Pilotos de otoño: Mindhunter

Estrenada el pasado día 13, hay algo que salta a la vista según vas avanzando a lo largo del capítulo: el primer episodio de Mindhunter no es un piloto. Y no lo es porque su director David Fincher así lo ha querido al plantearse esta historia, cuyo estreno ya anticipamos, no como una serie, sino como una película de unas diez horas de duración.

Su bagaje como cineasta le delata y al igual que hizo Lynch con Twin Peaks y Sodebergh con The Knick, estos directores imponen su estilo sobre las historias por la peculiar forma que tienen de entender la narrativa audiovisual como una historia “global” sin someterse a la estructura habitual de la mayoría de las series para televisión que vemos. La división en capítulos es algo que les llega por imperativo más que por convicción y así dividen sus historias en tres actos clásicos que representarían cada uno de los pasos de la dramaturgia: el planteamiento, el nudo y el desenlace. Renunciando con ello a los famosos cinco actos con el que las series de televisión iniciaron su andadura en cadenas generalistas condicionadas por la inclusión de la publicidad al final de cada acto.

Qué duda cabe que la aparición de las cadenas de pago ha favorecido la llegada de estos genios a la televisión al verse liberados de la presión de ejecutivos deseosos de aumentar los shares para captar más anunciantes. En Mindhunter, Fincher nos plantea una propuesta muy arriesgada y alejada de otras historias similares. Ubicada en los Estados Unidos de finales de los 70, el agente del FBI Holden Ford (Jonathan Groff) anda buscando un lugar dentro de la agencia donde, como instructor, poder implementar a la formación de los agentes todos sus estudios y conocimientos teóricos de psicología y comportamiento humano para que los policías adscritos a ella asuman la necesidad de conocer, incluso empatizar con los criminales en serie.

A lo largo del primer episodio le vemos tan perdido dentro del FBI que nos da la sensación de que aquél lugar no es su destino soñado. En su cargo tratará de hacer ver a sus compañeros la importancia de la negociación en un secuestro con rehenes, de lo importante que resulta antes de sacar las pistolas el conocer a tu enemigo, el hablar con él y tratar de entenderlo aunque sus razones sean ininteligibles para cualquiera de los mortales y menos para unos policías acostumbrados a disparar y preguntar después.

El problema, y sobre todo el conflicto, llega cuando él se ve metido en una “operación de campo” donde un secuestrador tiene retenidas a varias personas amenazando con matar con una escopeta de caza a una mujer. Su psicología, sus ganas de entenderse con el secuestrador y hablar y dialogar hasta convencerle resultan en vano. El desenlace a ojos de los demás y de nosotros mismos ha sido satisfactorio y así se lo transmite el jefe de su unidad, Shepard (Cotter Smith), quien tratará de animarle aunque dejando entrever de forma muy sibilina que esa operación, lejos de considerarse un éxito, en realidad ha sido un fracaso al que no hay que dar mayor importancia.

A partir de aquí Holden se nos mostrará sin rumbo alguno, como no sabiendo muy bien qué hacer y esto podría crear confusión en algunos espectadores por la sencilla razón de que somos impacientes y le queremos ver moverse hacia sus metas. Queremos acción. Y nada de eso se vislumbra durante más de la mitad del episodio y lo que vemos es frustración e intentos por su parte de convencer a sus compañeros de que la anticipación será la clave para detener a los asesinos. Pero claro, tratar de convencer a los policías que acuden a sus clases de que un referente de asesino nato como Charles Manson, convertido en icono de la maldad por el FBI, era un tipo que había sufrido vejaciones de niño y por eso hizo lo que hizo… ya os podéis imaginar el resultado, ¿verdad?

Lo cierto es que Holden y su jefe Shepard mantienen una relación diríamos que “especial”, pues aquél accede a todo lo que le propone éste y la duda, motivada por los gestos y palabras de ambos, nos hace desconfiar de esas, en apariencia, buenas intenciones de su superior.

Y aquí llega otro nuevo desconcierto que tomado como si fuese un piloto de cualquier serie que vemos nos confunde y podríamos no entender muy bien a cuenta de que aparece ella en ese momento preciso.

Por casualidad, Holden conoce a Wendy (Hannah Gross) y la atracción entre ambos es más que evidente, aunque será ella la que lleve la voz cantante de la relación. Una chica moderna para su época, liberal y con algunos pequeños tics de la cultura hippie y… no tan hippie que contrastan radicalmente con el aspecto y la forma de ser de Holden. Una relación, una trama difícil de entender en un capítulo y una serie que aparenta ir de otra cosa. Y no les falta razón a los escépticos, pero repito: esto no es lo que dice ser y estoy convencido que la trama Holden/Wendy tendrá un desarrollo importante dentro del arco dramático de la historia. Seguro.

Entre devaneos y frustraciones del protagonista, llega él… ¿también por casualidad, o “dirigido” por alguien? Bill Tench (Holt McCallany) es un perro viejo del FBI, un agente curtido que al igual que Holden se dedica a impartir cursos a los agentes por todos los estados. Ambos formarán una pareja de antología donde la racionalidad y práctica más terrenal de Bill contrastan y chocan una y otra vez con las etéreas teorías de Holden. Un Quijote y su Sancho para que nos entendamos. Ese contrapunto que aporta el agente más curtido nos mostrará momentos de una intensidad que se nos mete.

No esperemos ver acción pura y dura, no soñemos con persecuciones por callejones ni coches patrulla saltándose semáforos en rojo y haciendo sonar sus sirenas para atrapar al asesino. Esta historia va de otra cosa y todo apunta a que será el análisis y conocimiento pormenorizado de la psicología de estos seres diabólicos y de su protagonista por donde se abra la historia a nosotros. Una historia lenta a rabiar, muy lenta, y el avance sobre ella nos llegará poco a poco según vayamos conociendo más y más a los personajes y las circunstancias que les hacen ser como son.

