Preacher: análisis de la primera temporada

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El verano suele ser una temporada bastante floja en las parrillas televisivas. No son pocos los canales que aprovechan para rellenar la programación con reposiciones, pero también suele ser una época en la que probar algunas apuestas algo más arriesgadas. Sin duda, el verano de 2016 ha tenido un claro protagonista en lo referido a series. Stranger Things, la ficción ochentera de Netflix, ha acaparado la mayor parte de los comentarios, consiguiendo una más que merecida renovación. Pero, en mi opinión, hay al menos otras dos series veraniegas que merecen ser tenidas en cuenta. Una de ellas es Roadies, que ya tuvimos oportunidad de comentar en su momento. La otra es Preacher, basada en los comics de Garth Ennis y Steve Dillon, de la que os comienzo a hablar tras el salto. ¡Acompañadme!

Annville era una pequeña ciudad de Texas, razonablemente tranquila hasta que un evento aislado cambió su historia para siempre. Un buen día, algo parecido a un meteorito surgió del cielo y se precipitó sobre la iglesia local, impactando en el pecho del reverendo Jesse Custer. En ese momento, el predicador se convirtió en un elegido. El extraño meteorito le había trasmitido poderes divinos de una potencia tal que otros sacerdotes no habían sido capaces de resistir. ¡Ni siquiera Tom Cruise! Y es que Jesse no es un predicador cualquiera. Tras haber heredado la iglesia de su padre, pasó por una etapa oscura en la que conoció de primera mano el concepto de pecado. Pero después de perder a su hijo nonato, Jesse ha vuelto a su ciudad natal, en busca del plan que, sin ninguna duda, Dios tiene preparado para él.

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Porque las intenciones de Jesse son buenas. Él solo quiere honrar la memoria de su padre y salvar las almas de su congregación con este nuevo don que Dios le ha concedido. Lo que sucede es que las circunstancias se lo van a poner muy complicado. La primera de esas circunstancias se llama Tulip. Es su amiga de la infancia, amante, compañera en la etapa más pecaminosa y, para abreviar, una mujer de armas tomar (literalmente). Ha regresado a la ciudad para pedirle a Jesse que se una a ella en un plan de venganza contra la rata que les dejó tirados en su último “trabajo”. Por si fuera poco, Jesse acaba de conocer a Cassidy, un irlandés borracho que se ha convertido en su amigo inseparable. Vale, también hay que decir que es un vampiro con más de 100 años de edad, pero eso ya lo descubrirá más adelante.

Y, por si todo eso no fuera bastante, Jesse también va a tener que tratar con una pareja de ángeles de lo más particular. Sí, ángeles. Es lo que pasa cuando uno se involucra con dones divinos, que empieza a meterse en jaleos teológicos muy complicados. En realidad, DeBlanc y Fiore eran los guardianes de Genesis, que así se llama el misterioso ente que se ha introducido en Jesse, y su único objetivo es recuperarlo de la manera más discreta posible. Lástima que la discrección sea una cualidad tan poco corriente en estos casos. El caso es que una cosa va llevando a la otra y, al final, lo que nos queda es una loca carrera para ponerse en contacto con Dios, el mismísimo Ser Supremo, para hacerle las preguntas que, a fin de cuentas, todos hemos querido hacerle en más de una ocasión.

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Lo cierto es que me lo he pasado estupendamente con la increíble historia de Jesse Custer. Y parte de ese disfrute ha venido de la cantidad de personajes poco convencionales que pululan por Annville. Como Emily, la madre soltera que pasa gran parte de su tiempo atendiendo las necesidades de la iglesia. El Sheriff Root y su hijo Eugene, más conocido como Caraculo (en cuanto lo veáis entederéis la razón). O, probablemente el más interesante de todos ellos, Odin Quincannon, propietario de la mayor industria de la ciudad, obsesionado con la historia de El Álamo y algo más que escéptico en materia religiosa. Algunos de ellos volverán a cruzarse con el predicador en la segunda temporada, cuya producción ya ha sido felizmente aprobada por AMC.

Tengo que aclarar que, en su momento, yo fui lector de los comics. Eso me ha facilitado la comprensión de la trama en la primera parte de la temporada. No obstante, ha pasado el suficiente tiempo como para no recordar con claridad los detalles de la historia. Algo que no me preocupa en absoluto, ya que no acostumbro a pedir que las versiones televisivas sean un reflejo exacto de los comics o las novelas en las que se inspiran. Me parece mucho más importante que los personajes y el ambiente sean fieles al espíritu gamberro del original. En definitiva, que yo sí esperaré el estreno de la segunda temporada de Preacher el próximo verano. Y ya que hablamos de adaptaciones de comics, ¿cuál os gustaría que fuera adaptado en el formato serie? Mi candidato favorito sería The Sandman, de Neil Gaiman. Quizá podría animarse Starz, en cuanto acabe con American Gods.


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8 comentarios

  1. iVerdi

    No es una serie que recomendaria, es muy…”rara”/”friki”, no se…
    La verdad es que me costo hacerme con ella y estuve a punto de abandonarla muchas veces…
    Pero te regala personajes y escenas/momentazos que bien merecen la pena pasar ciertos bajones.
    Me arriesgare con la segunda el año que viene.

  2. Michel

    Absolutamente decepcionante. El culpable que veo son las restricciones de AMC, no es de extrañar que los lectores del cómic dijeran desde hace años que HBO tendría que ser la cadena quien lo adaptara.

  3. Ashenbach

    Sandman sería bastante complejo. Con la moda de superhéroes de ahora, a mi me encantaría una adaptación de Invencible, de Robert Kirkman.

    Sobre Preacher, como adaptación es bastante penosa, principalmente por el casting en el que únicamente Cassidy recuerda algo al original.

    Como serie, no esta mal, tiene un punto de mala leche que no abunda en las producciones actuales, la trama se estira demasiado y tarda en arrancar, pero bueno, yo en general la he disfrutado.

  4. markelmalvado

    Como adaptación, es indignante, como producto que hubiere consumido sin la adaptación, no habría pasado del capítulo 3 siendo generosos.

    Está tan mal escrita, que cuesta creer que les hayan dejado hacerla. Intenta copiar tantos estilos, que se entiende perfectamente quiénes son los inútiles que la dirigen… Tulip es odiosa, Jess es gilipollas, Quincannon no es ni la décima parte de espeluznante que es en el cómic, y así con todo… Menos Cassidy todos apestan.

    Si adaptaran Sandman en esta línea, me imagino que hordas de sinvidas irían a las oficinas de AMC para quemarlas.

  5. Faraday

    Por cierto, ya que has hecho mención a Roadies, he leído en el Insta de Imogen Poots que no habrá segunda temporada de su serie.

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