Prison Break 3×13: Venganza incompleta

Prison 3x13: Venganza incompleta

C'est fini. La tercera temporada de Prison Break se cerró con The Art of the Deal, un buen episodio en la línea del final de temporada, pero mucho más discreto que las dos season finale anteriores. El capítulo es un final de temporada, aunque en muchos momentos haya tenido la sensación de estar ante el final de la serie. El cerebro de Scofield empezó a funcionar, tomó el mando de las negociaciones y las fichas encajaron, al menos, para los dos hermanos. Final feliz para McGrady y futuro incierto para Sucre y Bellick. Escasa participación de Mahone, que se ha agarrado a lo único que tenía: el traidor de Whistler. ¿Qué os ha parecido The Art of the Deal? ¿Lo comentamos?

Adiós a la tercera temporada de Prison Break, que nos ha dejado más desilusiones que alegrías. La cárcel de Sona ha defraudado y a ello han contribuido la debilidad de los nuevos personajes (Lechero, Sammy, McGrady y Whistler), que nunca han estado a la altura de los clásicos (Abruzzi, C-Note, Tweener). Y por encima de todos ellos, dos ausencias de las que Prison nunca se repondrá: Sara Tancredi y Paul Kellerman. Pero vamos a centrarnos en la season finale antes de evaluar la tercera temporada.

The Art of the Deal es un buen episodio. ¿Está a la altura de la mítica season finale de la primera temporada en la que dejaron atrás Fox River? ¿Se acerca a la tensión de la segunda en la que Michael y Sarah estuvieron a punto de vencer? No, no se acerca y aunque las comparaciones son odiosas, la serie ha competido toda la temporada contra su pasado. The Art of the Deal ha tenido grandes momentos de tensión, protagonizados por Sucre, pero el intercambio Whistler-LJ/Sofía se ha producido dentro de la lógica, con algún pequeño susto que no ha llegado a alterar nuestros latidos. No nos engañemos, a todos nos ha sabido mal que dispararan a Sofía, pero nunca llegará a emocionarnos como la muerte de Veronica Donovan o de la doctora Tancredi.

Todo lo que habíamos dicho de Whistler en los últimos episodios, lo doblamos bien doblado y nos lo tragamos. James es un alto cargo de la Compañía que tiene estrecha relación con Susan y nunca le ha importado la vida de Sofía, mucho menos la de LJ. Las coordenadas parecen una simple excusa, el objetivo era que Whistler no pasara ni un minuto más en Sona, por eso dirigieron la llegada de Michael Scofield.

El cebrero del hermanito pequeño se ha activado, se ha puesto al mando de la operación y ha negociado con Susan a su gusto. El resultado es que durante varios momentos telefónicos he tenido la agradable sensación de estar en mitad de la segunda temporada y he obviado la existencia de una tercera. El espejismo ha durado poco. The Art of the Deal ha echado de menos a Mahone. Siempre creí que Alex se retiraría de la guerra. También me equivoqué. La compañía recupera a uno de sus mejores hombres, de esos que no tiemblan demasiado cuando tienen que apretar el gatillo. Lincoln tuvo la oportunidad de pegarle un tiro, pero se le escapó. Mahone es un superviviente, se arrima al sol que más calienta. Y Whistler le puede ofrecer un futuro.

El gran beneficiado de la season finale, aparte del insípido LJ, es T-Bag. ¿Alguien se creyó que Teodoro ayudaría a Lechero? Va, todos a la vez: ¡Nooooo! Teodoro es un genio de la manipulación y, además de peligroso, también es un tipo muy inteligente. Un pequeño fajo de billetes le ha servido para ganarse la confianza de Sona y quedarse con un trono que llevaba su nombre desde el primer día. Además, parece que la monja que satisfacía a Lechero ha llegado al corazón de Teodoro, algo que nadie había conseguido. Bellick y Sucre estarán a sus órdenes en el caso de que exista una cuarta temporada.

El pobre Sucre ha estado más muerto que vivo en varios momentos del capítulo. En una situación límite, siempre creí que Fernando acabaría cantando, pero se ha mantenido fiel a Michael y ha protagonizado un momento estelar cuando ha cogido el teléfono móvil y lo ha destrozado en honor a las largas horas que ambos pasaron en Fox River. ¡Lagrimilla! No debía acabar en Sona, pero seguro que Scofield también piensa lo mismo y todavía tiene las piernas libres para tatuarse algún que otro esquema de la prisión panameña.

No todo han sido decepciones. La fiesta de bienvenida a McGrady ha acabado de cerrar una historia que en muchos momentos parecía condenada al fracaso. Una vez superadas las escenas del museo, en las que el desconcierto general no ha perturbado los planes de Scofield (¡qué crack!), Sofía ha revelado cierta información importante. Scofield no ha podido consumar su venganza pegándole unos cuantos tiros a Susan, la responsable de que la doc ya no esté en este mundo. Sólo un pequeño comentario respecto a la aparición de Sara: decepcionante, creo que se merecía un momento algo más extenso, más profundo, más íntimo.

The Art of the Deal se acaba y Michael, Burrows y LJ están justo en el punto que deseaban: juntos y libres. Sin embargo, la conciencia de Scofield y, como decía, sus ganas de venganza lo motivan para seguir luchando contra la indestructible Compañía. Lincoln y LJ tendrán menos relevancia en el futuro. De hecho, los veo en plan familia feliz junto a Sofía en alguna casita de Panamá. Sin embargo, Michael ya ha empezado su batalla y ha apuntado el primer nombre que le debe llevar a Whistler y a la cúpula de la Compañía: Jason Lief. ¿Quién es este tipo? Ni idea, pero es la primera pista de la cuarta temporada…Y a vosotros, ¿qué os ha parecido la season finale?


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