Pilotos de midseason: Wayward Pines

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Iba para leyenda con la rompedora El Sexto Sentido, la controvertida El Protegido y la discutible Señales, pero el director M. Night Shyamalan entró a partir de ahí en una espiral de tropiezos de crítica y taquilla que tocó fondo en 2013 con After Earth. A pesar de ello, su primera aventura en televisión, Wayward Pines, no tardó en llamar nuestra atención por su presencia como director del piloto, pero también por su parecido a Twin Peaks y por un reparto más que sólido encabezado por Matt Dillon, Carla Gugino y Juliette Lewis. FOX la estrenará el próximo 14 de mayo de forma “oficial”, pero ya ha adelantado el primer episodio en su web y en plataformas como Hulu o Amazon Instant Video. Nosotros ya lo hemos visto y, spoiler alert, nos ha atrapado con la misma fuerza con la que esa misteriosa localidad de Idaho ha hecho con Ethan Burke (Dillon). Bueno, tal vez no tanto…

Basada en una trilogía de libros de Blake Crouch (Pines, Wayward y The Last Town), Wayward Pines se pone en marcha cuando el agente de los Servicios Secretos Ethan Burke (Matt Dillon) sufre un accidente de tráfico mientras viaja junto a su compañero a investigar la desaparición de otros dos agentes. Cuando despierta, en una escena tan lostiana que he buscado a John Locke por todas partes, lo hace en la extraña localidad de Wayward Pines (Idaho), una preciosa ciudad en la que sus habitantes actúan de forma extraña y donde todo es más perfecto que en Noruega. Y eso, como sabéis, es imposible incluso en la ficción.

Para darnos cuenta de que Wayward Pines es una ciudad que no se rige por las reglas tradicionales, ni siquiera las temporales, no necesitamos que la gran Melissa Leo, en plan enfermera loca de Alguien voló sobre el nido del Cuco, se empeñe en cuidar de Ethan cuando está en el hospital lleno de habitaciones vacías. Ni tampoco el mensaje de la camarera Beverly (Juliette Lewis) a un cada vez más confundido Ethan, donde le explica que no hay grillos en Wayward Pines. Ni que los teléfonos sean de los años noventa y, por supuesto, que todas las llamadas acaben en la más absoluta frustración. Ni la actitud pasiva del sheriff de la localidad cuando el propio Ethan le cuente que ha encontrado el cadáver de uno de los dos agentes a los que ha venido a buscar. Para darnos cuenta de que ese pueblo huele mal nos basta con la pinta de decorado de Hollywood que tienen sus calles y comercios. ¿Qué narices está pasando ahí?

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El piloto de la nueva serie de FOX se mueve a partir de entonces entre dos escenarios: uno, en el que descubrimos junto a un confundido Ethan Burke las rarezas de Wayward Pines; y otro, mucho más normal, en el que la mujer y el hijo de Ethan reciben la noticia de la desaparición de éste, cuyo cuerpo no está entre los restos del accidente de tráfico en el que sí ha aparecido el cadáver del compañero de los Servicios Secretos que viajaba con él. La historia se refuerza con dos detalles esenciales sobre el pasado de Ethan: ha tenido problemas psiquiátricos que le han producido alucinaciones y la compañera a la que va a buscar fue su amante. Lo primero es importante para que dudemos sobre si lo que le pasa es real o no; lo segundo, para que sea su mujer la que dude de su repentina y misteriosa “desaparición”.

La diferencia entre Wayward Pines y otras series similares, en las que el protagonista está encerrado en un pueblo sin comunicación con el exterior, es que aquí Ethan Burke no es un estúpido sin sangre al servicio de la historia, sino que hace exactamente lo que esperamos de él: coge una piedra, rompe la ventanilla de un coche, le hace un puente y sale a toda pastilla de esa ciudad de locos… hasta que vuelve a entrar. Y vuelve a salir. Y luego vuelve a entrar, como si estuviera caminando en círculos. Y al final, desesperado, toma otra decisión inteligente: subir a lo alto de una colina para saber dónde narices está. Y ahí se descubre parte del pastel.

