Lost en 500 palabras

Pasado mañana empieza a acabarse . Serán 16 semanas (pero 18 capítulos) en las que por fin conoceremos el desenlace de la serie más… más… ¿más qué? ¿Qué es Lost? Mejor dicho, ¿qué es para ti Lost? ¿La mejor? ¿La más especial? ¿Qué esperas de su última temporada? Hemos hecho esta pregunta a seis personas y tenemos, por tanto, seis respuestas. Una ya la conocéis: es la brillante Lost's Last List, los 108 deseos del amigo Manel Lie to me Triviño para la sexta temporada. Las otras cinco os esperan después del salto. Cuando las leáis, haceros la misma pregunta: ¿Qué es Lost para mí y qué espero de su final?

ACTUALIZADO: ¡Nuevas opiniones tras el salto!

  • Dan Quesada, miembro fundador de las Quedadas Bharma-Todoseries

Para mí, personalmente, es sinónimo de calidad, fue una de las pioneras del boom de las series USA y al sólo quedar una temporada ya no debe haber capítulos de relleno, cada minuto de cada capítulo debe ser necesario. No necesito que me respondan cada uno de los misterios que nos han ido planteando durante estos años, es más, me gustaría que no lo hicieran. Es parte de la esencia de Lost, dejarte con las ganas, con la mandíbula desencajada. Que lo básico lo respondan, sí, pero un final WTF sería lo suyo.

Sin duda alguna, ha sido una serie especial por su historia, algo diferente a todo lo que habíamos visto hasta ahora en televisión, y contado de una manera diferente también. Primero fueron los flashbacks, luego los flashforwards. Y todo al servicio de los personajes, unos personajes redondos, a los que hemos visto evolucionar. Ninguno de ellos es el mismo que cuando llegaron a la isla, y estoy seguro de que la gran mayoría serán aún más diferentes al final de esta temporada… los que lleguen, claro. Tengo ganas de acción, de misticismo, de que llegue el momento en que Jack pueda demostrar que es el héroe que todos necesitan. Y aunque parezca mentira, me gustaría que volviera Locke, el de verdad, no el que hemos conocido en la quinta temporada. También me gustaría que volviera el Ben que hemos visto hasta ahora, y no el ser envidioso, triste y patético que vimos al final de la quinta, tan sólo para que muera tal y como es realmente, no por otra razón, porque Ben debe morir, por mucho que me haya gustado su personaje. En realidad quiero volver a verlos a todos, una especie de retorno a la primera temporada, la que lo empezó todo.

Y sobre todo, algo esencial para disfrutar esta sexta temporada de Lost, es poder verla en Bharma. Porque Lost me ha descubierto muchas cosas, pero una de las mejores ha sido Bharma. ¡Cómo echo de menos esos viernes! Acabas de currar, te echas una siesta, te levantas, duchita y para Bharma a ver el último capitulo emitido en USA, en pantalla grande, con una cervecita en la mano y rodeado de mis colegas. Fin del capitulo, todos con la boca abierta… y a discutir teorías con unas copas y el resto de frikis que nos reunimos allí. Aissshhhh….que lástima que lo hayan pasado a los martes.

  • Isabel Hernández, colaboradora de Todoseries a cargo de The Big Bang Theory y Fringe

Ahora que queda tan poco para el estreno de la última temporada de Lost se hace raro mirar atrás y hacer balance de qué es lo que hace a esta serie tan especial. Para muchos de nosotros, estas cinco temporadas han dejado una fuerte huella que, por suerte, no se borrará fácilmente. Y es que es difícil resumir en pocas palabras todo lo que Lost implica. Por supuesto, posee todos los ingredientes necesarios para triunfar: un excelente argumento, unos personajes que han evolucionado con nosotros, una banda sonora magnífica (gracias, Giacchino), buenos cliffhangers… pero, si tuviera que destacar algo, sería su capacidad de ir más allá, de saltar las fronteras de la pantalla y entrar a formar parte de nuestras vidas.

