Pilotos de midseason: Veep

Continuamos con el repaso al dúo de novedades dominicales de la HBO, con el estreno esta semana de la esperada nueva ficción de Armando Iannucci, el talentoso creador de la británica sátira política The Thick of It y su posterior spin-off cinematográfico In the LoopVeep es la abreviatura que se usa para referirse a la vicepresidenta de EEUU Selina Meyers, interpretada por la premiada Julia Louis-Dreyfus (Elaine en Seinfeld) a la que seguimos en su día a día en la oficina. Cómo ya dijimos en la review de su compañera de horario, Veep no destaca por hacernos reír sin parar, si acaso te esboza una sonrisa con sus bromas más elaboradas. Y os planteamos las mismas dudas: ¿La habéis visto? ¿Qué os ha parecido? ¿Le dais un voto de confianza? ¿Creéis que saldrá perjudicadas de emitirse junto a una serie radicalmente opuesta como es Game of Thrones?

El primer capítulo está plagado de situaciones surrealistas generadas en gran parte por el cómico y a la vez torpe equipo que acompaña a Selena en sus obligaciones cómo vicepresidenta: Anna Chlumsky, que ha crecido desde aquella My Girl de nuestra infancia, es su sarcástica jefa de personal, Mike (Matt Walsh) el caótico jefe de prensa, Gary (Arrested Development‘s Tony Hale) el acaparador body man, que no para de susurrarle datos al oído, Dan Egan (Reid Scott) el guapo trepa recién llegado, y Sue (Sufe Bradshaw) la sensata asistente ejecutiva.

Un The West Wing, con su walk talk incluido, que lejos de resultar un intenso drama político, muestra cómo funcionan las entrañas del país a lo Parks and Recreation, de forma ligera e irónica, donde los ideales se quedan a un lado y la supervivencia personal está a la orden del día. Rivalidades dentro, incluso, de la propia administración, donde vemos que ser la vicepresidenta del país no implica tener el poder suficiente como para imaginar proyectos propios, sustituir los cubiertos de plástico por Cornstrach, si pueden cabrear a los poderosos lobbys o salpicar al presidente, pero que si es suficientemente importante como para generar una polémica mediática por bromear con la palabra retarded.

Presidente que sólo hace acto de presencia en la oficina para ejercer su censura a través de Jonah (ese gigante Tim Simons), el prepotente y desagradable enlace con la Casablanca. Su ausencia, ya que no lo veremos en ninguno de los ocho capítulos que tendrá la temporada, será una broma recurrente: “-Did the president call?No.

Me ha sorprendido que el comentario más repetido en los tabloides americanos sobre la serie ha sido el uso de la palabra fuck, llegando incluso a contar las veces que sale en pantalla, 27, cuando yo no me he percatado de que la dijeran ni una sola. Es curioso cómo funciona la moral americana, más pendiente de que se diga una palabra que de ver cuánto de verdad sobre su gobierno esconde esta comedia.

Al margen de ésto, la serie ha suscitado tanto amores en Estados Unidos como decepciones en nuestro país. Hay a quien le ha encantado y a quien le ha sido indiferente. Mi opinión, a la espera del siguiente capítulo, es un termino medio entre las dos, está bien aunque podría pasar sin ver ningún capítulo más. Pero teniendo en cuenta éste elenco y los antecedentes del creador, lo más lógico sería que ésta comedia sólo fuera a más.


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