Merlin: Ahora, sin el abracadabra

Merlin: Ahora, sin el abracadabra

No tiene varita, tampoco lleva sombrero picudo con lunas y estrellas, pero lo que le sobra es magia: mañana por la noche regresa Merlin con su tercera temporada, trece nuevos capítulos que la revista de ciencia-ficción SFX define como “más oscuros, más dramáticos… y más grandes.” Un mantra ya un poquitín viejo aplicado a cada secuela con hechizos de libro, pero que le viene como anillo al dedo a la esperada continuación de uno de los episodios más demoledores que haya visto la serie de la BBC; hubo caos, hubo traición y hubo mucha capa y espada, una delicia total. Hablemos pues (y aprovechando) hoy de Merlin, cita ineludible para cualquier aficionado a la fantasía, o quienes echen de menos los Grandes Relatos de Telecinco (el cartón piedra nunca falla). O, sencillamente, para los insaciables del chute fantástico. Y no hay truco.

Acné en el medievo, tomarse la historia (e Historia) por donde viene en gana y una absoluta falta de fidelidad a las cosas que escribió un galo hace novecientos años (Chrétien de Troyes, tomad nota) es lo que ofrece Merlin desde 2008. Os daré una descripción, que la de la película de Disney no vale: el mago, adolescente, va a parar a Camelot para que Gaius, el doctor de la corte del Rey Uther, se comporte como tutor suyo. Y lo que empieza como una enemistad rozando el bullying, míticos príncipe y hechicero van forjando una amistad divertida, un colegueo en el que Merlin es el lerdo y Arturo, un chulesco en armadura, apuesto y exitoso. Lo que comúnmente se llama bromance, tras los muros de un castillo de CGI. ¿Quién da más?

Merlin

Una serie genial. El que el argumento se parezca al de una nueva entrega de Shrek quizás no anime, aunque sí que da a entender que estamos ante una serie para el nuevo público, optimista, exenta de sangre y que seguramente será como la cal a la arena con la versión que prepara una cadena estadounidense, la anunciada Camelot, que parece tirar más por lo político y las guerras, es decir, un thriller en harapientos. En Merlin de BBC veremos de fondo señores monarcas alrededor de mapas y hablando blah-blah sobre movimientos estratégicos, pero sin embargo aquí priman ante nada las criaturas fantásticas, las situaciones equívocas y graciosas y la tensión nunca resuelta entre Ginebra, la criada de Morgana, y Arturo y Merlin (una suerte de triángulo que nunca se termina de desarrollar). Aquellos que conozcan un poco por encima toda la mitología en torno al Rey Arturo (y aquí tampoco vale la peli de Clive Owen) están un poquitín escandalizados con algunos movimientos de guión, como el asunto de los druidas, pero a mí, que me trastorna en primer lugar que Hulk sea Mark Ruffalo en un cambiazo anti-narrativo y capitalista, me la sopla un poquitín mucho. Y por qué: porque es mitología. Se nutre, va, viene. Y porque la gente sigue a Belén Esteban. Qué más da ya. No nos va a matar un poco de imaginación en un cuento, con cientos de adaptaciones y libros, del que está todo dicho. Ésa es mi respuesta hacia los quisquillosos que se ríen de que los dos protagonistas, el rubio guapo y el moreno nerd (con pelo Spock, no es para más), tengan la misma edad en la serie.

Para mí, el momento clímax para amar esta cosa sucedió en To Kill a King, el penúltimo episodio de la primera temporada, que precedía a una finale algo chusca (justamente, anticlimática). Fue un capítulo adulto, intenso, perfecto, la típica muestra que te dejan comer en el Mercado Medieval de Balmaseda, y que os recomiendo ver aún no queriendo montarse al carro artúrico de última generación. Yo la disfruto, como toda la audiencia que la sigue los sábados noche, horario familiar por antonomasia pero además muy arriesgado, y como los que la ven desde el otro lado del mar al domingo siguiente. Colin Morgan, al que se le recuerda por su participación en uno de los capítulos más célebres de Doctor Who, Bradley James y Anthony Head, de culto friki por su profesor con gafas en Buffy Cazavampiros, están al frente de un reparto donde también suena William Hurt (y lo de suena es literal), y lo van a volver a bordar, pero segurísimo, a partir de mañana por la noche. Con hechizos en latín para dummies, efectos visuales y más drama, más oscuridad y más de lo de siempre, pero en tamaño supremo. Nueva temporada de Merlin. Y ya hay ganas.


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19 comentarios

  1. mauro portal

    muy linda cierie cuan do van asubir mas ca pitulos muy vien co mo lo pensaron mil gra cias y pero que buel va lamagia en lacerie

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