Pensaréis que estoy exagerando, pero a Lost le debo cientos de horas de conversación con mis amigos. Horas en las que hemos debatido, hemos construido las teorías más inverosímiles y nos hemos obsesionado con los detalles más insignificantes. Desde el punto de vista personal, esta serie me ha ayudado a conocer a mucha gente, y también me ha hecho estrechar lazos con algunos de mis mejores amigos. Es maravilloso poder comprobar que, cuando entablas conversación con otro Lostadicto (aunque sea por primera vez) uno tiene la sensación estar hablando con alguien a quien ya conoce, como si se compartieran amigos en común.

Desde el punto de vista más fanático, Lost también ha supuesto un antes y un después. Gracias a ella he podido adentrarme en este mundillo de las series. He aprendido el significado de términos como sneak peak, Easter egg o MacGuffin. Y, además, me ha servido de pasarela hacia otras series inolvidables como Prison Break, Dexter o, más recientemente, Battlestar Galactica. Y es que el que penetra de verdad en el Universo Lost nunca vuelve a ser el mismo. Palabras tan inocentes como incidente, otro, cisne o cualquiera de los números de Hurley se han cargado ahora de nuevos significados que, irremediablemente, nos transportan de vuelta a la serie. Y eso, señores, no lo hace cualquiera.

Volviendo la vista atrás, recuerdo el momento en el que, por primera vez, me sentí realmente atrapada por Lost: cuando vi a Locke en su silla de ruedas gritando su famosísimo “Don't tell me what I can't do!” supe que llegaría hasta el final de esta serie. Y parece ser que ha llegado el momento. En este punto, todos tenemos nuestros propios deseos para la sexta temporada. Yo, como la mayoría, espero que nos ofrezcan respuestas; muchas respuestas. Pido que me transmitan esa sensación de perfección, de notar cómo las piezas de este intrincado puzzle terminan encajando. Pero, sobre todo, quiero que consigan mantenerme pegada a la pantalla como lo han hecho durante estos cinco años. Que cada episodio siga haciéndome reír, llorar y asombrarme a la vez. Si la magia de la televisión radica en hacernos olvidar lo que nos rodea y en atraparnos con lo que nos ofrece, Lost ha cumplido, y con nota.

  • Jorge Bravo, colaborador de Todoseries a cargo de Glee, True Blood y V

Cuando la Doble D me propuso escribir una opinión sobre Lost, lo primero que pensé fue: “Madre mía, podría escribir un libro sobre mi opinión sobre Lost”. Pero como el espacio tiene límite, intentaré decirlo todo muy resumidamente. Para empezar, tengo que decir que para mí no es una serie, es una experiencia. Es un mundo aparte, una realidad alternativa en la que me introduzco durante 40 minutos, donde el resto del planeta deja de existir y por un tiempo vivo algo diferente, algo único. Algo que está próximo a su final, y que dejará un gran vacío en mi vida. ¿Que soy un friki y que me aburro tanto como para que Lost ocupe tanto tiempo y espacio de mi existencia? Pues sí, y a mucha honra. Pero para mí Lost siempre será la serie.

Mi experiencia con Perdidos comienza casi a la vez que mi experiencia universitaria. Comencé a ver la serie junto a los que entonces eran mis compañeros de piso, y en EEUU ya iban por la tercera temporada. Así que nos vimos de un tirón las dos primeras y cogimos el ritmo americano. Ahí empezó la desesperación del primer parón que viví, ¡y encima fue con ese gran cliffhanger de la tercera! (¡viva Jack!) ¿Cómo era posible que me hubiera enganchado de tal forma a una serie? Pues sencillo: jamás había visto algo tan sumamente bien hilado, con una historia llena de misterios, de emociones y de sobresaltos, con unos personajes que iba conociendo poco a poco y que iban desarrollando las diferentes tramas isleñas de una forma magistral (¡viva Locke!). Y esa extraña manera de combinar el presente con el pasado… alucinante.

