Pilotos de midseason: The Path

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¿Es suficiente un episodio para juzgar una serie? ¿Y dos? ¿Damos más oportunidades a las series de cable que a las de las networks? ¿Y son siempre merecidas? ¿Somos más condescendientes con series que tienen un buen reparto que con las que no lo tienen? Son preguntas que me hago después de ver el primer episodio de The Path, al que posiblemente no le habría concedido una segunda oportunidad si no fuera un drama de Hulu, producido por Jason Katims (Friday Night Lights) y protagonizado por tres monstruos como Aaron Paul (Breaking Bad), Michelle Monaghan (True Detective) y Hugh Dancy (Hannibal). No, el capítulo de debut de The Path no es ese gran punto de partida que apuntaba sobre el papel. ¿Lo comentamos?

A Aaron Paul lo vimos por última vez en televisión huyendo a toda velocidad de Walter White, el hombre que le llenó la casa de billetes y se la vació de ilusiones. Huía Paul de una vida llena de tragedias y malas decisiones, así que no es difícil conectar ese pasado con el que de Eddie Lane, el personaje al que da vida en The Path. Eddie es el padre de una familia dedicada al Meyerismo, una “religión” que profesa el desarrollo espiritual y que tiene su propia Biblia en el libro The Ladder (La Escalera), escrita por el líder del culto, el Doctor Steven Meyer. Después de una experiencia mística marcada fundamentalmente por las drogas, y por un entorno hippie casi onírico, Eddie sufre una galopante crisis de fe que le hace cuestionarse completamente el meyerismo.

El foco de interés de The Path en sus dos primeros episodios, y posiblemente en toda la temporada, está en las repercusiones de esa crisis de fe en el matrimonio que forma Eddie con Sarah (Michelle Monaghan), una mujer criada en el Meyerismo y devota del movimiento y de su líder no oficial, Cal (Hugh Dancy), que en ausencia del Doctor Steven Meyer se ha hecho con el control del culto. Cal derrocha carisma. Y su colosal personalidad abraza a todos los hijos de una comunidad muy bien organizada y que tiene su propio biorritmo. El Meyerismo vive relativamente ajeno a la sociedad, como se narra a partir de la trama de uno de los hijos de los Lane, Hawk (Kye Allen).

En paralelo a estos asuntos circula la historia de Alison (Sarah Jones), una mujer que abandonó el culto y que ahora vive en la clandestinidad por el miedo a las represalias. Por qué abandonó el meyerismo, por qué la persiguen o cómo consiguió desvincularse serán las preguntas que tendrá que responder Alison para ayudar a Eddie en su “liberación”, si es que el culto le deja. Ese es uno de los puntos fuertes de The Path: el Meyerismo tiene recursos para controlar a todos los miembros de su comunidad y para reclutar a nuevos. Uno de esos nuevos, por cierto, es Mary Cox (Emma Greenwell), una drogadicta a la que rescata el “equipo de salvamiento” de Cal y que en los dos primeros episodios nos ayuda a descubrir el culto a través de sus ojos novatos.

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Otro de los puntos fuertes de The Path es que queda muy difusa la línea entre si el Meyerismo es positivo o negativo para sus seguidores. Mary no sólo encuentra la salvación en la comunidad, también la venganza, ya que Cal pone en su sitio a su abusivo padre. Además, la escena inicial presenta al Meyerismo prácticamente como una ONG, ya que participa activamente en la ayuda de los afectados por un tornado. Sin embargo, en esa misma escena encontramos sospechas de que puede que sus prácticas no sean del todo sanas, ya que roban a un niño de los brazos de su madre. Las sospechas se confirman con la historia de Alison, a la que persiguen sin recurrir a la violencia, pero a la que da la sensación que quieren silenciar. Tanto la simobología del Meyerismo (esa especie de ojo que todo lo ve) como sus bases (su libro sagrado, el camino de la iluminación, la escalera), están muy bien construidos, lo que sin duda ayuda a dar credibilidad a la historia.

