Previously, on Glee…

¡Nos vemos en la siguiente review! Y gracias por no mandar matones a mi casa para que me enseñen a darme prisa escribiendo las reviews…” Ha pasado un año desde que escribí esas palabras, un año en el que muy a mi pesar, no pude encargarme de las reviews de Glee. Pero, y tras cerrar un contrato multimillonario con Todoseries, he regresado al redil. Lo primero que he de hacer es pedir disculpas a todos los lectores y seguidores de este blog, y particularmente a los que leían mis reviews. Espero que no me guardéis mucho rencor y que en esta nueva etapa comentemos Glee juntos…

Vale, no me enrollo más, que hay mucho de lo que hablar. Como llevamos ya una cuarta parte de temporada, intentaré comprimir todo lo ocurrido de forma que no suelte el tostón y os aburra como a las ovejas. ¿Me acompañáis de nuevo?

No sé por dónde empezar. A modo de ligera reflexión, tengo que decir que la segunda temporada me pareció un camino lleno de baches y altibajos, sobre todo hacia el final. ¿La season finale? Me pareció bastante mala, se podía haber sacado muchísimo más partido a la situación, pero bueno, lo pasado, pasado está. Vamos a centrarnos en cómo ha empezado esta tercera temporada y en cómo están ahora las cosas por el McKinley High. Y para ello, vamos trama a trama, para no liarnos.

Para quitarme de encima la historia que más pereza me da, empiezo por Finn y Rachel. La parejita más aburrida del mundo, después de sus idas y venidas en la temporada anterior, parece que por fin ha encontrado la estabilidad, e incluso tuvieron su momento íntimo en un capítulo dedicado a ello. Pero a mí, es que me da igual que estén juntos o separados, Finn me parece un pelmazo de personaje que no hay por dónde cogerlo (aquí Santana diría que por los michelines). Rachel sigue siendo fundamental, pero creo que ha perdido bastante fuelle. En realidad me parece bien que sea así, ya que nos deja ver más a otros personajes.

La única obsesión actual de nuestra estrella es entrar en la NYADA, la mejor oportunidad para poder triunfar en Broadway en el futuro. Pero la cosa no es fácil, y junto a Kurt, ambos intentan a toda costa sumar puntos que les abran la puerta a la escuela. Precisamente esto es lo que provoca una gran crisis entre Rachel y Kurt (otra trama que me transporta al mundo del sopor). El punto de inflexión es la competición entre ellos, y contra otros candidatos, por ser el presidente del último año en el instituto. Kurt, que ve cómo su única posibilidad de entrar en la NYADA consiste en ser el presidente, se enfada monumentalmente con Rachel. Finalmente, la solista ha renunciado, pidiendo el voto para su amigo. Bien por Rachel, aunque es una resolución demasiado previsible y típica. ¿Creéis que ganará Kurt? No sé… veo con muchas posibilidades de ganar a Brittany. De todas formas, toda esta historia de las elecciones, está también a la cola de tramas que me interesen.

Y cerrando esta tríada de historias aburridas, continuemos con Kurt, esta vez para hablar de su relación con Blaine. Que sepáis una cosa: odio profundamente a Blaine. Me parece pedante, exagerado, repelente… En fin, no puedo con su perfección, con su forma de bailar y de expresarse… Y no sigo porque me caliento. Solamente diré que esta pareja está ahí, no molesta, pero yo desde aquí reivindico que Kurt deje a Blaine y empiece una relación seria con Dave Karofsky. Ya sé que Karofsky no se ha comportado nada bien, y que sus agresiones físicas y verbales no se pueden justificar, pero creo que ha sentado la cabeza definitivamente, y su aparición en el bar gay ha sido todo un paso adelante en su propia aceptación.

Yendo ya a lo verdaderamente interesante de la tercera temporada, hablemos primero del regreso de Shelby. Por mi parte, estoy contentísimo, porque aparte de que Idina me parece una cantante y actriz genial, su personaje está muy bien elaborado. Su retorno se debe a que Sugar Motta, una pintoresca alumna del McKinley emperrada en participar en el grupo de coro. Pero la pobre cantar, lo que se dice cantar… peor que Tamara-Yurena-Ámbar y Jesulín de Ubrique juntos. ¡Y encima tiene síndrome de Asperger! ¿Se puede pedir más? A mí me encanta este personaje, y espero que tenga muchos minutos de pantalla durante esta temporada.

