Pilotos de verano: Stranger Things

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A principios de semana supimos, porque nos lo contaron sus creadores Matt y Ross Duffer (Wayward Pines), que Stranger Things fue rechazada por unas 20 cadenas antes de caer en manos de Netflix. Sólo el canal de televisión por Internet más importante del mundo vio potencial en esta serie que se adentra en diversos géneros: ciencia ficción, terror, aventuras. Y no se equivocó. Un mes después de aterrizar en su catálogo, Stranger Things es sin ninguna duda el gran fenómeno cultural del verano. ¿Lo comentamos?

Stranger Things se desarrolla en el año 1983 y nos traslada a la pequeña localidad de Hawkins (Indiana), el típico pueblo norteamericano en el que nunca pasa nada, con el típico colegio cuyas clases se dividen entre los chicos populares y los chicos perdedores, donde encontramos al típico grupo de amigos (losers) aficionado a los juegos de rol, a la magia, a la tecnología y a lo sobrenatural. Uno de ellos es Will Byers (Noah Schnapp), que volviendo a casa tras una partida de Dungeons & Dragons desaparece sin dejar rastro. Con esos elementos que todo el mundo puede descifrar, Stranger Things crea una atmósfera interesante sobre la que trabajar la historia.

La desaparición de Will pone en marcha las dos líneas de investigación que dominan la primera temporada: la oficial, a cargo del sheriff Jim Hopper, al que con el paso de los capítulos iremos alejando del estereotipo de policía torpe y sin iniciativa; y la no oficial, que llevan a cabo los mejores amigos de Will: Mike, Lucas y Dustin, tres niños armados con mochilas, bicicletas y la inquebrantable ilusión de encontrar al cuarto integrante de su grupo. A ellos se sumará pronto Eleven, el elemento más desconcertante de la historia, una niña con el pelo rapado que no habla, que ha sufrido algún trauma reciente y que en algún lugar de su cabeza parece guardar las herramientas para encontrar a Will.

La única cara conocida del reparto es la de Winona Ryder, que encarna a la madre de Will. Joyce es una mujer divorciada que hace turnos dobles para sostener a su familia y que se ve envuelta en una extraña sucesión de “conexiones” con su hijo que llevan la serie al terreno de la ciencia ficción. Ese es uno de los grandes aciertos de Stranger Things, su habilidad para pisar distintos géneros sin perder credibilidad: aventuras y comedia cuando la acción está protagonizada por los niños, misterio cuando guía los pasos el sheriff, drama y ciencia ficción cuando vemos a Joyce en pantalla.

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Otro de los pilares de la primera temporada es su ritmo ágil y determinado, que permite saltar de una línea argumental a otra sin perder atención. Entre otras cosas, porque todas acaban estando directamente relacionadas con la desaparición de Will.

Pero Stranger Things no sería el exitazo descomunal que es si no estuviera concebida como una bomba nostálgica de destrucción masiva. La serie de los hermanos Duffer ataca con vehemencia a esa caprichosa fibra de la memoria que se activa muy de vez en cuando y que nos traslada a un pasado extrañamente cercano y decididamente reconfortante. No son Mike, Lucas y Dustin los que montan en bici, eres tú con ocho años recorriendo las calles del pueblo en busca de alguna aventura.

Stranger Things es un maravilloso viaje a los 80 desde su título, que se pronuncia casi igual que Stephen King. El célebre autor es uno de los faros que iluminan los guiones y la ambientación de la serie junto a Steven Spielberg, John Carpenter o George Lucas, tal y como han reconocido sus creadores. En los ocho primeros capítulos que completan su primera temporada encontraremos referencias a ET, a Alien, a Los Goonies, a Poltergesit o a El Resplandor, entre otras. No es casual. Está muy estudiado. Y funciona.

¿Es para tanto Stranger Things? Yo he intentado trasladar este debate a varios foros y siempre me he encontrado con la misma respuesta: . Así que no he insistido más. En general, la serie ha encantado a público y crítica, aunque a mí me parece que si le quitamos esa preciosa piel ochentera nos quedamos con una historia excesivamente sencilla. En cualquier caso, se trata de un producto recomendable, en especial si lo consumes como un blockbuster palomitero sin excesivas pretensiones.

Lo mejor: la ambientación, la excepcional selección y empleo de la banda sonora, el gran trabajo de los niños (en serio, ¡hay niños que no cargan!) y la habilidad para pulsar las teclas adecuadas que atacan a nuestra nostalgia. Y que a pesar de ser una suma de películas que ya hemos visto, consigue tener su propia identidad.

Lo peor: Winona Ryder está un poco sobreactuada y su personaje es demasiado lineal; y, como pasa a menudo, los misterios que se plantean son mejores que la resolución de los mismos.

¿Opiniones?


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16 comentarios

  1. Matuwol

    Ya la vi toda en menos de una semana, esta buena y tiene muy buen ritmo. Tal y como tú dices me trasladó a mi infancia.

  2. CESAR MARTINEZ

    A mi me gustó muchísimo, tengo 40 y fue un golpe directo a la nostalgia, por lo que hasta cierto punto coincido con el comentario de “la piel ochentera”, sin embargo la serie la vi con mis hijos de 12 y 14 años y a ellos les encantó y estuvieron al filo de la pantalla ansiosos por ver el siguiente captítulo…. por lo que concluyo que el toque ochentero le da mas fuerza, pero no carece de ella si no lo tuviera….
    Muy recomendable…
    Lo Malo, es que es en Netflix, siempre es mejor tener que aguantar toda una semana para saborear y teorizar, aqui vas de un episodio a otro y eso le resta emoción al final…. Netflix debería soltar los episodios tambien semanalmente, les funcionaría mejor…..

  3. CESAR MARTINEZ

    SPOILER…. Al video de las referencias le faltó la mas obvia de todas: la resortera de los niños y las piedras como armas mortales para acabar con el malo…. al puro estilo de “IT (eso)” de Stephen King

  4. Hombre, decir que Winona es la úncia cara conocida… Matthew Modine, aunque es cierto que llevaba unos años desubicado, digo yo que podremos considerarlo como algo más que “una cara conocida”, categoría que si podría incluir a David Harbour, ctor con cierto recorrido en series y algo menos en cine.

    • Yo creo que si paramos a la gente por las Ramblas y preguntamos si conocen a Matthew Modine o David Harbour, la mayoría te dicen que no. En cambio, si preguntas por Winona Ryder, a la mayoría le sonará. Pero vamos, que tampoco tiene mayor importancia.

      • Importancia, relativamente, pues no, no tiene mucha. Solo la rigurosidad que le quieras dar a tu propia información. Si preguntas por el nombre en las Ramblas, seguramente sea más conocida Winona que Matthew. Si enseñas fotos para ver si su “cara es conocida”, igual el recluta Bufón ha quedado en el recuerdo de alguien…

        • ¿Es menos riguroso el artículo por creer que Winona Ryder es la única cara realmente conocida del elenco? Cuando se hacen este tipo de afirmaciones, van dirigidas a un público general. Es muy probable que tú conozcas la carrera de varios intérpretes de Stranger Things, pero la mayoría de gente sólo conoce a Winona Ryder y puede que los demás le suenen de algo…

  5. Gizmo

    Un collage de difícil encaje (Spielberg vs. King) que por ello no termina de funcionar del todo y que salta involuntariamente del homenaje a la parodia. Winona Ryder está mal y el niño Finn Wolfhard incluso peor. La BSO recuerda mucho a las de Jerry Goldsmith. Supongo que eso sería más barato que tratar de imitar a las de John Williams. Es curioso lo mucho que se parecen Millie Bobby Brown (Eleven) y Will Wheaton, niño que protagonizó éxitos de aquellos años como Cuenta Conmigo o D.A.R.Y.L.. Bastante correcta aunque Super 8 consigue un producto con un acabado con menos aristas.

  6. Martí

    Yo de momento no la he visto. Me causa curiosidad por el impacto que ha generado pero yo personalmente ni había nacido en los 80 y aunque he visto varias de las películas de referencia de esa época que se homenajean aquí y en general me han gustado, tampoco soy un super fan de ellas.

    Desde el boom de esta serie mi pregunta ha sido: más allá de esa nostalgia ochentera, recuerdos de la infancia etc., ¿vale la pena? La serie en si es buena por si sola, ¿puede gustarte aunque no hubieras vivido ni visto una sola película de los 80?

    Hasta ahora las críticas que había leído estaban tan emocionadas por la nostalgia ochentera que era imposible dilucidar una respuesta a mis dudas. Se agradece encontrar una crítica que aparte del inevitable comentario del homenaje ochentero que supone la serie va más allá en el análisis.

  7. Faraday

    Me la estoy mirando y me gusta. No me ha enganchado pero no está mal, se deja ver. De todas formas me gustaria discrepar con el tema de qué contamos y como lo contamos. Llevamos milenios contando historias, todas están ya contadas asi que creo que lo que más importa ahora no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Así que tampoco creo que sea cuestión de ir quitando barnices ochenteros. Si la historia funciona bien así, con la nostalgia de los ochenta, bienvenido sea.

  8. Mar

    A mi me ha encantado la serie. Tiene un algo que engancha y los niños no pueden ser más geniales (que pedazo de actores!) En mi caso, como nací en los 90, puedo decir que el factor nostalgia no ha influido, pero sí que se nota que la ambientación está muy cuidada y eso siempre gusta.

  9. Anónimo

    La única pega: la música (muy buena y ajustada en los primeros capítulos) decae. Por lo demás, no está mal. ¡Ah! Y Winona Ryder sobreactúa de lo lindo, es cierto. Como serie de verano, mejor que la infumable The Strain…

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