Pilotos de Midseason: Touch

Como ya hicimos en su día con la sección de Pilotos de Otoño, continuamos nuestro repaso a los estrenos de Midseason comentando las primeras impresiones que nos han transmitido las nuevas series que se suman a la parrilla estadounidense. Llega el turno de Touch, que se emitirá a partir del 19 de marzo, pero que esta semana nos ha presentado su primer episodio. Aunque soy de las que opinan que un piloto no es suficiente para juzgar una serie (casos como el de FlashForward me avalan), hay que reconocer que son una baza importante a la hora de forjar una opinión. ¿Hablamos del piloto de Touch?

Imagino que lo justo ahora sería introducir la trama de la serie. Pero, en lugar de resumirla a mi manera, le cedo la palabra al pequeño Jake, que se presenta así:

La proporción es siempre la misma. 1:1618, una y otra vez. Los patrones se esconden a plena luz del día. Sólo hay que saber dónde mirar. Las cosas que para la mayoría de las personas son un caos siguen en realidad sutiles reglas de comportamiento. Galaxias, plantas, conchas marinas. Los patrones nunca mienten. Pero sólo algunos de nosotros somos capaces de ver cómo encajan las piezas. Vivimos 7.080.360.000 personas en este diminuto planeta. Esta es la historia de algunas de esas personas. Hay un antiguo mito Chino que habla sobre el hilo rojo del destino. Dice que los dioses han atado un hilo alrededor de cada uno de nuestros tobillos y lo han unido a todas las personas cuyas vidas estamos destinados a tocar. Este hilo puede estirarse o enmarañarse, pero nunca se romperá. Todo está predeterminado por la probabilidad matemática, y mi trabajo consiste en seguirle la pista a esos números, en hacer las conexiones para aquellos que necesitan encontrarse, aquellos cuyas vidas necesitan tocarse. Nací hace 4.161 días, el 26 de Octubre del 2000. Llevo vivo 11 años, 4 meses, 21 días y 14 horas. Y en todo ese tiempo…no he dicho ni una sola palabra.

De este modo se abre Touch, una historia que, como vemos, encuentra su motor en las relaciones interpersonales, en la manera en la que nuestras vidas están enlazadas unas a otras por algo más que por casualidades. El mundo es un pañuelo, sí, pero aquí sus fibras están hechas de proporciones matemáticas y secuencias de Fibonacci. Para los que la hayáis visto (los que no, corriendo a verla), este planteamiento recuerda un poco a Crash, con más matemáticas, pero con el mismo componente humano y emotivo. Y es que si hay algo que destaca en este episodio es el gusto con el que han tratado todas y cada una de las historias que hemos visto enlazadas. No es fácil conseguir que sintamos algo por tantos personajes diferentes en tan poco tiempo.

Sin embargo, como en la mayoría de las historias, tenemos unos protagonistas que actuarán como maestros de orquesta. El primero, y al que ya hemos nombrado, es Jake Bohm, un niño muy especial, un chaval con dificultades de cara a los demás pero con un tremendo don que, como él mismo explicaba en su presentación, utiliza para ayudar a que sean posibles las conexiones entre personas destinadas a encontrarse. Me ha gustado la forma en la que han explicado su mutismo: no es que el chico no hable porque no pueda; simplemente, no tienen ningún interés en hacerlo. Imagino que en el futuro se estudiará más a fondo la situación de Jake, y espero que se haga de la mano de Arthur DeWitt (ha sido una sorpresa ver a Danny Glover en la serie), un experto en casos de ese tipo y, si no me equivoco, otra de las pocas personas con el extraordinario don (sólo me baso en el hecho de que en su casa estaba tomando un refresco de naranja, al igual que Jake).

Por otro lado tenemos a su padre, Martin, interpretado por Kiefer Sutherland. Incluso yo, que no he visto 24, tengo fuertemente asociado a este actor con el invencible Jack Bauer. Por eso verle ahora como un padre entregado, empleado en un aeropuerto y con miedo a las alturas se hace un poco raro. Aunque da la impresión de que Sutherland está empeñado en que dejemos atrás a Bauer de inmediato, y eso es buena señal.

Su personaje no tiene las cosas nada fáciles: es viudo (su mujer fue una de las víctimas del 11-S), no tiene un empleo estable y para colmo tiene que cuidar de un hijo con mutismo del que no recibe ningún tipo de compensación emocional. Un auténtico infierno. Por si fuera poco, corre el riesgo de perder a Jake a manos de los asuntos sociales. Ahí es donde entra en juego Clea Hopkins (Gugu Mbatha-Raw), una trabajadora social que se encargará de supervisar a la familia Bohm y que, sin pretenderlo, se verá envuelta en los planes de Jake.

Y es que Touch, en el fondo, es a la vez la historia de nadie y la de todos. Es ahí donde reside la magia de este episodio piloto, en la manera en la que conecta las vidas de personas extrañas con vidas muy diferentes a través del más insignificante de los detalles. Touch nos ha hablado de fantasmas del pasado (el hombre de negro bombero que juega a la lotería), de sueños sin cumplir (la cantante frustrada que trabaja antendiendo llamadas), de pérdidas (el padre que trata de recuperar las últimas imágenes de su hija), de sacrificios (el niño dispuesto a morir para salvar a su familia)… Y todo gracias a un teléfono móvil.

Como decía antes, una de las cosas que más me han gustado de este episodio ha sido la manera en la que ha conseguido que conecte con los personajes a nivel emocional. Especialmente con un par de escenas que me han hecho emocionarme. La primera es la de la imagen superior, en la que el padre observa las últimas imágenes de su hija proyectadas en las pantallas gigantes en el otro extremo del planeta. La segunda, mucho menos grandilocuente, el gesto de Kiefer Sutherland al ver cómo su hijo le abraza por primera vez y su posterior decepción al darse cuenta de que sólo trataba de alcanzar su teléfono.

Sin embargo, este episodio piloto también me ha provocado algunas dudas. La primera es saber hacia dónde se dirige la serie. ¿Volveremos a ver las historias cruzadas que hemos conocido? Algunas se han cerrado, y volver a presentarlas, por ahora, parece no tener demasiado sentido. Pero, si no es así, ¿consistirá cada episodio en una acumulación de historias que terminan enlazándose mágicamente al final? Ojalá me equivoque, pero creo que esto podría cansar pronto al espectador: ya hay que ceder para creer algunas de las casualidades que se dan en el piloto, como para ver esto semana tras semana.

El (estupendo) tráiler oficial del piloto ya se asemejaba más al de una película que al de una serie. Y esa es más o menos la impresión que me ha dado el episodio en sí: una historia con principio y final que no necesariamente tiene por qué continuar. Ahora bien, si al final de la temporada son capaces de relacionar todo lo que vayamos viendo en los sucesivos episodios, me quito el sombrero ante ella.

Lo que sí parece claro tras este final es que Martin continuará tratando de comunicarse con su hijo a través de la maraña de probabilidades que circulan ante sus ojos.

A grandes rasgos, y sin tratar de hacer un análisis exhaustivo del episodio, esas son las impresiones que me ha transmitido: me ha gustado (mucho), pero me despierta muchas dudas de cara al futuro. Por eso mismo, cuando la serie comience definitivamente en marzo, estoy bastante segura de que le daré una oportunidad. Llega el turno de vuestros comentarios. Así que, como no podía ser de otra manera, toca hacer la pregunta de rigor: ¿qué os ha parecido el piloto de Touch?


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