Pilotos de otoño: Star Trek: Discovery

Desde que en 1966 invadiera las pantallas de televisión, muchas en blanco y negro todavía, la NCC-1701 USS Enterprise comandada por el Capitán Kirk (William Shatner) con la inestimable ayuda de Mr. Spock (Leonard Nimoy), la historia sobre la búsqueda y descubrimiento de otras “Tierras”, de otros planetas donde poder expandirse la humanidad, buscar recursos naturales para la supervivencia de nuestra especie y mantener la paz dentro del infinito universo; la franquicia Star Trek, creada inicialmente por el escritor y productor Gene Roddenberry, ha tenido en su haber más de setenta títulos entre películas, TV Movies, secuelas, precuelas, documentales, videojuegos… además de un sinfín de artículos de merchandising que han venido haciendo las delicias de sus millones de seguidores en todo el mundo.

En esta nueva etapa y a través de Netflix en coproducción con CBS quien la emite solo en USA, nos llega ahora la titulada con el nombre de la nueva nave interestelar: Discovery. Dividida su primera temporada en nueve episodios de unos cuarenta y cinco minutos de duración y creada por Bryan Fuller (American Gods, Hannibal…) y por Alex Kurtzman (Spiderman, Transformers…), en esta nueva etapa la alianza de todas las naciones a través de la Federación y el control del universo por naves de su flota espacial se verá resquebrajada por la rebelión de los Klingon, una raza humanoide y antropomorfa amante de la guerra, rebelde y enfrentada al orden establecido desde tiempo inmemorable.

Dadas las características de la serie y una vez visualizados los cuatro primeros episodios (los únicos disponibles de momento en la plataforma de Netflix por el acuerdo con la CBS para no adelantarse a su emisión en abierto), Star Trek-Discovery comienza de la peor manera posible precisamente en su piloto: El arranque con paseito por las dunas en un planeta desértico y rojizo de las dos protagonistas del episodio, la Primera Oficial Michael Burnham (Sonequa Martin-Green, “The Walking Dead”) y de la Capitana Philippa Georgiou (Michelle Yeoh, “Marco Polo”) a modo de la Milan Fashion Week y mostrándose estupendísimas de la muerte con unos diálogos anodinos y unos gestos de auténtico postureo, provocó que a punto estuviera de parar la reproducción y abandonar la aventura. Pero algo de paciencia –lo más seguro curtida en mil series– sí que tengo y acabé dándole una oportunidad por la historia y por todo lo que ha representado Star Trek en sus infinitas clonaciones.

En teoría la historia arranca diez años antes que la que se estrenó en los 60, y en los dos primeros episodios se nos cuenta una nueva amenaza para la Federación a través de un objeto misterioso y no identificado por los radares de sus naves que permanece escondido en la oscuridad del espacio. Ese objeto no es ni más ni menos que una poderosa nave de los Klingon, una civilización de guerreros enfrentada durante siglos contra el colonialismo de la Federación a quienes acusan de haberles subyugado y sometido desde siempre. Una frase de estos guerreros y que se refiere a los terrícolas, resume muy bien cuál ha sido el papel de cada uno de los bandos en este conflicto interminable:

Cuando ellos llegan, siempre dicen lo mismo: No temáis, venimos en son de paz.

Esas ganas de revancha por parte de los Klingon de invertir el orden de las cosas y acabar con la Federación y sus naves harán que la tercera y última parte del segundo episodio se vaya volviendo algo más entretenida. Bien es verdad que la aparición de los Klingon viene lastrada una vez más, otra más, por culpa del Director de Arte de la serie quien, en su fantasía infinita… y carísima, ha diseñado unos modelitos de ropas imposibles de llevar allí, aquí, y en cualquier parte del universo que se encuentre más allá de la Puerta de Tannhäuser.

El mundo Klingon tiene en T´Kuvma (Chirs Obi “American Gods”) el líder dispuesto a unir todos los reinos esparcidos por el universo y llevar a su civilización hasta el éxito combatiendo a muerte a la Federación allá donde se encuentren sus naves. T´Kuvma cuenta con un consejero radical y ultra religioso de nombre Voq (Javid Iqbal) quien en las horas de desfallecimiento o dudas de su líder, él será quien le consuele y le anime a seguir el camino marcado hasta la liberación de su pueblo. El personaje de Voq representaría a esos consejeros, brujos y chamanes que sin ostentar directamente el poder son capaces de manejarlo todo desde la sombra.

Una discrepancia sobre cómo afrontar la amenaza Klingon romperá la relación de amistad entre la capitana Philippa y su primera oficial Michael. Un duro enfrentamiento que hará que sus vidas se separen para siempre llevándonos éste conflicto al tercer capítulo que para mí es cuando todo cobra fuerza destilando un entretenimiento que antes no asomaba.

Tras unos trágicos sucesos, la oficial Michael es desterrada a otra nave con el fin de emprender desde allí rumbo a la Tierra para cumplir su condena por traición. Y ahora sí, ahora ya estamos abordo de la Discovery, nombre que complementa al título de la franquicia y si lo hace es porque justo en éste punto es cuando realmente arranca la serie.

La nave está gobernada por el Capitán Gabriel Lorca (Jason Isaacs, “The OA”), un personaje con tantas dobleces como misterios y que nos deja entrever que su misión aparentemente “científica” va más allá de lo que sus propios jefes habían planeado. Lorca es un ególatra con ambiciones y toques un puntito belicistas que necesita encontrar en el espacio el combustible que haga trasladar las naves de la Federación hacia otros mundos en milésimas de segundo pudiendo de esta manera vencer a cualquier enemigo que se les resista… sobre todo a él. Y claro, qué mejor para alguien así que contar con la ayuda de una renegada y condenada como la oficial Michael, la primera humana educada en Vulcano y una experta científica que se mueve como pez en el agua en combates y estrategias.