Una historia donde los diálogos, muchísimos diálogos, serán el motor que la muevan hacia delante con unas escenas y planos carentes de preciosismo y pretensiones para hacerse notar por encima de la historia por parte del director de turno. David Fincher, quien además de productor ejecutivo, ha dirigido cuatro de los diez episodios de que consta la temporada, nos deja en este primer capítulo trazos de su maestría. Junto a él un elenco de escritores responsables de esos potentes diálogos y situaciones, como es el caso del danés Tobias Lindholm quien ya plasmó su buen hacer como escritor en Borgen y que aquí también dirigirá algunos episodios a los que seguro que con su estilo de rodaje “cámara en mano” imprimirá la contundencia y dramatismo necesarios para que esta historia nos llegue.

No sé a vosotros pero a mí me ha sorprendido gratamente que Netflix apueste por un producto tan poco convencional como éste y que indudablemente no es para grandes mayorías. Y recordad de nuevo que cuando os sentéis a ver al primer episodio no pidáis que pasen muchas cosas ni haya avances sustanciales en la trama por la sencilla razón de que estaréis ante una serie, ante un capítulo piloto que en nada tiene que ver con otros capítulos pilotos al uso, sino que lo que veréis será una película de unas diez horas de duración en sus primeros minutos de arranque. Y si una película de dos horas necesita hacer una intro de unos diez minutos para mostrar un avance sobre el universo de la historia y a sus personajes, esta que dura diez horas necesitaría cincuenta minutos para conseguir lo mismo, que es más o menos lo que dura el primer episodio.
Y si os queda alguna duda sobre esto, solo recordaros que Netflix y David Fincher presentaron “Mindhunter” en el Festival de Cine de Londres que es, a mi modo de ver, el mejor lugar donde podrían hacerlo dejando claro el tipo de producto ante el que nos encontramos.


Categorías: Opinión Etiquetas: , , ,

8 comentarios

  1. sofi

    Ayer lei este post y de inmediato busqué la serie para verla.
    Debo decir que es una delicia ver una producción tan bien hecha y con unos diálogos tan buenos.
    La primera hora del piloto se me pasó volando, pues la historia es atrayente y me atrapó desde el comienzo.
    El personaje de Holden me encanta. Un chico un tanto inocente que busca entender las mentes criminales, tratando de encontrar un por qué a sus acciones violentas y muchas veces aberrantes.
    Muy buena recomendación Antonio. Mindhunter, es una serie fantástica que está muy bien tal como es, sin necesidad de persecuciones trepidantes, ni escenas violentas, ni mucho menos lenguaje procaz, que es lo que abunda en series de este tipo.

    • Y ya verás según vayas avanzando en la historia. Es una serie muy potente donde la acción se va moviendo gracias a unos diálogos fantásticos.

  2. Manuel

    Estoy cerca de terminar la temporada y esta serie es SUBLIME.

    Si alguien ha visto la película Zodiac, esta serie comparte totalmente fotografía, iluminación, vestuario, etc.

    Creo que David Fincher ha hecho con esta serie lo que no pudo con Zodiac y lo ha clavado.

    Gracias Netflix.

    • Coincido contigo en el calificativo que le das a esta serie. Sublime y brutal en todo añadiría yo, tanto en interpretaciones, en diálogos, en planos…Todo!!

  3. Copycat

    En mi caso, una vez finalizada la serie deja una sensación de levedad, de desaprovechamiento. Un “¿eso es todo?”. Luego caes en la de que han filmado la precuela antes de la auténtica historia y que lo mejor -peor- está por venir en temporadas sucesivas. Un par de detalles a destacar. En primer lugar el humor negrísimo sobaco-de-grillo-en-cueva-durante-la-luna-nueva de las declaraciones de los entrevistados como SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER el kempleriano “now you have sex”. Esto linda con lo excesivamente novedoso y provoca extrañeza porque durante la entrevista, Fincher ha provocado en el espectador cierta afinidad con el zumbado de turno. Y a uno le dan ganas de sacudirse el ADN que podamos llevar en el traje tras reunirnos con estos sujetos no sea que se nos contagie algo. No son tan diferentes hasta que lo son. La segunda es lo que siempre se llamó la magia del cine que viene a ser lo que el espectador pone de su parte para completar la historia. Como el interior de la caja de Seven. Como la escena no filmada del arnés-cuchillo (“me dijo que me la follara y yo… ¡me la follé!”). Lo que nuestras cabecitas ponen es mejor -o peor- que lo que cualquier director puede recrear. Reparto redondo sin pufos, gran ambientación. La temporada siguiente puede ser historia de la tele.

    • Te copio esto porque ahí radica, precisamente, la clave de cómo está contada la historia:“No son tan diferentes hasta que lo son..” Empatizar con los personajes es muy complicado de hacer y más cuando estos tipos son despreciables, pero Fincher lo consigue hasta tal extremo de que a punto estamos de ponernos de su parte y “entenderlos”. Para mí ahí reside la maestría de los guionistas y del director; sus actitudes, sus diálogos, sus gestos… Brillante a más no poder. Y sí, esto rezuma “cine” por los cuatro costados y con tics de sus películas más conocidas.

    • Te la aconsejo, eso sí tal y como comento en la entrada ten paciencia con el primer episodio pues no es un piloto, piensa que estarías en lo primeros minutos den una peli de varias horas.

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »