Pilotos de midseason: Awake

Seguimos con el repaso a los pilotos que las cadenas estadounidenses han estrenado en la midseason de este año. Ahora nos toca Awake, una de las últimas en aparecer. El piloto ya se pudo ver online el 16 de febrero, pero hemos esperado a que la NBC la estrenara a la manera tradicional para comentarla y ver si merece la pena seguirla. ¿Te apuntas?

Antes que nada, echemos un vistazo a quién está detrás de todo esto. Kyle Killen solo tiene otra serie en su currículum: Lone Star. Así que, a bote pronto, ya sabemos que la nueva serie no será un bodrio. Aunque Lone Star sólo estuvo dos capítulos en antena, fue uno de los mejores estrenos de la temporada. En cuanto a audiencias, Awake se estrenó el pasado jueves, y 6.250.000 estadounidenses la siguieron. No está mal el dato, y fue la más vista en su franja horaria, pero el hecho de que competía solamente con reposiciones seguramente la ayudó. Veamos si la cosa mejora y podemos tener, aunque sea, más de dos capítulos. Eso parece asegurado.

Y ahora pasemos al argumento. El eslogan de la NBC es críptico: Dos sueños. Una realidad. Veamos en qué consiste eso. La serie empieza de manera potente. Sin palabras. Sin preámbulos. En los quince primeros segundos somos testigos de un brutal accidente de coche. Un hombre al volante, una mujer a su lado, un niño detrás. Un coche dando vueltas de campana.

Y así conocemos al detective Michael Britten, muy bien interpretado por Jason Isaacs. Su actuación, muy contenida, le viene de perlas a un hombre al que no parecen gustarle las tonterías. Y en la consulta del terapeuta de la policía descubrimos el meollo de la serie. Britten vive dos realidades. En una, su mujer murió en el accidente. En la otra, fue su hijo el que falleció. Cuál de los dos es real, si es que no son las dos, es algo que no sabemos. Ni él tampoco.

En la realidad “roja”, que llamaremos así por el color de la pulsera que lleva Britten, el que murió en el accidente fue su hijo. Su mujer, Hannah (Laura Allen), sobrevivió con él. En la realidad “verde”, fue su hijo Rex (Dylan Minnette) el que consiguió salvar la vida. Y Britten pasa de una realidad a otra en cuanto cierra los ojos por la noche. ¿Quizá una sea un sueño? Él tiene bastante claro que no. Según dice, él está despierto (de ahí el awake del título) en una realidad, y cuando cierra los ojos por la noche, vuelve a estar despierto en la otra. La terapeuta de la realidad roja le hace una prueba definitoria. Al menos ya sabemos que la realidad roja existe o, al menos, no es un sueño.

Lo mejor

  • La fotografía. No suele ser habitual destacar la fotografía en una serie. Es más común que un aspecto técnico de ese calibre se asocie más con el cine que con la televisión. Pero la manera en que se puede diferenciar entre realidades solo por el color hace que en Awake toma mucha importancia. La realidad roja no lo es solamente por la pulsera. El tono de esa parte del episodio es mucho más cálido, llena de colores ídem: rojo, amarillo, naranja. En cuanto despierta en la realidad verde, son los colores fríos los que dominan la situación: verde, azul, violeta… Ese aspecto de la serie está muy bien conseguido.
  • La mezcla de realidades. La idea de la que parte la serie es muy interesante. La cosa mejora cuando los elementos de ambas realidades empiezan a mezclarse. En este piloto solo han sido algunas coincidencias en los casos que investigaba en ambas realidades, pero la cosa puede extenderse, en episodios posteriores, al ámbito familiar. Utilizar elementos de una realidad para sacar provecho en la otra puede ser un punto muy atractivo de la serie.

Lo peor

  • Buscar una explicación. Si eres de los que buscas una serie con una trama general total, en la que el protagonista intente explicar por qué el está pasando lo que está pasando, Awake no es para ti. En el piloto lo han dejado claro: ni el protagonista ni la serie tienen pinta de estar interesados en descubrir lo que le pasa. Britten acepta lo que le pasa y, aunque le extrañe, no va a perder mucho tiempo intentando explicarlo. Al contrario, como le dice al terapeuta de la realidad verde, si perder la cabeza es el precio que tiene que pagar por seguir viendo a las dos personas que más quiere en la vida, lo pagará con mucho gusto.
  • Que derive en procedimental. Y, si la serie no va a ir, al menos principalmente, por el sendero de la explicación de lo que pasa, por algún lado tiene que ir. Y el protagonista es un detective, así que los casos semanales están garantizados. Y no uno, sino dos asesinatos por episodio. La parte buena es que, al tener que resolver los dos en el mismo tiempo, la cosa irá más rápida. El hecho de que las pistas de uno ayuden a resolver el otro también le da más velocidad a la cosa.

Así que ya tenemos aquí otra serie que seguir. Por supuesto, 42 minutos no son nada representativos para juzgar definitivamente a una serie. Todos hemos visto pilotos geniales que derivaban en series nefastas y pilotos mediocres que, a medida que la serie iba encontrando su sitio, daban lugar a excelentes historias. Awake, de momento, te deja esperando el segundo episodio. Y eso, hoy en día, es más que suficiente.


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