A estos dos claros protagonistas se le une Saru (Doug Jones), un excelente técnico militar dotado de una intuición excepcional que le mantendrá siempre en alerta ante todos los que le rodean. Saru tiene ahora en la Discovery el mismo cargo que ostentaba Michael en la anterior nave. Él no se fía de nadie y especialmente de Michael, antigua amiga y colega a quien ahora considera una traidora, ni tampoco de Lorca, su jefe, del que sospecha sea sólo un aventurero en busca de fama a quien no le importaría poner en peligro recursos y tripulantes con tal de conseguir su objetivo.

Star Trek-Discovery es una serie que puede resultar entretenida si mantiene el nivel del tercero y cuarto capítulo. No será una serie de culto ni por asomo, pero sí un buen producto de entretenimiento si los creadores se han centrado en lo fundamental: las relaciones entre los personajes, sus miserias, sus ambiciones e intrigas y no en los efectos especiales, que los tiene y debe tenerlos, pero espero no sean tan invasivos como para eclipsar a la verdadera historia que corre detrás.

Y ya para finalizar nada mejor que hacerlo con un viejo conocido y su famoso saludo para desearnos “larga vida y prosperidad”.


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8 comentarios

  1. Anónimo

    Al fin algo nuevo, en vez de telelloronas o de comedias con sarcasmo insultante.
    Diria a los españoles larga vida y prosperidad, pero como cataluña en españa y la “victoria” de AfD en alemania son solo la punta del iceberg de la larga noche, pues mejor no lo digo

    • Sí que te noto negativo, sí XD. Entretanto, disfrutemos a tope con aquello en lo que sí podemos intervenir: ver una serie u otra.

      • Anónimo

        Diras profetico.
        Mi abuelo QEPD tenia razon.
        El hombre blanco primero saqueo pueblos debiles, y cuando eso se acabe y no tengan mas que saquear, se saquearan entre ellos, y sus 2 guerras europeas solo seran peleas de futbol.

  2. sofi

    Vi el primer capítulo de esta serie Antonio antes de leer tu post, por recomendación de un amigo que es super fan, aunque yo no soy seguidora de este tipo de series.
    De hecho no he visto nunca ninguna de sus predecesoras, ni las películas, ni nada. Pero debo admitir que la primera escena me gustó. Esa en la que se ve un sol eclipsado, en medio de una nebulosa en lo profundo del ojo del Klingon.
    Esa escena y la frase del Klingon, que mencionaste arriba, son a mi parecer lo mejor del capítulo, pues el resto me pareció un tanto errático y hasta aburrido.
    Aunque pienso darle una segunda oportunidad, pues dices que la serie mejora y además espero descubrir el porqué esta serie, tiene tantos seguidores fieles a nivel del mundo.

    • Es una serie entretenida y más a partir del tercer episodio y se deja ver porque corre bien. Le haría falta tal vez un poco más de profundidad de los personajes aunque algo se vislumbra, pero se queda ahí.

    • Anónimo

      Te recomiendo que veas un poco mas las series de ciencia ficcion. al menos da que pensar en futuros dilemas morales y eticos sobre tecnologia, no son necesariamente series profeticas, aunque varias veces si sirve eso.
      Yo pienso que hay fans de star trek porque en su tiempo no solo fue innovador, sino que proponia varias cosas que suenan bien (dudo que se puedan aplicar por el neoliberalismo asqueroso o el comunismo megalomano) como la economia de star trek, o sus valores de progreso, dedicacion al trabajo y a la federacion en forma de investigacion y exploracion.
      Parte eso es explicado en una pelicula de star trek, luego de la 3ra guerra mundial, se produce el 1er contacto, con los vulcano.

  3. Will Wheaton

    Esta serie ofrece un ángulo nuevo en la franquicia trekkie. Si algo destilaban las anteriores era un optimismo desmedido representado en la Piper Maru. En esta ocasión nos muestran un mundo más oscuro que se refleja incluso en los lúmenes utilizados para representarlo. También en el carácter de la protagonista que está oscurecido por su pasado. Al capitán le molesta la luz como metáfora de su personalidad. Él prefiere un mundo más oscuro. En tanto en cuanto los guiones se ajusten a este tono novedoso la serie funcionará por sí misma -sin apoyo estrictamente trekkie- y por ahora no lo ha conseguido del todo con capítulos que no terminan de mostrar la dureza de una guerra o con horrores que resultaban ser sólo incomprendidos científicamente. Y es una pena, porque ahí había un filón que se ha desaprovechado. ¿Soy el único al que el comandante científico le recuerda demasiado a Wash de Firefly?

    • Me da que ese lado oscuro irá apareciendo en siguientes episodios. El detalle de utilizar a seres vivos para realizar experimentos y pruebas está ahí y aunque resulte tópico apunta cosas. Desde luego que en esta ocasión se le ha querido dar un toque distinto donde las relaciones entre los personajes pueden ser claves en el desarrollo de esta historia. Más que mostrar los horrores de una guerra yo creo que nos enseñará cuales son los orígenes de la misma y sobre todo sus consecuencias donde los Klingon encarnarían el mal no por algo de su ADN, sino como consecuencia de cientos de años subyugados por la Federación.
      No había caído en la metáfora del capitán con su ceguera pero puede que tengas razón a lo que apuntas porque lado oscuro si que tiene el Lorca.

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