Cuando llegó la cuarta temporada, y los flashforwards, la cosa ya iba adquiriendo un mayor misterio, haciéndome comerme la cabeza pensando en qué había pasado para que el futuro fuese el que estábamos viendo. Y con la quinta, ay, la quinta… aunque muchos dicen que es la temporada más floja, a mí no me parece así. No es que nos hayan revelado muchas incógnitas, pero algunas de ellas, y bastante importantes, sí. Y lo que nadie puede negar es que The Incident es uno de los mejores episodios de Lost (¡viva Juliet!).

¿Qué espero que la sexta temporada? No espero nada, nunca he esperado nada, simplemente he disfrutado de la experiencia Lost capítulo a capítulo, analizando lo que sucedía y viviendo la historia como si yo mismo estuviera allí. Muy difícilmente podrá decepcionarme el final (a no ser que sea chungo de narices), y con lo que me quedaré es con todo el recorrido, con todo lo que he vivido y sentido al ver cada uno de los episodios, al comentarlos con mis amigos, y al volver a verlos una y otra vez.

Me va a costar horrores aceptar que no vamos a ver más, que se acaba, que Lost tiene un principio y un final. Para que veáis el nivel de amor que tengo por esta serie, cuando me cambié de compañía de móvil y me dieron a elegir el número de teléfono, elegí que acabara en 4815 [comentario de Dani: ¡dioooooooooos!]. Supongo que como todos, siempre estoy fijándome en los números que se topan en mi vida, sonriendo cuando se trata de los números chungos (¡viva Hurley!). En fin, hablando más en serio, frikadas aparte, Lost ha sido un magnífico tesoro televisivo, una historia que me ha acompañado durante años y que ha hecho que descubra el mundo de las series americanas. ¡Qué tristeza más grande y que alegría a la vez cuando el VLC se pare tras los últimos segundos de Lost!

Quería aprovechar la ocasión para agradecer a Todoseries y a la Doble D el cariño con el que han tratado a Lost y el empeño que han puesto a la hora de hacer las reviews, los gazapos, la selección de frases y momentos… Chicos, gracias a vosotros, somos muchos los que hemos disfrutado de la experiencia Lost de una forma mucho más completa y satisfactoria. Comienza la cuenta atrás… pronto visitaremos la isla por última vez… aunque una parte de mí siempre vivirá allí, escondida en el fuselaje del Oceanic 815…

  • Nieves Lostita Escribano, comentarista habitual de Todoseries y teorizadora de lujo

26 de enero de 2009. Me piden que resuma en 500 palabras lo que significa para mí Lost, y aunque me pille en un momento de mi vida en el que me siento un poco como la misma palabra indica, perdida (creo que lo gafé cuando se me ocurrió firmar como Lostita, jeje) no puedo dejar de intentar expresar todo lo que esta serie me ha inspirado y me inspira. Eso sí, no pienso ponerme a contar las palabras, ¡eh!

Todo empezó hace cinco años de la manera más tonta hablando con varios compañeros de trabajo sobre una nueva serie que estrenaban esa noche en la tele y que tenía buena pinta. Al día siguiente ya teníamos bajados todos los capítulos que habían emitido en USA hasta el momento, y desde entonces hemos formado un verdadero grupo de adictos en la oficina que se hace más grande cada año que pasa.

Lost fue la primera y nos hemos enganchado a muchas otras series, pero es la única que tiene un comité tipo G-8 que se reúne todos los miércoles a medio día para comentar el capítulo de la semana. Y es que tengo que confesarlo, estoy tan obsesionada con Lost que la mayoría de las veces no espero a llegar a casa para ver los capítulos, sino que ya que tengo que comer aquí, pues siempre que el trabajo me lo permite intento verlo, y es super gracioso porque no sabéis las tensiones que se crean los días que no todos hemos podido verlo y los que sí lo han hecho empiezan a querer comentarlo. Yo suelo ponerme en modo Humo Negro y veto cualquier intento de conspiración a mis espaldas. Es difícil no mirarles las caras, pero cualquier cosa vale con tal de preservar el efecto sorpresa que conlleva un nuevo episodio de Lost…

