Prison Break regresa cargado de dudas

El lunes regresaba una de nuestras series fetiche: Prison Break. Se ponía en marcha una tercera temporada que venía marcada, inevitablemente, por las dos primeras. Después de ver el primer episodio podemos afirmar que la serie ha vuelto llena de dudas, en su planteamiento, en sus tramas y en el desarrollo de los personajes. Y esas dudas también nos han afectado a nosotros. Hay que tener paciencia, porque sólo llevamos un capítulo y porque la serie sigue aportando cosas nuevas, pero las primeras impresiones nos crean cierta inseguridad. Vamos a comentarlo:

Partamos de la base de que Prison Break jamás volverá a ser como en su primera temporada. Fox River dejó el listón tan alto que todo lo que ha venido después ha tenido menor intensidad. Los creadores lo saben y quizás por eso hayan decidido que la serie recupere parte de su esencia con la entrada en Sona. ¿Cuál es el problema? Cuesta creer que Michael, hace sólo dos meses, fuera un ingeniero estructural a punto de atracar un banco porque su hermano, libre de todos los cargos hoy, estuviera esperando ser ejecutado en la silla eléctrica.

Volver a ver a Michael dentro de una cárcel, obviando su pasado más inmediato, es una buena noticia. Sona es una gran idea como ciudad sin ley. Incluso sería estupendo que Michael volviera a planear una fuga, al ritmo que intenta sobrevivir en un ambiente hostil, sin escrúpulos. Pero la sombra de “la compañía” es demasiado alargada. A estas alturas, cuesta creer que una red organizada capaz de matar y secuestrar como quien se come una mandarina proponga un pacto a Scofield porque es incapaz de cazarlo. El juego de intereses entre altas instancias ha superado a Scofield, por muy inteligente que sea nuestro protagonista.

Vayamos con Sona. Antes de nada, comentar el papel de Lechero. No recuerdo si en el episodio se menciona su nombre, pero Lechero es el capo de la prisión, el que dicta las normas y el que atemoriza a los reclusos con su crueldad. Scofield se ha convertido en un icono mediático y Lechero parece que no lleva muy bien que alguien pueda eclipsar su liderazgo. Si quisiera matarlo, ya lo habría hecho, pero Lechero empieza a tenderle trampas para que otros acaben con él. Su papel se parece al que Bellick tenía en Fox River, con la diferencia de que el capo de Sona no debe rendir cuentas a nadie. La primera impresión es que Michael no saldrá de la cárcel o, al menos, no saldrá vivo.

Del interior de la prisión nos quedamos con la nueva imagen de Bellick, Mahone y T-Bag. Bellick representa el escalafón social más bajo dentro de Sona. No ha establecido lazos con nadie y le tocará realizar las tareas más desagradables. T-Bag entró al final del episodio para recordarnos que será absolutamente necesario en la tercera temporada. Teddy es tan salvaje como inteligente, por eso al final del episodio ya lo vemos a la derecha de Lechero. Y finalmente está Mahone, el que más ha tenido que cambiar su forma de ser. Alex es una víctima más de la compañía, que tiene todos los números para ganarse el respeto de Sona por su condición violenta y sus habilidades en la batalla. Mahone también se ha convertido en indispensable y su unión con Scofield, si Michael olvida parte del pasado, resultaría orgásmica.

El problema de la serie, a mi juicio, está en el exterior de Sona. Lincoln ha dejado claro que no será tan hábil para ayudar a su hermano. Los contactos con la embajada forman parte de la lógica y todo se sucede de una forma racional hasta que regresa la compañía. La escena del secuestro justifica que Michael colabore dentro de Sona, pero parece una trama muy forzada. ¿Por qué Scofield es tan importante para la compañía? ¿Es creíble que la compañía quiera que Michael colabore en la fuga de otro recluso? ¿Han guiado la llegada de Scofield a Sona?

Muchas dudas sobre la trama principal de Prison Break, que corre el riesgo de convertirse en una serie incoherente por todo lo que hemos comentado. Eso sí, celebramos que la serie no haya perdido esa capacidad para crear tensión y seguimos confiando en la riqueza de sus personajes. La recomendación es que nos sentemos a ver la serie intentado olvidar lo sucedido hata el momento, que disfrutemos con las escenas de cárcel y que no tratemos de entender los planes de la compañía. Sin comentarios sobre la doble que se utiliza para representar a la doctora Tancredi. Medio minuto me hizo falta para recordar que la presencia de Sarah Wayne Callies en Prison es incuestionable. Prison Break necesita a la doc, incluso más que Michael Scofield.

Confiamos ciegamente en que todas nuestras dudas se conviertan, más pronto que tarde, en halagos a la serie. Este es nuestro primer análisis de Prison Break, pero esperamos acudir a esta cita semanalmente. Y a vosotros, ¿qué os ha parecido el inicio de la temporada? ¿Os lo esperábais de esta manera? ¿Echáis tanto de menos a Tancredi como nosotros? Aunque Prison Break nos vuelva a enganchar, ¿creeis que la serie puede resultar incoherente?

Por cierto, temporada nueva, intro nueva. Ahí va:


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