Mindhunter, la serie tapada del año

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La década de los años 70 en Estados Unidos es considerada como la década de los peores asesinos en serie. Parece increíble, pero eran los años en los que actuaban prácticamente a la vez Ted Bundy, David Berkowitz, John Wayne Gayce, Dennis Rader, Zodiac, Ed Kemper, Kenneth Bianchi y su primo Angelo Bueno… y así un largo etcétera. El punto de partida para que este horror se filtrase en lo más profundo de la sociedad americana fue Charles Manson, su “familia” y sus crímenes en 1969. Era una época en la que la policía prácticamente actuaba a ciegas: no sabían a qué se enfrentaban y no encontraban lógica en la forma de actuar de estas personas. Por ello, y dado que era muy común que estos asesinos actuaran en diversos Estados, con los consiguientes problemas de jurisdicción y competencias policiales, el FBI decidió tomar cartas en el asunto muy seriamente.

Y aquí entran en juego dos personajes reales. Uno de ellos, Robert Ressler, se incorporó al FBI en 1970 tras su paso por el ejército, siendo uno de los encargados de fundar la denominada Unidad de Ciencias de la Conducta para intentar entrar en la cabeza de estos asesinos, comprender sus actos y conseguir una pronta detención. En los mismos años se incorporó John Douglas, que empezó como miembro de los SWAT del FBI para convertirse posteriormente en negociador de rehenes. Su larga trayectoria profesional juntos quedó plasmada en el libro en el que se basa la serie, “Mind Hunter: Inside FBI’s Elite Serial Crime Unit”, escrito por John Douglas y Mark Olshake. En la serie, el personaje de John Douglas es Holden Ford (Jonathan Groff), mientras que Robert Ressler es Bill Tench (Holt McCallany).

Este libro y su historia no pasaron desapercibidos para el director David Fincher, para quien el mundo de los asesinos en serie no le es ajeno y lo ha tratado en varias películas. En Seven, por ejemplo, nos sumergíamos en la persecución de un serial killer cuyos asesinatos se basaban en los pecados capitales, mientras que el director nos daba un guantazo en la cara a todos los espectadores para decirnos que el mundo era una mierda y en el fondo todos éramos culpables de ello. En Zodiac, basándose en el libro de Robert Graysmith (el dibujante de la película), nos muestra los atroces crímenes de Zodiac, así como su frustrante persecución por un policía y un periodista durante décadas. A fecha de hoy seguimos sin saber exactamente quién fue, aunque en la película se apuntara directamente con el dedo a un sospechoso.

No es de extrañar que con semejantes antecedentes la serie pusiera todos mis sentidos en alerta desde que tuve la oportunidad de ver el primer tráiler, máxime cuando el propio David Fincher ha dirigido cuatro de los diez capítulos. Tengo admitir que he devorado Mindhunter, o mejor dicho he sido devorada por Mindhunter…

Porque la serie va claramente de menos a más. En un primer dubitativo capítulo, dos agentes del FBI se encargan, uno de ellos, de la formación de policías locales para los escasos asesinatos ante los que se pueden encontrar, mientras que el otro lleva una metódica vida enseñando la parte teórica a los negociadores de rehenes, ya que en la práctica no le ha ido muy bien a pesar de que su pasión sea la mente del psicópata. Por circunstancias un tanto casuales, deciden aunar fuerzas y sobre todo tiempo libre, y comenzar a estudiar en profundidad el comportamiento psicópata de la mejor forma posible, acudiendo a la fuente: el psicópata, iniciando una serie de entrevistas en las cárceles con asesinos psicópatas. Pasarán ante nuestros ojos Ed Kemper, Monte Risell, Jerry Brudos y Richard Speck.

Las entrevistas constituyen la columna vertebral de Mindhunter y todo lo que en ellas se dice es cierto, así que los espíritus sensibles deben abstenerse. No se ahorran detalles de sus crímenes, no hay sutilezas a la hora de contar los hechos o dobles sentidos. En algunos momentos el vocabulario es obsceno, todo es directo, crudo, desgarrador, inhumano, es aterrador para el espectador, quien no dejará de preguntarse cómo es posible que alguien pueda hacer semejantes cosas.

El psicópata de turno lo cuenta todo, aunque unos son más habladores que otros. Mientras Ed Kemper es educado y hasta encantador, un libro abierto aparentemente, Richard Speck es un ser oscuro y callado, por no mencionar la hostilidad de Brudos hacia los agentes. Pero no nos confundamos: todos ellos son psicópatas sin ningún tipo de remordimientos por sus actos, incluso los justifican “porque ellas se lo merecían”. Al principio, al FBI, resistente a los cambios, no le gusta nada lo que están haciendo en sus ratos libres los dos agentes, pero gracias a la llegada de Wendy Carr, interpretada por una estupenda Anna Torv, les van a tomar más en serio, principalmente porque la doctora consigue financiación privada para el proyecto.

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Y sí, la Wendy Carr de Mindhunter también está basada en un personaje real: la Dra. Ann Wolbert Burguess, al parecer toda una leyenda, siendo la primera psiquiatra que conectó los abusos en la infancia con el comportamiento psicópata. Ann Wolbert ha dedicado toda su vida a intentar comprender la mente del psicópata y a fecha de hoy sigue en activo.

Y así transcurre Mindhunter, entre anodinas charlas a policías de pueblo, viajes y más viajes, resolución de casos de asesinato que les consultan estos policías, hoteles y más hoteles, entrevistas a asesinos en serie, largas conversaciones entre los protagonistas intentado descubrir los motivos de los criminales, la lucha con los jefes para que comprendan que lo que hacen es útil y, por supuesto, su vida personal, con una gran relevancia en el peso de la serie ya que según avanzan los capítulos la frase de Nietzsche, de su libro Mas allá del bien y del mal, se convierte en una realidad absoluta.

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

La investigación, las entrevistas, los detalles, y sobre todo entrar en la mente de un asesino para ponerse en su lugar e intentar comprender lo que es incomprensible, pasa factura a todos y cada uno de los protagonistas en su vida privada. El agente Holden Ford es finalmente abandonado por su novia… al final Holden es un poco menos humano.

Especial atención merece el papel de Debbie Mitford (Hannah Gross), la novia de Holden. Pareja cuando menos extraña y que refleja plenamente la psicodelia y dualidad de los años 70, solo tenemos que ver el apartamento de él y el de ella: son la noche y el día. Mientras Debbie es estudiante de sociología, que hace con su viva lo que le da la real gana, un tanto caótica; Holden es un agente del FBI impecablemente trajeado que no llega a comprender algunas de las actitudes y formas de pensar de su novia, pero a pesar de ello su relación funciona perfectamente hasta que, como hemos dicho, a Holden le empieza a pasar factura su trabajo. La relación entre los dos es increíblemente fluida y fructífera, ya que por sus estudios Debbie suele aportar valiosas opiniones que Holden siempre toma en cuenta.

Por su parte, el agente Tench parece un hombre cansado de su matrimonio y sobrepasado por la adopción de su hijo de pocos años. El comportamiento del niño no es normal y creo que a todos se nos ha pasado por la cabeza que el agente Tench piensa que puede tener graves problemas psicológicos, aunque de momento su solución es la venda en los ojos.

Tampoco olvidamos a Wendy Carr, personaje reservado y extremadamente profesional, quien no duda en abandonar el elitista mundo universitario en el que se encontraba, incluso a su pareja, otra profesora universitaria, para entregarse en cuerpo y alma a la nueva unidad fundada en el FBI e irse a trabajar al destartalado y cutre sótano donde todo comenzó.

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Me gustaría destacar que los problemas a los que se enfrentaron estos investigadores no se limitaban al propio estudio de la materia, las restricciones del FBI o la escasez de medios. Uno de los grandes problemas fue cómo hacer entender al ámbito judicial que se estaban enfrentando a asesinos distintos de los habituales. En el capítulo sexto, la Dra. Carr acude a hablar personalmente con el fiscal del caso de Altoona. Tenía que hacerle entender que los asesinos habían sido tres y no uno. Así lo intenta en una larga y extensa conversación explicando las implicaciones psicológicas, dependencias emocionales de los intervinientes, los antecedentes en el comportamiento, los perfiles psicológicos de los asesinos y cómo, gracias a ello, deducen cómo han ocurrido las cosas y el grado de intervención de todos y cada uno de ellos. Su intención era evitar que solo uno de ellos cargara con la mayor parte de la culpa y los otros apareciesen como meras comparsas. El fiscal escucha atentamente y lo entiende, pero su contestación es clara: ¿Cómo explico esto a un jurado? ¿Cómo se lo hago llegar a la gente de la calle? Son términos que nadie conoce…

Ellos fueron el comienzo de los estudios en profundidad de la mente del psicópata criminal, ellos acuñaron el término serial killer, ellos realizaron las distinciones entre asesino organizado y desorganizado, ellos estudiaron los detonantes (estresores) que llevan al asesino a matar… todos estos conceptos que a fecha de hoy nos suenan normales. Cuando vemos películas y series sabemos perfectamente qué es un profiler, el sudes, el VICAP… y todo gracias a estos agentes y su tesón siendo pioneros en un terreno que estaba prácticamente vetado sobre todo por las grandes implicaciones sexuales de la mayor parte de los asesinatos.

