NARCOS: Bienvenidos de nuevo al lugar de los hijueputas

Desde no se sabe dónde, a 21 de agosto de 2017

Mis queridos y admirados amigos de España:

Ellos lo consiguieron, ya se hicieron la foto sobre el tejado que dio la vuelta al mundo donde aparecían sonrientes y victoriosos como lo harían los cazadores en un safari tras abatir a su pieza más deseada. Habían cumplido su primcipal objetivo: eliminar al narco, al bandolero más peligroso de todos los tiempos y con él todas las miles y miles de toneladas de coca que inundaban sus calles, sus negocios y sus lugares de diversión donde jóvenes y no tan jóvenes esperaban a que el polvo blanco cayera sobre sus narices. Por fin lo habían logrado…, o eso pensaban los güevones. Ya conocen el dicho de que a rey muerto, rey puesto. Y es precisamente lo que ocurrió:

Agente Peña, ¿cuánto sabe sobre el cártel de Cali?

Con esta pregunta de uno de los jefes de la DEA hecha a Javier Peña terminaba la segunda temporada ¿Lo recuerdan? Pues el próximo 1 de Septiembre se abrirá ante ustedes una nueva ventana, el paso a una nueva historia apasionante sobre mi tierra y donde se demostrará una vez más, otra más, que no hay nada que pare los deseos y los vicios de la gente. Si la gente quiere beber, beberá; si quiere culiar con putas, lo hará y si quiere cocaína, la conseguirá. Y nada habrá que los detenga por mucho que se empeñen los políticos, las autoridades, la policía y sobre todo los gringos.

Dicen que la historia la escriben los vencedores y los poderosos, y así como en la anterior etapa contaba su visión de la realidad el agente Murphy de la DEA y que, como buen americano, no aguantó estar alejado de las comodidades de su país y quien a buen seguro habrá colgado la famosa foto con su polo rojo sobre la chimenea de su casa para presumir ante sus amigos y vecinos de su gran hazaña; en esta nueva historia será su compadre Javier Peña quien la narre. Él no lo sabe, pero es un Quijote luchando contra todo y contra todos sin darse cuenta que el país que le paga, sus queridísimos Estados Unidos de América, tiene dos manos donde la derecha no sabe qué hace la izquierda.
Mientras que él y sus compinches de la DEA se esfuerzan por acabar con el narcotráfico, la otra mano establece alianzas, acuerdos y pactos con los nuevos traficantes, con los nuevos emperadores de la cocaína, con los hijueputas del cártel de Cali, los nuevos reyes de todo. ¡Ay pobre “Peñita”…!

Y es que los norteamericanos han diseñado un plan para mí país, ellos han decidido una estrategia que convertirá a Colombia en guardián de sus valores y de su política exterior para todo el continente sudamericano y que se dirige especialmente hacia lo que verdaderamente les preocupa a ellos: evitar que los grupos radicales y la guerrilla comunista crezcan y se arraiguen. Parece mentira que, precisamente ellos, no conozcan el poder del dinero, y que cuando llega no conoce ni ideologías, ni principios y que todos aquellos que presumen de tal o cuál cosa, acaban rendidos a él.

En esta etapa, cómo no, volverá a aparecer el agente de la CIA Bill Stechner, aquél malparido que fraguó desde las sombras la alianza entre los paramilitares de los PePes y el cártel de Cali para acabar a tiros y bombas con los de Medellín. El mismo que ni se inmuta por la acción más cruel y que tarda en cambiar de opinión y de bando un segundo si así se lo demandan sus jefes. Un hombre que ahora aparece resignado a los nuevos tiempos sin inmutarse, sin llevarse disgusto alguno, porque esas son las órdenes de arriba y ese es su trabajo. Él no juzga, no opina, sólo obedece.