Entonces, ¿por qué The Path no es lo que esperaba? Para empezar, el Meyerismo bien podría ser el reflejo de un culto tan controvertido como la cienciología, del que apenas tenemos noticias (y adeptos) en nuestro país. La desinformación juega en nuestra contra. Las comunidades que viven relativamente ajenas a la sociedad están bastante presentes en las series de Estados Unidos (Banshee tiene a los amish, The Killing tenía una reserva india), donde además conviven multitud de religiones, movimientos, cultos, sectas o como cada uno lo quiera llamar. Intuyo, pues, que para un estadounidense la experiencia de ver The Path es más completa que para nosotros, que desconfiamos de estas comunidades. Muchos lo definiríamos directamente como una secta, sin más. Despojada de todo ese debate accesorio, la serie se convierte en un drama de historias más bien planas.

En la misma línea, para una sociedad cada vez más abonada al agnosticismo, cuesta mucho conectar con los personajes que integran el culto. La fe es personal e intransferible, cada uno tiene la que quiere y la deposita en lo que quiere, pero no habría estado mal que nos dieran más motivos para empatizar con los meyeristas que un par de metáforas sobre escaleras e iluminación. Evidentemente, por eso conectamos más con Eddie que con su mujer… bueno, y también por Jesse Pinkman.

  • Lo mejor: las actuaciones de Michelle Monaghan, Hugh Dancy y Aaron Paul. La estética del meyerismo. El debate post visionado sobre cultos, movimientos de fe y sectas. Y la sensación de que va de menos a más.
  • Lo peor: la “desconexión” emocional con los meyeristas, la lejanía geográfica y mediática con los cultos (cienciología) a los que hace referencia, el ritmo espeso del primer episodio, la molesta trama de Hawk Lane y el abuso de algunos clichés sobre cultos.


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5 comentarios

  1. Martí

    No he visto aún la serie pero me parecen muy pobres los argumentos en contra. No tengo conexión emocional con Los Soprano o cercanía geográfica/temporal con el mundo de Juego de Tronos pero eso no quita que me encantes y así podría poner mil ejemplos…

    • Ya, pero es que aquí sí importa esa conexión porque nosotros interpretamos esas comunidades como sectas, sin más. Y la serie “juega” con la duda de si es positiva o negativa para sus integrantes. En cualquier caso, te recomiendo que veas el episodio antes de criticarlo… y de criticar el análisis del mismo 🙂

      • Martí

        Una de las magias del arte es que te pueden meter en mundos y plantearte dilemas que nada tienen que ver contigo ni con tu vida y que los sientas como propios…. Pero vale va voy a verla antes de comentar más jajaja ;p

  2. Martí

    Visto el primero, me ha parecido notable, por lo que ofrece y por lo que promete.

    Me ha gustado: el estilo de dirección, el ritmo pausado pero poderoso, la narración elíptica, las interpretaciones ( sí, harían que le diéramos oportunidades extra a cualquier serie! aparte de los protagonistas exBreaking Bad y True Detective también he visto caras conocidas de The Affair, Friday Night Lights, Shameless….),la temática religiosa y las reflexiones y debates que puede generar y la cabecera, que es muy chula!

    No me ha gustado: ciertos clichés/estereotipos y que le falta algo a la trama para acabar de engancharme del todo ( espero que nos lo irán dando, parece que se cocina a fuego lento y si se hace bien me encanta).

    Y lo dicho, sigo sin compartir los puntos negativos del análisis que aquí se hace jajaja

    • Gracias por el análisis. Muy de acuerdo con los puntos negativos y con algunos (actuaciones, temática) de los positivos. Pero yo sigo creyendo que a nuestra experiencia de visionado le sigue faltando algo por distancia (geográfica y emocional) con temas que están más presentes en el día a día de los norteamericanos.

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