Lo malo es que claro, esta hostilidad ha terminado por volverse contra mí. Ya que lo normal es que la gente no pueda verlo en horas de trabajo, mis amigos (esos que terminaron sucumbiendo a mis interminables insistencias y están casi igual de enganchados que yo), suelen organizar visionados conjuntos en sus casas, a una hora a la que todo el mundo puede verlo, y a una servidora han llegado a prohibirle la entrada como consecuencia de la atrevida osadía que supone haber visto el capítulo antes que ellos. Así que cada semana me debato entre la tentación de verlo en la ofi o ceder un poco (If we can't live together, we're going to die alone) y esperar y verlo más tarde con ellos. Para que luego digan que Lost no te cambia la vida… ¡Influye directamente en las relaciones sociales! La gente puede asustarse al oírnos hablar de este tema de manera tan trascendental. Es fácil acusarnos de raritos, frikis o simples fanáticos superficiales, pero lo que está claro es que es un fenómeno que no sólo ha conseguido enganchar cada semana a millones de personas en todo el mundo, sino que ha creado un antes y un después en la manera de consumir ese entretenimiento.

Hace años para mí era impensable pasar horas y horas buscando información sobre un tema de estos. Si me gustaba una serie la veía y punto, pero no dedicaba tanto tiempo libre (y no tan libre) a buscar, de manera a veces compulsiva, cualquier detalle, comentario, teoría, foto, promo o review que alimentase un poco más el ansia de saber qué narices está pasando en una isla ficticia en medio del Pacífico. Por no hablar de las horas que, como digo, pierdo discutiendo con amigos, familiares (mi madre es la última víctima), compañeros de trabajo y hasta gente que casi no conozco de nada… (sí, a veces cuando me presentan gente nueva, de las primeras cosas que salen en la conversación es si ven Lost o no, jeje).

Pero es precisamente esa motivación, esa ilusión que me invade con todo lo que tenga que ver con Lost, la que hace que para mí sea más que una serie de televisión. Es una vía de escape a los problemas reales, un rompecabezas gigante, un reto a la imaginación y al ingenio, un motivo para iniciar una cadena de mails con los amigos por las mañanas, una manera de matar esos ratos largos en los que hay poco que hacer en el trabajo (¡viva la Lostpedia!), y una muy buena excusa para organizar fiestas de disfraces. Reconozco que soy una rancia y me espanta disfrazarme, pero si hay que tirar de rizos y pecas pintadas se tira… Además, me ha dado la oportunidad de encontrar a gente que de otra manera probablemente no habrían entrado a formar parte de mi vida y mucho menos de mi rutina diaria, como sois muchos de vosotros…

Sólo queda una semana para el principio del fin. Perdonad el tono catastrófico pero es que de verdad que a mí personalmente me va a doler más de la cuenta que la serie termine, porque todo el tiempo que me ha ocupado este año pensar en Lost, elaborar teorías, leer lo que los demás pensabais, etc, es tiempo que mi mente ha conseguido evadirse de otros problemas. Y creédme que a veces esto no es nada fácil de conseguir. Así que si me preguntáis qué espero de la última temporada de Lost, pues por un lado espero que den respuesta a todo, pero por otro lado me gustaría que dejaran algo sin atar, o por lo menos abierto a nuestra interpretación, para así poder alargar un poco más esta rutina de debates… ¿Qué voy a hacer si no?

En cualquier caso, estoy absolutamente segura de que el final no me va a decepcionar. Estoy bastante tranquila en ese sentido. Yo siempre he interpretado Lost como mucho más que simple ciencia ficción. Me parece que han sabido conjugar de manera magistral ese halo de misterio que envuelve a toda la historia, con la sensación constante que te invade de que lo que se está contanto tiene un propósito. Eso es lo que me engancha.