Lo que no saben ni imaginan ninguno es que no todo el horizonte se teñirá de rosa, y esta extraña alianza tiene un precio, y si Colombia quiere la ayuda de los gringos en los tratos comerciales, con las armas y con el pago de su abultada deuda por medios legales, deberá erradicar el tráfico de cocaína pero sin hacer mucho ruido. Ustedes me entienden ¿verdad? Nada de matanzas en la selva de los paramilitares, nada de ciudades tomadas por la policía, ni menos una represión con tiros y detenciones masivas en las calles. Que Colombia parezca al fin un país civilizado y moderno…aunque sólo sea en las fotos.

Así las cosas lo mejor es hablar con él, con Gilberto Rodríguez Orejuela, el nuevo señor, el puto amo de todo y la cabeza del cártel de Cali. Un criminal apodado tiempo atrás como “El Ajedrecista” y que ahora se presenta como un hombre educado, afable y respetado por todos que se apoya en su hermano Miguel, el verdadero jefe operativo del cártel quien se encarga además de la protección de los suyos. Los dos forman una alianza junto con Chepe Santacruz, el que llevará todo el comercio de la coca en Nueva York, una ciudad, la capital del mundo dicen, que le abre los brazos de par en par a su blanca mercancía y donde sus clientes corren tras ella desde la alta sociedad, brokers y banqueros de Wall Street, hasta los barrios más pobres. El cuarteto de estos hijueputas se completa con el tal Pacho Herrera, un marica frustrado y medio loco que se encarga de los contactos y relaciones con otros narcos y que ha visto en los de Ciudad Juárez su apoyo para hacerse valer ante los hermanos Orejuela.

Esta organización ha logrado durante estos años amasar miles de millones de dólares lo que les ha permitido extender una red de colaboradores, infiltrados, soplones y gentes que viven del dinero de la droga. Son ellos los que pagan a las autoridades, jueces, periodistas, diputados y complementan la nómina de todo el destacamento de la policía de Cali.

Su obsesión por controlarlo todo, por tener la información antes que nadie les ha llevado a fichar a Jorge Salcedo, un joven ingeniero, padre de familia y buen esposo que ha sido nombrado jefe de seguridad del cártel y quien controlará todas las transmisiones, escuchas y movimientos de los enemigos de los Rodríguez Orejuela. Pero el inocente de Jorge se piensa que ha encontrado un trabajo muy bien remunerado en una empresa normal que le servirá para ganar la suficiente plata y crear su propia empresa que en nada tiene que ver con esta, y cuando llegue ese momento, ahora más cercano que nunca, dejar el cártel de Cali con un “Hasta luego, amigos” ¡Pobre güevón!

Y tanto es el poder de los hermanitos que sus empresas agrupadas en un holding han formado parte de la lista Fortune 500 que agrupa a todos los más ricos del mundo. Pero cuando alguien ya consigue toda la plata que le hace falta, incluso tanta que ya no sabe qué hacer con ella, uno se vuelve muy elegante y simpático, compadre, una persona civilizada y de buenas maneras que ama la cultura, va a fiestas, establece acuerdos comerciales con compañías y bancos de todos los países, muy civilizados todos ellos, que les abren las puertas de sus lujosos y modernos edificios y sucursales recibiéndolos con los brazos abiertos porque ahora ellos, los de Cali, ya no son narcotraficantes, ahora son unos respetables inversores. Y a todos esos pendejos y vendidos se les olvida que a quienes tienen enfrente son tan asesinos y criminales como los demás narcos por muy civilizados que parezcan. Ellos también aplican el “Plomo o Plata” para ganarse voluntades, pero claro, no lo dicen porque eso resulta pueblerino y desagradable. No lo dicen… pero lo hacen. Créanme.

Es tanto el dinero a repartir, mucho dinero, que ahora se cuenta en toneladas los fajos de billetes empaquetados. De ahí que a estos nuevos tiempos y atraídos por la riqueza, han llegado gentes desde su país, desde España, a los que ustedes reconocerán de inmediato y que realizarán diversas labores. Como la que lleva acabo Franklin Jurado, un elegante personaje que se mueve como pez en el agua por los despachos de los principales bancos internacionales y cuyos fondos va moviendo de un sitio a otro para borrar todas las pistas y que tiene en Europa y en algunas de las islas del Caribe su base de operaciones para el blanqueo.

