Operación Glee: Día 1 y… ¿último?

Operación Glee: Día 1 y... ¿último?

La mayoría de mortales (del hemisferio norte) nos encontramos en un periodo del año conocido como el de la “operación bikini”, en el que intentamos purgar los excesos gastronómicos con los que nos hemos obsequiado durante las tres estaciones previas al verano. Por si no tuviera suficiente, y debido a que me sobrepasé degradando series que no había visto nunca, he decido alistarme a una segunda misión que también me parece a priori imposible: encontrarle el punto a Glee.

Y es que el hombre [SPOILER] es simple por naturaleza [FIN DE SPOILER] así que basta que le provoques un poco para que acepte cualquier reto que hiera su varonil dignidad. Es por eso que ayer noche, y tras comprender que todo el mundo merece como mínimo una oportunidad, decidí adentrarme en el fenómeno del año… y plasmé mis impresiones en mi querido diario.

Querido diario, ya no hay marcha atrás. Tengo que mirar hacia adelante; concretamente hacia la pantalla, porque esto ya ha empezado. Minuto cero: animadoras con cara de felicidad. Aparece la entrenadora y riñe a las muchachas que, ni aún siendo menospreciadas, son incapaces de borrar la sonrisa de sus perfectos rostros en ningún momento. Siguiente escena: el profesor guay del instituto salva a un freak de las garras de un grupo de matones. ¿Lo has visto, querido diario? Apenas dos actos y ya se han puesto las cartas sobre la mesa: tenemos al héroe y a la villana de la función.

¿Y quién es él? Pues Will, un docente comprometido con su labor, enamorado de su trabajo y que paga dinero de su bolsillo para salvar una actividad extraescolar que había quedado huérfana. Sí, sólo llevamos un par de escenas y este profe tan guay ya ha salvado a un freak y a un club de canto y baile (el Glee, de ahí el nombre de la serie, deduzco). Y sí, esta clase de profesores no existe en el mundo real.

¿Y qué pasa con los alumnos? Los fanes de la serie defendían a ultranza que la susodicha era una parodia que se alejaba de los tópicos, y que daba una ácida vuelta de tuerca al género de los musicales adolescentes… Y luego resulta que me encuentro con el siguiente repertorio:

Rachel: chica guapa e inteligente, impopular e hija de una pareja de gays; cuya perfección es motivo de burla por parte de sus compañeros. Lo sé, querido diario, eso de usar a los homosexuales como recurso para transmitir modernidad, ya aburre.

Finn: chico guapo y deportista, popular e hijo de una madre coraje y un padre que falleció en la guerra de Irak; cuya adhesión al club Glee es motivo de burla por parte de sus compañeros. Lo sé, querido diario, eso de usar a los caídos en combate en honor de la madre patria americana como recurso para transmitir lástima y generar empatía, ya aburre.

Kurt: chico amanerado, cuya condición sexual es motivo de burla por parte de sus compañeros. No, querido diario, usar la figura del gay amanerado no es un recurso tópico y trillado… ¡Que no, que te estaba tomando el pelo la página!

Arty: el freak de rigor, cuya condición (a)social es motivo de burla por parte de sus compañeros. Lo sé, querido diario, eso de usar a nerds como recurso para hacer risa, ya aburre. ¿Qué me dices? ¿Que va en silla de ruedas? Interesante. Interesante la combinación nerd + discapacitado, que garantiza momentos cómicos y dramáticos por igual. Me recuerda, levemente, a cierto personaje malcolmiano

Llueve sobre mojadoLlueve sobre mojado

Mercedes: afroamericana de “barrio”, cuya actitud chulesca (tradicionalmente ligada a una determinada procedencia) es motivo de burla por parte de sus compañeros. Lo sé, querido diario, eso de usar niggas chungos que agitan la cabeza al hablar y que siempre apuntan con el dedo a todo aquel que le suponga una amenaza, ya aburre.

Tina: oriental cuya limitación verbal es motivo de burla por parte de sus compañeros. Lo sé, querido diario, eso de usar a los japos como sinónimo de raros, ya aburre.

Con esta materia prima, querido diario, Will (el profesor guay, recordemos) ha de articular un grupo capaz de ganar el Campeonato Nacional de canto y baile. ¿Problemas? La competencia es durísima y no cuentan ni con medios ni con apoyos de nadie… Pero, ¿qué acabará pasando al final? [HIPÓTESIS QUE PODRÍAN SER SPOILERS] Pues que los protas acabarán superándose a ellos mismos, se ganarán el respeto de sus compañeros y profesores, irán todos a una y ganarán la competición [FIN DE HIPÓTESIS QUE PODRÍAN SER SPOILERS]. Querido diario, si esto no son tópicos que baje Chuck Lorre y lo vea…

Que no, que por mucho que lo quieran disfrazar de parodia, esto no es más que la repetición de la fórmula HSM: todos cantan bien, todos bailan bien y todos son (más o menos) bonicos. ¿Quieres que me vuelva loco, querido diario? Pues me juego contigo todas mis pertenencias a que el chico guapo acabará con la chica guapa, el profesor guay dejará a su novia para estar con la profesora bobalicona, la entrenadora hormonada se rendirá a la evidencia y suavizará su carácter, freaks y populares solventarán sus diferencias y serán amigüitosy caerá algodón de azúcar del cielo. Porque edulcorada, la historia, lo es un rato. Y para muestra, cinco botones: las frases de este episodio que, al escucharlas, me han provocado una significativa subida de azúcar…

  • “Pongo una estrella dorada junto a mi nombre, porque quiero ser una estrella”.
  • “Querer ser especial, te hace especial”.
  • “Hay que luchar por las buenas decisiones”.
  • “Ser adulto es tomar decisiones y, a veces, renunciar a lo que amas”.
  • “El dinero no es lo importante, has de hacer lo que te apasiona”.

En fin, querido diario, que si esto es una parodia; que baje Mel Brooks y lo vea… y que, ya puesto, imparta unas cuantas clases a Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan (los responsables de este espectáculo); porque si la única vuelta de tuerca original es descubrir que la clásica animadora guarrona es, a su vez, una católica practicante… Mal vamos.

Supongo que todo el mundo merece una segunda oportunidad, ¿verdad, querido diario? A Glee se la daré en algún momento; se lo debo, por calificarla prejuiciosamente de conservadora y poco arriesgada cuando en realidad es… conservadora y poco arriesgada. Lo sé, querido diario, ahora saldré a la calle y haré pública mi opinión, y los gleexperts me asegurarán que a partir del episodio nosécual, la cosa despega hasta alcanzar unos niveles de calidad jamás vistos en ningún otro show televisivo.

Otro tópico, lo de: “mejora a partir de la entrega X”. Eso fue lo que dije a los jefes de todoseries para que no me echaran, y de momento he logrado que sigan aguardando con paciencia mi salto de calidad… ¿Qué sucederá cuando se enteren de que soy como Glee, que no ofrezco más de lo que aparento?

Se abre la veda...Se abre la veda…


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