Tiene que haber una moraleja. Es una serie que trata de la vida misma, de la capacidad que tiene el ser humano de redimirse, de enmendar las cosas que se han hecho mal y de elegir el camino correcto. Y como en la vida, habrá buenos y malos, unos se equivocarán y otros no, para algunos acabará bien y para otros no tanto, pero desde luego, el mensaje final tiene que ser el mismo… Mientras haya posibilidad de elegir, hay esperanza. Y todo lo que ocurre entre medias, como dice Jacob, no es más que evolución.

  • Cristina CRiS 815 Gambín, directora de BharmaTV y colaboradora de Todoseries en maratones y actos sociales

Esto se acaba y es hora de mirar atrás. Como siempre. Acabas algo y piensas en lo bonito que fueron los inicios, cómo te emocionaste, cómo te dejabas sorprender, cómo te ilusionaste y cómo empezó a cambiar tu vida para, poco a poco, dar paso a las decepciones, los enfados, pero también las reconciliaciones. Para mí, Lost ha sido como aquella pareja con la que creces, avanzas, disfrutas y sufres pero que, sabes, es una relación que tiene fecha de caducidad.

Y esa fecha ha llegado, con apenas 4 años de relación. Conocí Lost en abril de 2006, cuando en Estados Unidos estaban a punto de descubrir que fue Desmond el responsable del accidente del Oceanic 815. Mi vida no tenía nada que ver con lo que es ahora. Estaba en el penúltimo año de universidad, vivía con mis padres, trabajaba de teleoperadora y estaba a punto de irme a vivir con mi pareja de entonces. Fue él quien me dejó la primera temporada de Lost en DVD.

Debo reconocer que el episodio piloto no me enganchó. Me gustó mucho, pero no me dejó la sensación que, dos capítulos después, me dejaría la historia de un señor calvo… La primera temporada cayó en pocos días y, antes de llegar al último episodio, el eMule ya estaba echando humo bajando la segunda. A partir de ahí, me puse al día y mi vida empezó a cambiar. Poco después de finalizar la segunda temporada, mi relación con ese chico terminó. La espera por la tercera temporada me pilló preparando el viaje final de carrera y, de rebote, encontrando muchos adictos a Lost entre los compañeros de facultad.

Llegaron The Others y con ellos la agradable sensación de hacer mini tertulias en el bar sobre el capítulo de la semana. Y conocí el riesgo de ser spoileada en marzo de 2007, en el avión que nos llevaba al Caribe, cuando dos de mis compañeros ya habían visto The Man From Tallahassee y conocían el secreto de Locke. Con el final de la tercera temporada, mi vida y mi relación con Lost adquieren otra dimensión. Trough the Looking Glass me pilla ya con la carrera acabada y trabajando de periodista. Ese final me deja petrificada y empiezo a indagar. Me meto en foros, blogs y webs. Leo y releo lo que dice la gente sobre ese final, sobre teorías y demás… Ese verano me apunto al juego interactivo de la serie, Find 815 y, poco antes de que empiece la cuarta temporada, un amigo me informa de la existencia de Bharma.

En octubre de 2007, voy a Bharma por primera vez. Vacío, sin decoración, nada que ver con lo que es ahora. Se estrena la cuarta temporada, descubro la descarga directa y, en mi tarea ya habitual de buscar teorías y comentarios del capítulo, descubro Todoseries. No comento, pero leo y, también, descubro una quedada para ver el segundo capítulo en Bharma. La idea me fascina pero pienso que quizás es intrusismo. Al ver las fotos de la quedada, esas caras me inspiran una confianza que, semanas después, me harían pisar Bharma, yo sola, y disfrutar de Eggtown rodeada de una decena de personas.