Otro puntal para las finanzas con el que contará la organización será su contable del día a día. Un hombre obsesivo y entregado a su trabajo. Es él quien cuenta el dinero billete a billete, el que anota los sobornos y pagos a su extensa red de confidentes y colaboradores en un libro de interminables listas de nombres. A éste también lo conocen ustedes, ya lo creo.

La nueva etapa de esta historia arranca con un pacto infame donde esta vez sí que los pendejos de los políticos accedieron a negociar: Seis meses, ese es el plazo del acuerdo con el gobierno colombiano para que los de Cali abandonen su actividad. Su presidente, Ernesto Samper, un ciudadano decente y honrado, que cuando habla para los medios ataca con violencia al narcotráfico, mientras por las noches según dicen ¿las malas lenguas? recibe de ellos suficiente plata como para financiar su campaña. Él es quien ha impulsado, “aconsejado” por los americanos, el entendimiento entre los narcos y el gobierno. Así están las cosas en mi país…

Pero yo conozco bien a su gente y sé cómo son, a todos los que figuran como sobornados, asalariados, a sus distribuidores, intermediarios y a sus berracos pistoleros, y les aseguro que ese acuerdo les escuece mucho, pero mucho. ¿Qué harán si ya no hay acción, si el único modo de ganarse el pan para su familia se esfuma, si la lluvia de millones cesa, si el alto nivel de vida va desapareciendo con el tiempo? ¿Qué hará la policía de Cali cuando el sobresueldo de los Rodriguez Orejuela ya no llegue porque para entonces serán unos ciudadanos respetables y decentes, y se tengan que conformar con su paguita de mierda? ¿Qué harán todos ellos?

Aunque ese vencimiento de sus actividades supondrá a la vez un acicate para que el cártel de Cali se esfuerce sobremanera durante esos seis meses de “libertad” en amasar y superar su fortuna actual de cara a su retiro “legal”. El pacto de no agresión con el gobierno de Colombia les permitirá moverse con total confianza a sabiendas que las autoridades y policía mirarán para otro lado mientras ellos siguen con su negocio.

Así que los de Cali brindan felices por ello, por su nueva vida y por un futuro decente cargado de miles y miles de millones de dólares. Lo malo es que son tan pendejos que se han olvidado de “la otra mano” de los gringos. Aquella que tratará por todos los medios de sabotear el acuerdo porque a esa gente la política les da un poco igual, y si para ello se tienen que saltar la ley y las instrucciones de otros, como es el caso de los agentes de la DEA Chris Feistl y Daniel Van Ness, dos novatos en operaciones de campo pero tan ambiciosos y con tantas ganas de conseguir fama y honores, que las órdenes de sus jefes y de los jefes de sus jefes se convertirán en un estorbo para sus objetivos reales.

Sé que nada más empezar a ver esta nueva historia les va a faltar algo, les va a faltar lo principal y al principal, al verdadero, al único, al más grande y genuino de todos los bandoleros, pero la apasionante historia que verán irá haciéndoles olvidar anteriores etapas y les juro compadres que les atrapará y emocionará porque lo que se cuenta es pura pasión, son venganzas, anhelos y sueños de gentes que viven contra y para el narco. Pura tragedia, compadres. ¿Alguien puede dudar aún de todo lo que supuso y significó esto para mi país?

Y con esto me despido cordialmente de todos ustedes mis amigos de España, agradeciéndoles profundamente desde mi corazón, como corresponde a un hombre de palabra y amable como yo, toda su atención y algún que otro cariño aunque sea chiquito. Esta vez no creo que nos podamos ver, una lástima para ustedes, pero no tengo duda de que verán en los cartelones de sus ciudades a otros que también se harán famosos y los contemplaran y se harán fotos con ellos tal y como hicieron conmigo.
Lo que sí les puedo asegurar es que tanto si estoy como si no, las próximas Navidades seguirán siendo blancas, esté quien esté y mande quien mande.

Palabrita de PEG.

(Esta reseña –o lo que sea– se ha hecho tras el visionado de los cinco primeros capítulos de los diez de la que consta la nueva temporada y que amablemente nos ha facilitado Netflix.)


