripas y corazón (diría escrito con cojones, pero es biológicamente imposible)”. Totalmente cierto. Sin Cita Previa, que es su gracioso título español, es una serie que ahonda muchas, por no decir casi todas las veces, en las dimensiones de la mujer. Addison, Violet, Amelia, King y la muy desaparecida Naomi son tópicos de mujeres de este siglo y de este milenio, con sus fuertes y sus flacos, pero al final muy diferentes entre ellas. Una asombrosa gama de la mujer y su traumatología particular (la fertilidad, el dolor y la ambición, la responsabilidad y la maternidad y el amor). Luego están los hombres, con su diferente paleta de colores, pero eso es otra historia.

Pero aquí hemos venido a hablar de esa palabra que nos hace tapar la bocaza con la mano. El tabú de la violación, del “sucio” y “sudoroso” ataque sexual que es tan realidad que, quien no lo ha vivido en su entorno, no es capaz de tragar por completo. ¿Cómo es posible? Porque, como dice la víctima, “life is a bitch”, y la vida te patea para hacer más interesante tener que ir cada semana al super. La vida es cabrona, sí, y otras citas o perlas que sueltan los personajes. No me dejes caer, le dice Charlotte a Cooper, porque tiene roto algo más que parte de la cara, la muñeca y alguna costillita espontánea por ahí. Charlotte King a Addison:

“¿Te han violado? ¿Alguien te ha violado últimamente? ¿No? Está bien. Déjame decirte cómo es. Ya sabes, ¿uno de esos telefilms donde la mujer es siempre acuchillada desnuda en la ducha, agarrando sus rodillas y suplicando, porque cuando cierra sus ojos, todavía puede sentir las manos del tipo sobre ella? ¿Como cuando nos muestran el ataque los ojos de la mujer se vuelven blancos y aún va a algún otro lugar de su mente sólo para lidiar con el horror de lo que le está pasando mientras suena alguna canción de Lilith Fair? No es nada como eso. Es sucio… y sudoroso… Y lame tu cara y se seca el sudor en tu pelo. Y cuando tratas de gritar, te golpea tan fuerte que ves a Dios. Y entonces, te acomete de nuevo, destrozando cosas que ni siquiera sabías que tenías porque lo disfrutó tanto la primera vez. Sé que estáis tratando de ayudarme, pero si ayudarme significa que todos, que Cooper… pero si ayudarme va a ser mirarme de la forma en que me miras ahora, por favor, no me ayudes”.

Private PracticePrivate Practice

Shonda Rhimes se puso al guión de Did You Hear What Happened to Charlotte King?, el episodio que azota como una tempestad una temporada que empezó floja. Y se nota. No sólo porque Violet pone el toque autoparódico en esa hora de tensión, diciendo que parece que estamos malditos y haciéndonos recordar cuánta mierda ha tragado la gente del Oceanside Wellness. La creadora del universo Grey y con la agradable fama de no tener piedad nos enseña en esta entrega, además, que es capaz de poner cuerpo y alma al anónimo que golpeó a la rubia castradora. Se llama Lee McHenry y sí, es el de Buffy, pero aquí era un loco que comía una hamburguesa con inmenso placer y se defendía cuando Sheldon le enseña su expediente y le dice que fue dado de baja en la Marina por deshonor.

En el siguiente capítulo, What Happens Next, nos enfrentamos cara a cara con las consecuencias. La cara que pones tú, la víctima, y qué hace Addison con el secreto tan grande que le ha confiado su no-amiga Charlotte, porque no pienso tomarme un maldito té contigo, le dice. Sus últimos minutos desgarran a cuaquiera porque, después de un día entero de negación, sus compañeros dicen basta. Quiere que la dejen sola, y al final comprobamos que ni ella puede estar sola.

Defenderé, puede que no a muerte, la calidad dramática de Private Practice y la ideología que desprende. Y siempre me sorprenderá, y siempre preferiré a la baja estatura Sheldon antes que a los pedazo brazámenes de Sam y siempre me gustará cuando le da la venada y se expone a temas tan delicados como lo es abusar sexualmente de alguien (o, en War, llevar a juicio a la madre de tu hijo). Claro que me gusta cuando no se toma tan en serio y nos regala a un doctor latino o a otro In or Out, pero de todas maneras bienvenida seas, Mrs. Montgomery.

Esto lo llevará mi personaje durante el resto de su viaje en la serie, ha dicho Strickland. Y advierte: no creáis que en cuatro capítulos estará olvidado. Porque la jefa de St. Ambrose no va a volver a ser la misma. Private Practice, tampoco.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »