Pilotos de midseason: About a Boy

about-a-boy

NBC estrenó la semana pasada la comedia About a Boy, que se basa en una película británica del mismo título que llegó a la cartelera en el año 2002 y que estaba protagonizada por Hugh Grant. Yo fui a ver esa película al cine, cuando todavía se iba al cine, y aunque no sería capaz de explicar tres escenas de la misma, sí recuerdo dos cosas: que me reí mucho y que el vestuario del personaje de Hugh Grant era muy molón. Una década después, como decíamos, NBC recupera esa historia, que en realidad nace de una novela escrita por Nick Hornby en 1998 (que, sorpresa, se titula About a Boy), y la convierte en serie de televisión. El esquema no cambia: soltero de treintaytantos que disfruta de los placeres de la vida adulta se hace amigo de un nuevo vecino que tiene la friolera de 11 años. ¿Resultado? Satisfactorio.

No hace falta tener una buena historia para hacer una buena serie. Yo pensaba que sí, pero About a Boy me lleva la contraria. Claro que la serie cuenta con un factor decisivo: Jason Katims. Para los que no estéis familiarizados con ese nombre, Katims es culpable de todos los cargos que se le imputan por haber convertido dos buenas películas, Friday Night Lights (2004) y Parenthood (1989), en dos grandes series, ambas para NBC. Con ese currículum, no es extraño que la cadena americana decidiera poner en sus manos el tránsito de About a Boy a la pequeña pantalla. Sin tener el nivel (todavía) de las dos adaptaciones mencionadas, la nueva comedia es una buena inversión para los miércoles.

El propio Katims firma el guión de un piloto que es una versión a cámara rápida de la película y en la que David Walton hace de Hugh Grant con bastante acierto. Walton interpreta a Will Ferrell, el típico treintañero que no ha sentado la cabeza, que cena de McDonald’s, que tiene una mesa de ping pong en el comedor de casa y que entiende su felicidad a partir del número de conquistas que hace a la semana. Vive el sueño de todo hombre adolescente, sólo que hace tiempo que superó los 20, los 25 y los 30. Su existencia se volverá un poco más emocionante con la llegada de unos vecinos muy particulares: una madre divorciada, Fiona (Minnie Driver), vegetariana, hippie y excesivamente espiritual; y su hijo de 11 años, Marcus (Benjamin Stockham), que tiene el interés de un niño de su edad (ninguno), pero que crece muchísimo como personaje al lado de su madre, que lo está convirtiendo en el típico repipi del que se ríe todo el mundo en clase, o de Will, que le ayuda a ser todo lo contrario. Stockham es un gran descubrimiento y sus escenas con Walton son lo mejor del piloto.

Todo lo que tardaba Hugh Grant en entenderse con el jovencísimo vecino (¿media peli?) lo consigue Will en apenas 10 minutos del piloto, que es lo que tarda en darse cuenta que Marcus le puede ser muy útil en algunos escenarios. ¿Ejemplo? Will se mete en un grupo de ayuda para padres de niños enfermos con la única voluntad de acostarse con una de las madres allí presentes y vende la moto de que su hijo sufrió… ¡leucemia! Contado así suena un poco heavy, pero en la serie… no, no, es igual de heavy. Y a mí me hizo mucha gracia. Visto el segundo episodio, la serie tiene algún puntazo de humor negro que le sienta de maravilla. Más que nada, porque la presencia de niños en las sitcoms suele edulcorar la historia hasta convertirse en una auténtica patada en el estómago y en About a Boy, sea por esos puntos oscuros o porque Marcus es un loser de campeonato, no desentona.

about-a-boy-2

También me parece interesante el personaje de Andy (Al Madrigal), amigo de Will y padre de tres niños. Su vida se desarrolla entre biberones, carreras al colegio, insomnio, cansancio y todo eso que supone ser padre, pero lo bueno es que no envidia para nada a Will. Bueno, tal vez un poco su libertad, pero está satisfecho con el camino que ha elegido y no sufre esa crisis existencial que empieza a golpear a la puerta de su amigo.

¿Qué me sobra de About a Boy? La moraleja final que cierra al menos los dos primeros capítulos, ya que no le pedimos a la serie que nos dé lecciones sobre la vida, sino que nos haga reír… mejor si es con humor absurdo o negro. Recuerdo que la peli tenía un punto de maldad que encarnaba el personaje de Hugh Grant y que se apoyaba en su sello british que echo de menos en la serie. Por lo demás, un buen piloto (y un segundo episodio más que correcto) que muestra potencial para convertirse en una sitcom a tener en cuenta. Sin ser un capítulo de carcajada tras carcajada, cuenta con gags de muy buen nivel. Probadla.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »