Lost: El poder de Tom Cruise

¿Conoces la expresión inglesa What if? Explicación breve vilmente mangada de la Wikipedia: la historia contrafactual, llamada también historia alterna, historia virtual o ucronía es el resultado de un ejercicio mental que responde a la pregunta “¿Qué habría pasado si…?” [de ahí la expresión inglesa]. ¿Qué habría pasado si los americanos no hubiesen desembarcado en Normandía?, suele ser una de las ucronías más recurrentes. En el mundo de las series podemos plantearnos centenares de ellas, pero hoy vamos a centrarnos en una: ¿Qué habría pasado con Lost si Tom Cruise no hubiese nacido? Pues la historia es muy interesante… ¡habla JJ Abrams, señores!

Situémonos. Año 2004, JJ Abrams, que ya ha participado en algunas películas (A propósito de Henry, Armageddon) y creado un par de series (Felicity, Alias), se dispone a dar forma a Lost, una serie sobre un accidente aéreo en una isla. Junto a él están Damon Lindelof, Jesse Alexander y Jeff Pinkner. En plena fase creativa, Abrams recibe una llamada. Son, ni más ni menos, que Steven Spielberg y Tom Cruise, dos tíos que, evidentemente, no necesitan presentación. ¿Qué quieren? Que Abrams se encargue del guión de La guerra de los mundos

Abrams llegó a reunirse con Cruise y Spielberg, pero el mensaje era claro: no podía meterse en un proyecto cinematográfico porque estaba en pleno rodaje del piloto de Lost. “Sentí que me estaba suicidando profesionalmente”, dice Abrams. Detalle: al acabar la reunión, el asistente de Abrams le regaló a Tom Cruise las dos primeras temporadas de Alias en DVD

Y luego, justo al final del rodaje del piloto, cuando los losties están escuchando la transmisión de Rousseau y Charlie dice su famoso Guys, where are we?, zas, llamada. Pongámonos en situación: “Estaba oscureciendo, estábamos perdiendo luz, yo empecé a oír un gallo cacareando que se estaba cargando la toma, nada más frustrante o raro podía pasar, cuando de repente mi asistente me dice JJ, Tom Cruise al teléfono“.

¿Qué quería Tom? Estaba entusiasmado con Alias y quería charlar con Abrams cuando éste volviera a Los Angeles. Le propuso embarcarse en su próxima peli, Misión: Imposible 3. Con el piloto de Lost en el saco y en pleno diseño de la primera temporada, Abrams tuvo que elegir: cine o televisión. Escogió cine. Se fue con Cruise a por Misión: Imposible 3, que fue un éxito y que le llevaría a acabar en los brazos de Spock. ¿Y Lost?

Para Lost, la marcha de Abrams significó la entrada de Carlton Cuse, que ha formado una inigualable pareja con Damon Lindelof al frente de la serie. Nunca sabremos cómo sería Lost sin el paso del vendaval Cruise por la vida de JJ Abrams, pero posiblemente tendríamos algo diferente.

Por cierto… Abrams tuvo la santa cara de pedirle a Cruise, productor de Misión: Imposible 3, que retrasara la película un año para reescribir el guión, porque el que había no acababa de encajar con su manera de dirigir. El problema es que Tom tenía que hacer rápidamente M:I3 porque después ya estaba metido en La guerra de los mundos, junto a Spielberg, que antes de ésa iba a dirigir Munich. Finalmente, por culpa de Abrams, los señores Spielberg y Cruise aceptaron cambiar el orden de sus películas: filmarían primero La guerra de los mundos, y luego el director seguiría con Munich y el actor con Misión: Imposible 3.


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