El punto de partida argumental de la serie es fantástico, así como la fotografía, la dirección y la factura técnica del piloto. También lo es su reparto, ya que incluso ese aire de cowboy resacoso que tiene Matt Dillon le sienta bien a la locura que rodea a Ethan Burke. Carla Gugino está espléndida en todos los sentidos, igual que la mencionada Melissa Leo o el siempre misterioso Toby Jones, para el que pronosticamos una trayectoria en clara línea ascendente: sabe mucho, esconde más. En definitiva, Wayward Pines cuenta con muchos elementos que la convierten en una serie más que recomendable, en especial ahora que la temporada de series toca a su fin y arranca un verano que suele ser más austero en grandes estrenos.

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¿Puntos débiles? Unos pocos, también. Para empezar, creo que el piloto desvela demasiado pronto algunos de los ases en la manga de la serie. Lost, referente ab aeterno en el tratamiento del misterio, se hizo enorme por sembrar la semilla de la curiosidad entre la audiencia con la promesa de que floreciera la respuesta más adelante. Y si no florecía, al menos el misterio ya llevaba meses calando entre la audiencia, que se rompía los sesos por tratar de encontrar una respuesta.

Wayward Pines nos cuenta que Ethan ha sufrido un importante trauma que le ha dejado secuelas psicológicas muy profundas, pero antes de que podamos dudar de que si lo que está viendo es realidad o fruto de su imaginación, la serie nos da una respuesta. Intuyo que es porque tiene preguntas más trascendentales que hacer o misterios más importantes que resolver, y que el elemento central de la serie no está en la cordura de Ethan, sino en lo que están haciendo con él. Porque sí, Ethan es una víctima, o al menos lo parece tras el primer episodio, aunque no dudo que Wayward Pines nos irá confundiendo un poquito más cada 42 minutos. También creo que la historia de Seattle, donde están la mujer y el hijo de Ethan, tiene demasiada presencia en un piloto que exigía menos verdades y más magia, más locura, más situaciones inexplicables.

En cualquier caso, Wayward Pines se maneja bastante bien en esa tierra de cultivo de las dudas y la confusión, ya que después de ver el piloto todavía no tenemos muy claro si estamos viendo un thriller policial con tintes sobrenaturales, una serie de pura ciencia ficción, una historia de conspiraciones gubernamentales con científicos locos o una versión light de Lost en la que sí estamos en el Purgatorio. Lo descubriremos a lo largo de los 10 episodios que tendrá su primera temporada.


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8 comentarios

  1. gon

    coincido en que algunas de las ultimas peliculas de Shyamalan son muy malas(a mi last air bender me gusto) pero comercialmente ninguna fue un fracaso,la que menos recaudo fue lady in the water,pero cubrio sus costos de produccion

  2. Guillermo Rodríguez

    Pintaza, yo compro, siempre he esperado que Shyamalan volviera a hacer cosas guays (Y yo soy de los que apreciaron El Bosque). A mi me da cierto tufillo a Silent Hill que me gusta.

  3. GiOva

    Concuerdo totalmente en que se deberion haber guardado las escenas de la esposa para después. No aporta nada nuevo a la TV pero es interesante y solo son 10 capítulos así que viene perfecta para el verano. Trataré de hacerme con los libros. Por último la mejor escena fue cuando Ethan empuja a la enfermera loca hacia el cristal, ya se lo estaba ganando la mal parida.

  4. Gastón

    Lady in The water perdió dinero. Recaudó 72 millones y costo 70. falta sumarle la publicidad a los costos y descontarle el porcentaje de los cines y otras cosas a la recaudación. Por lo que debe haber perdido y mucho.

  5. Adrian

    En discutible señales he dejado de leer, en breves me pondré con el piloto que le tengo muchas ganas.

  6. Francisco Rueda

    Hola!

    ya va el capitulo 4 y me ha gustado mucho la serie, ojala puedan hacer pronto el analisis porque siempre me hacen notar detalles que no habia dado importancia.

    Sin dar spoilers cada capitulo me ha confundido mas que el anterior.

    Saludos

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