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9 comentarios

    • Vistos los cinco primeros pinta muy bien. Me sigue pareciendo un tema muy interesante y excelentemente narrado, y eso que tenía mis dudas sobre si se echaría en falta al prota de la etapa anterior, pero qué va, tira genial con un ritmo soberbio. A ver cómo sigue y comentaremos.

  1. Bustamante

    Increíble texto! Da gusto leer algo tan bien elaborado y mas sobre una gran serie como Narcos, gracias.

  2. sofi

    Antonio recién acabo de terminar Narcos y me ha encantado leer tu review, aunque sea de los cinco primeros capítulos.
    Al principio yo también tenía mis dudas sobre si esta temporada, luego de que matarán a Escobar y ya no actuara el gringo de la DEA, resultara tan buena como las anteriores, pero debo decir que ha estado a la altura de sus predecesoras.
    La narración es ágil, la trama interesante y las actuaciones son buenas. Aparte de los planos maravillosos en los que se ven las ciudades enteras o la Selva Amazónica en todo su esplendor. ¡Que lindo se ve Colombia! Y Antonio no sabía que eras de alli; vives en un hermoso país. ¿De qué ciudad eres?
    Algo que también destaco, es que han contratado a actores latinos hispano hablantes, que hablan el español de manera fluida y natural. Lo que no ocurre en la mayoría de series, en la que los actores que interpretan a latinos, tienen al inglés como su lengua madre y hablan un español masticado, y con las justas, que la mayoría de las veces no les entiendo y tengo que leer los subtítulos que ponen en inglés.
    Espero puedas hacer otra review de los capítulos restantes para seguir comentando esta magnífica serie, que al parecer va a tener una nueva temporada. Saludos.

    • Hola Sofi,
      coincido contigo en que Narcos cuenta una historia fantástica sobre un país y unos momentos tan convulsos como aquellos. Esta nueva temporada sigue marcada por el excelente ritmo de la historia, las tramas y unos personajes que hacen que no echemos en falta la presencia de Wagner Moura interpretado a Pablo Escobar.
      Hice el artículo sobre los primeros cinco capítulos como un guiño, como una fantasía en la que Pablo Escobar desde algún “lugar” nos escribiera una carta a nosotros los espectadores y de ahí que utilicé determinados vocablos colombianos que estaban presentes en la serie. Puede que esto te haya hecho pensar que soy de allí, pero soy madrileño y viviendo en Madrid, aunque estoy de acuerdo contigo en que aquella es una tierra hermosa que ha sufrido lo que no está escrito para normalizarse y prosperar.

      Yo estoy siguiendo un orden semanal de los capítulos, me pasa con algunas de Netflix, que prefiero que transcurra el tiempo entre un capítulo y otro con el fin de remansar mis ideas. Cuando avance más haré otro artículo sobre mis impresiones acerca de esta temporada.

      Hay otra temporada prevista que se desarrollará en Juarez (Mexico) y no sé si lo sabes pero uno de los miembros del equipo que buscaba localizaciones fue asesinado allí mientras hacía su trabajo.

      • sofi

        Ahhh no me percaté que al principio pusiste como si escribieras una carta, y claro lo estabas haciendo a nombre de Pablo Escobar, jaja fue mi error de lectura.
        Antonio tomate todo el tiempo que quieras para poder hacer una nueva review, yo espero con paciencia. Además, coincido contigo que hay series que hay que verlas con calma y disfrutarlas de a pocos.
        Gracias por el dato de la próxima temporada y no sabía que habían matado a uno de los miembros del equipo por buscar localizaciones. Una verdadera tragedia a manos de los verdaderos narcos, que tal como sus pares de ficción no respetan la vida humana y hacen hasta lo indecible, con tal de que nadie pueda interferir en sus planes de riqueza, corrupción y muerte. Saludos.

        • Gracias, Sofi. Ya te dije que esta temporada me está encantando. Y lo que siempre decimos al respecto de lo que le ocurrió al miembro de equipo de las localizaciones: La realidad siempre supera a la ficción

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