De eso hace ya dos años. Esas personas son ahora mis amigos y esa decena de asistentes hace tiempo que se ha convertido en casi un centenar…por día. Rafa no da abasto con un visionado a la semana. Bharma está decorado casi en cada rincón, y nunca está vacío. Ya no vivo con mis padres, tengo un trabajo estable y mi relación con Lost está ahora más que consolidada. Nunca ha dejado de sorprenderme pero ya no es lo de antes, lo reconozco. Desde que acabó la cuarta temporada, he leído muy poco de la serie, en parte porque me he propuesto no comer spoilers pero, también, porque ese fanatismo ha madurado y se ha convertido en cariño y respeto, con cierta distancia porque, ahora sí, veo que esto se acaba. Y sé que, sea cual sea el final, siempre miraré atrás y lo recordaré como un elemento clave en la etapa de mi vida que me hizo crecer.

  • Iban Granero, colaborador de Todoseries y moderador del foro

Lost: Producto de televisión con sus productores, guionistas, actores, realizadores y un largo etcétera. Es ficción y nunca vamos a conocer a los protagonistas ni estaremos en los lugares en los que han estado. Pero Lost hace que durante cuarenta minutos (o el doble) olvides todo eso. Durante cuarenta minutos te ves sumergido en una historia que empezó hace años con lo que equivaldría en una persona a una uña y de la cual actualmente conocemos casi todo el cuerpo (pero nos faltan partes y lo más importante: la mente).

Por un lado, tenemos un repertorio enorme de personajes principales, secundarios, extras cuyo nombre sólo está en la Lostpedia o incluso algunos que ni se han dejado ver. No voy a mencionarlos uno a uno, sólo destacaré el hecho de que en más de un personaje principal nos podemos ver reflejados y que juntándolos a todos tenemos un amplio abanico de características, cualidades, defectos, etc. Con ellos viene ligado un gran repertorio de temas que muchos nos habremos encontrado: la confianza, el liderazgo, el sacrifico, la traición, la fe, las coincidencias, el destino, la vida y la muerte son los más protagonistas. Todos estos elementos -personajes y temáticas- son los que hacen que éste producto de ficción se acerque más a la realidad que muchos otros y, a la vez, que tenga tanto éxito al acercarse a nosotros.

Sin tampoco olvidar los elementos técnicos. Si tengo que sacarle un defecto a la serie, es el apartado visual. Al verla, casi siempre importan más los hechos qué como los vemos. Pero hay algo que estabiliza la balanza, y es lo que va unido a la imagen: el sonido. Desde el minuto cero hemos ido escuchando -conscientes o no- maravillas del mundo instrumental. Y algunas, según mi parecer, son verdaderas obras de arte. Dentro del apartado técnico también tenemos los decorados, algunos inovidables como la estación El Cisne o lo poco que hemos visto de El Templo; los efectos de sonido, que nos ponen tensos en un segundo como el característico sonido del Humo negro, el contador de El Cisne o los flashes de la Isla; y los detalles, un gran sello de la serie que, en mi opinión, se ha ido perdiendo un poco con el tiempo.

Y por último está el cómo la vemos. El ver, por ejemplo, cinco o seis capítulos al día y en poco menos de un mes haberte tragado cinco temporadas no creo que sea algo bueno. Es un signo de que, como muchísimas otras personas de distintos países, has caído en una gran red y te has dejado arrastrar mientras disfrutabas y gozabas. Pero siempre pensaré que lo mejor es verla tal y como la han preparado para ser vista: un capítulo a la semana y parones entre temporadas. Puedo asegurar que haberlo hecho así los últimos tres años ha sido muchísimo más gratificante que ver toda una temporada en una semana. Aunque como con casi todas las cosas, depende de la persona.

Estamos a muy poco de las últimas horas de la serie. Durante cuatro meses vamos a disfrutar cada segundo hasta llegar al último. Y cuando lo hagamos, podremos mirar atrás y enorgullecernos del camino recorrido solos o junto a otras personas, de debates, teorizaciones y risas. Sólo espero de la temporada seis siga siendo como el resto de la serie, pero con un toque más de ambigüedad, y que tengamos las respuesas que llevamos cinco años esperando. Y ésto es lo que se me ocurre si me dicen que escriba algo sobre Lost con quinientas palabras (palabra más, palabra menos). Ahora, a disfrutar de los que nos queda


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