Los casos menores que investigan los agentes y que conforman las tramas secundarias están también basados en casos reales, pero con cambios sustanciales en alguno de ellos. El asesinato de Altoona está basado en uno que ocurrió en la realidad, aunque se han cambiado nombres y algún hecho. El caso del inquietante director del colegio que se dedicaba a hacer cosquillas en los niños es total y absolutamente real, cambiándose solo el nombre del director, quien también fue despedido en la vida real. El asesinato de la niña de 12 años en Adarsville fue también real y al parecer con mucha repercusión mediática en Estados Unidos. Su asesino, Darrel Gene Devier, permaneció en la cárcel hasta 1995 momento en que fue ejecutado en la silla eléctrica.

Meanwhile in Kansas… hay un extraño personaje que ha aparecido breves minutos a lo largo de la serie y del que se nos han mostrado pequeños retazos de su actividad: cómo hace nudos marineros, trabaja vendiendo alarmas a particulares, a veces lleva guantes de latex, pasea por su tranquilo pueblo, lleva una apacible vida de familia y finalmente quema unos dibujos en los que aparecen mujeres atadas y torturadas. Seguro que mucho habéis averiguado quién es, ya que se trata de otro famoso asesino en serie del que solo os voy a adelantar que los vecinos decían que era “un hombre encantador”. Asesinó durante 30 años. Supongo que en la segunda temporada tendremos oportunidad de saber mucho más de él.

A fecha de hoy, sobre el futuro de Mindhunter sólo sabemos que el proyecto de David Fincher son cinco temporadas y que la segunda se centrará en las muertes de 28 niños, jóvenes y adultos de raza negra en Atlanta asesinados por Wayne Williams. Suponemos que junto a él habrá más casos de asesinato. pero también quiero saber más de las vidas de los protagonistas, cómo interfieren su vida profesional con la personal y cómo van formando esa ciencia que estudia a los psicópatas.

Es verdad que la televisión está saturada de series y películas que hablan de asesinos en serie, incluso en Criminal Minds al parecer hay un psicópata a la semana, pero el punto de vista de Mindhunter es mucho más grande y apasionante, ya que nos lleva de la mano por esos primeros y titubeantes pasos en esta ciencia que probablemente habrá salvado muchas vidas, sin olvidar unos personajes tan apasionantes como lo que estudian. Si a ello le añadimos una estupenda fotografía y dirección (se nota que Fincher está ahí) y un gran guión puedo afirmar que estamos ante la serie tapada del año. De momento, no hay más pistas. Sólo nos queda esperar a 2018 para continuar con esta joya de Netflix.

Y ahora una breve reflexión: ¿qué impacto habría tenido Mindhunter si hubiese venido de la mano de HBO en vez de la de Netflix?


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5 comentarios

  1. S1XTHSTR33T

    Muchas gracias por el artículo, Paloma. Esta serie está en mi watchlist, así que en cuanto tenga tiempo, le voy a dar una oportunidad. Solo he leído buenas críticas de ella 🙂

    Saludos!

  2. Rakel

    Yo la he visto, y me ha gustado mucho, creo que es una gran serie. Y espero que hagan una segunda temporada y salga Manson.

  3. Copycat

    HBO quizá no se hubiera ahorrado ni una sola gota de sangre y eso hubiera convertido la serie en otra cosa más superficial. Impacto. No sé. Pero como se hace ver en Mindhunter hay mentes que no están preparadas para asistir a ciertos escenarios porque intuyen que -a causa de eso que tan bien has traído del abismo nietzscheano- podría perseguirlos para siempre como perseguía a Gavilán su sombra en Cuentos de Terramar.

  4. kazuya

    Extraordinaria serie plagada de momentazos, únicos en el actual panorama televisivo. Yo sonreí también en aquel ascensor junto a los tres principales protagonistas… y desde aquél momento, empecé a saborear esta delicatessen con la que nuevamente nos deleita David Fincher. No apta para todos los paladares, dado lo escabroso del asunto de fondo que trata, pero rica en matices y detalles de todo tipo, llevados a cabo con una grandiosa sutileza. Dirigida además con una maestría sin igual, está destinada a convertirse por méritos propios en una de las mejores series de la historia de la televisión. Personalmente, me es igual la cadena que ande tras las producciones, aunque hay algunas que, generalmente, son garantía de calidad; pero en este caso, Netflix se ha lucido especialmente.

  5. Maravillosa serie de alto vuelo, muy bien ambientada además de los personajes, su argumento atrapante, todo un deleite me vi todos sus episodios espero la segunda temporada como agua en el desierto. saludos

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