Prison Break: Scofield toma el mando

Olvidadas las dudas del estreno de la tercera temporada, el segundo episodio de Prison Break nos ha vuelto a enganchar. Tal vez sea la sensación de haber recuperado al mejor Scofield o de ver a Mahone y Bellick arrastrarse por el barro de Sona, la cuestión es que la serie empieza a despegar. Whistler ha visto la luz y Michael ya se ha ganado su confianza, además de la de Lechero, indispensable para moverse por el infierno panameño. Incluso Lincoln parece haber aprendido a desenvolverse en el mundo exterior…

Quizás fuimos demasiado duros con el estreno de Prison Break. La serie lucha, inevitablemente, contra su genial primera temporada. Es una batalla contra sí misma que nunca ganará. Conscientes de esta realidad, podemos asegurar que el segundo episodio ha encontrado varios ingredientes de la receta que le dio el éxito. A tener en cuenta: la integración de Michael en Sona, el ascenso imparable de T-Bag, el despertar del lado más inteligente de Lincoln y la recuperación de Sucre.

Michael sabe que sólo podrá salir de Sona con los pies por delante arrastrado por presos, véase muerto, o ayudando a Whistler a saltar el muro que lo conduce a la libertad. Whistler ha salido de las cloacas, ayudado por el temple de un Scofield inteligente que ha encontrado en McGrady un aliado (aparentemente) fiel. Además, ha conseguido ganarse el respeto de Lechero, que vivía sus horas más bajas con el 'motín del agua'. Tiene 10 días para montar un plan de huída. El reloj corre en su contra y debe empezar a estudiar los planos de la prisión para trazar una fuga. ¿Se le unirá algún preso en su lucha por salir? No tenemos ninguna duda de que Mahone, Bellick, McGrady, T-Bag y Lechero buscarán su parte del pastel.

Seguimos en Sona, donde T-Bag también se está ganando a Lechero. 'Teodoro' aguantará cualquier humillación de los que mandan para acercarse al trono de Sona. Odia a Scofield, lo considera una serpiente capaz de picar por la espalda, y no dudará en hacerle la vida imposible. No esperamos menos de él. En el interior de la prisión, Mahone ha perdido su oportunidad de huir con la cabeza de Whistler y Bellick ha conseguido algo de ropa y de comida que lo alejan del grupo de los apestados. Es una buena noticia no tener que ver más a Bellick con esos calzoncillos…

Mientras tanto, en el exterior, Lincoln ha conocido como se las gasta esa tal Susan, tan bella como cruel. Burrows parece haber tomado nota del repertorio de recursos de su hermano, ya que fue capaz de seguir a la novia de Whistler y robarle un libro de pájaros. ¿Qué información vital puede contener un libro de aves? Todavía no lo sabemos. Eso sí, Lincoln fue hábil al comprarse una réplica exacta del libro, intuyendo que Susan lo habría seguido. Después de correr durante una temporada entera delante de 'La compañía' parece que el salvaje Burrows ha aprendido la lección.

Seguimos con las buenas noticias: la recuperación de Sucre. El latino ha cesado en su lucha por estar con Maricruz. Sucre es consciente de que en Panamá es libre, pero en Chicago tiene escasas opciones para estar con su chica y su hijo, ya que está perseguido porla justicia. El sentido común se ha impuesto al amor. Debe ayudar a Lincoln para sacar a Scofield de Sona, aunque sea por lo vivido entre ambos en Fox River. La pareja Lincoln-Sucre no se destapará como la más inteligente, pero seguro que aportarán grandes dosis de acción.

En general, creemos que el capítulo ha superado al primero con creces. Las tramas empiezan a tener un sentido, o quizás nos cuestionamos menos el por qué de las cosas. Seguimos viendo en Scofield a ese ídolo con sangre helada. Y Whistler tiene muy buena pinta, ya que parece alejarse del resto de bárbaros de Sona. ¿Algo que objetar al episodio? Alguna que otra duda sobre el papel de Mahone y sus posibilidades de huída. ¡Ah! Y Tancredi, Tancredi, Tancredi, Tancredi…


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