Bueno, que divago, vamos al lío. Como el papi de Sugar es rico y un gran benefactor del McKinley, ha decidido que si su hija no es aceptada en New Directions, habrá un Glee Club que sí que la acepte, así que así nace el nuevo coro, dirigido por Shelby, y que competirá con el de Will en las eliminatorias… Antes de continuar con este tema, hay que mencionar el triángulo Shelby-Puck-Quinn. Amigos… me he desenamorado de Quinn. Y la culpa no es sólo de ella, sino de esos guiones que la maltratan tanto. Desde la temporada pasada, ya no es la misma (ni comentemos lo del pelo rosa y esas pintas en los primeros capítulos). Para rematar, ahora quiere la custodia de Beth, su hija biológica adoptada por Shelby.

Bonita, tal como tienes la cabeza, lo mejor es que dejes las cosas como están, porque si consigues a tu hija, dentro de un mes cambiarás de idea y la abandonarás para tener más tiempo para recuperar a Finn, y al mes siguiente te convertirás en emo, y luego te enamorarás de Rory, pero al final te darás cuenta de que llevas dos años enamorada de Rachel… En fin, que creo que debería dejar en paz a Shelby y Beth. El que me ha sorprendido es Puck, que aunque en un principio parecía dispuesto a ayudar a Quinn, ha acabado coladito por la profesora, y se ha vuelto todo ternura. Espero que la cosa salga bien.

Y aquí llegan las dos tramas que me han devuelto un poco la fe en Glee. Porque sí, había perdido la fe, y veía como Glee se iba hundiendo poco a poco debido a sus aburridas historias, la falta de frescura y la ausencia de magia en las actuaciones musicales. Pero parece que la cosa remonta. En primer lugar, por todo el asunto del nuevo coro del McKinley. Debido al surgimiento de Mercedes como reivindicadora de un mayor protagonismo (que en realidad se merece), surge la disputa, y la voz más potente de New Directions se va al equipo rival. Y poco después, se van con ella Santana y Brittany, quedando así un coro femenino, las Trouble Tones.

Creo que este nuevo coro será una dura competencia para New Directions, que se ha quedado sin dos de sus grandes voces femeninas, y sin el baile de Brittany. No hay más que ver el Mash-off del capítulo pasado para comprobar cuál de los dos coros es mejor… no sé si ha sido la elección de las canciones o qué, pero el coro liderado por Mercedes me gustó infinitamente más. ¿Qué pasará en los Sectionals?

Vamos por fin a la trama que más me está gustando. Y es así principalmente porque hay un personaje que desde la mitad de la temporada anterior me está sorprendiendo mucho. No es otra que Santana. Al principio la odiaba, mucho, pero poco a poco le he ido cogiendo cariño, hasta el punto de que me parece uno de los mejores personajes de la serie en estos momentos. Su historia de amor escondido con Brittany, sus miedos e inseguridades ante el mundo… Todo ello me ha parecido de lo mejor de los últimos tiempos de Glee.

La hecatombe ha llegado cuando la trama de su lesbianismo oculto se ha cruzado con la de la lucha de Sue y Burt por ganar las próximas elecciones a congresista. Para no adentrarnos mucho en el tema (que tampoco es de los más entretenidos y brillantes de la temporada, aunque los vídeos de la campaña de Sue no tienen desperdicio), diremos que esta pelea se ha convertido en una batalla sucia en la que no se tiene respeto por nada… hasta que el asunto ha salpicado a Santana.

Durante una discusión con Finn, éste saca a relucir el tema de la homosexualidad de Santana, y un alumno que lo oye se va de la lengua y otro candidato al Congreso utiliza el dato como ataque a Sue. Pobre Santana… después de tanto secretismo, que se entere todo el país de que eres lesbiana a través de la televisión… No me extraña que se sienta tan cabreada, y que pague su ira con Finn, como vimos en el momento final del último episodio.

Qué queréis que os diga, creo que queda mucho por explorar del personaje de Santana, y que nos va a dar grandes momentos, aparte de sus geniales actuaciones musicales. En cuanto al resto de tramas, como he dicho, lo que más me interesa es la parte de Shelby y Puck y el nuevo coro. Lo demás, para pasar el rato.

Me dejo cosas, como haber entrado más en profundidad al nuevo objetivo de Sue, la relación de Will y Emma (precioso momento el de ellos rezando a ritmo de Fix you de Coldplay…), o la entrada de Rory Flanagan a New Directions. Hablando de Rory, algún día comentaré con vosotros mis reflexiones acerca del reality veraniego “The Glee Project“, que me enganchó completamente y que me indignó con los resultados.

Y a vosotros, ¿qué os está pareciendo la tercera temporada de Glee? ¿Creéis que hay solución al empeoramiento de los guiones del año pasado? ¿Estáis contentos de que Glee haya vuelto a Todoseries? Espero que sí.

Me despido hasta la próxima review, la del séptimo episodio, que ya será una review normal y corriente, como las de siempre. ¡Nos vemos!


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