Lost: El 1×1 de The Last Recruit

Lost: El 1x1 de The Last Recruit

Según la teoría de mi padre, todas mis taras se habrían solucionado si hubiera ido a la mili: “¡Papa, pélame estas patatas que yo me llevo todo menos la piel!” Respuesta de padre: “¡Ay! ¡Si hubieras ido a la mili!” “¡Papa, que se me ha encasquillado el Kalashnikov con el que practico el tiro a la paloma!” Respuesta de padre: “¡Ay! ¡Si hubieras ido a la mili!” “¡Papa, que se me ha desviado un disparo y he matado a un presunto inocente!” Respuesta de padre: “¡Ay, qué bala perdida! ¡Si hubieras ido a la mili!” Harto de oír hablar de ese extraño concepto, decidí informarme sobre el tema y sobre el por qué de ese empeño que tenía mi progenitor en que cumpliera con ese “servicio militar”: pues resulta que todos los hombres de mi familia, incluida mi madre, habían llevado a cabo tal experiencia vital. Hasta mi primo, un lustro mayor que yo, tuvo el honor de ser reclutado en el último momento: fue uno de esos afortunados que resultó elegido por sorteo para defender a la madre patria. El último recluta. Y aún decía que era un desgraciado y que nunca le tocaba ningún sorteo o rifa… No lo entendía:

  • Yo: Primo, ¿qué es la mili?
  • Primo: Pues es estar muchos meses encerrado, sin apenas tener contacto con tus seres queridos.
  • Yo: ¿Como en Gran Hermano?
  • Primo: No, en la mili hacíamos pruebas.
  • Yo: ¿Como las de Gran Hermano?
  • Primo: No; en la mili unos ponen culatas y otros encañonan.
  • Yo: ¿Como en Gran Hermano? Pero en el reality lo practican bajo el edredón y lo llaman edredoning.
  • Primo: ¡Que no! ¡Que en la mili no hay sexo por culpa del bromuro!
  • Yo: Vaya, es que Bromuro pito duro se las lleva todas por delante; que si Indira, que si Tati, que si…
  • Primo: ¡Que no! Bromuro y pito duro son dos términos incompatibles!
  • Yo: ¿Incompatibles? ¿Cómo Mercedes Milá y los lavabos?

Después creo que me dio un hostión y no recuerdo nada más. Violencia: así es como resuelven todo los militares. ¿Inteligencia militar? Mis coj

Locke: capitán de las fuerzas del aire. El bueno de Lockesea padece hidrofobia y por eso ha tramado un plan alternativo de fuga de la Isla: la huída en avión. Como poco, el pasaje que ha compuesto es curioso: Cindy, la azafata, está bien buscada. Pero luego está Claire, que habría que verla dando las instrucciones al resto del pasaje…

Las esclarecedoras indicaciones de las azafatas de vueloLas esclarecedoras indicaciones de las azafatas de vuelo

…Y además está Sayid. Islamista. Avión. Combinación demoledora. Por ahora, el vuelo está cancelado porque el comandante Lockesea necesita tener todo el pasaje original al completo, sin que falte nadie ni nada, ni siquiera una mísera maleta o cadáver para poder despegar. Misión imposible: Claire y Sayid se han vuelto claros (se han ablandado y ya no son tan oscuros) y únicamente siguen a Locke unos cuantos extras que no pintan (ni pintarán) nada. Es que ya se sabe cúal es el trágico destino de los actores secundarios sin líneas de diálogo.

Sawyer: capitán de la marina. Como diría Locke parafraseando a Blancanieves el día que aplicó el tratamiento hormonal a sus diminutos compañeros de piso: “¡Me están creciendo los enanos!” Todo son desertores. Mr. Ford está componiendo un pelotón de marines (dile marines, dile grumetes) con un único objetivo: huir en submarino. A ver, tienes a Lapidus, un experimentado piloto de aviones. Tienes un avión. Si fueran un poco lógicos, atarían cabos… pero no. Han de marcharse en submarino. Qué iluso. Con lo fácil que es deducir que el dichoso submarino acabará explotando y que, oh sorpresa, todos los supervivientes se enfrascarán en una batalla para lograr una plaza en el avión. Sí, como cuando dejas la planificación de tus vacaciones para el último momento y te has de pelear con los de la agencia de viajes para que te consigan un destino.

Jack: curandero. Decíamos que Locke estaba, extras al margen, quedándose por su cuenta. Pues no del todo… ¡aún le queda Jack! Jack en cuerpo, pero no en alma; porque el doctor hace tiempo que no es él, ya que su cabeza le ha hecho catacrocker: ha pasado de ser un médico prestigioso y fiel a sus no-creencias, a convertirse en una especie de hippie que vive en su propio mundo siguiendo sus propios e idílicos ideales. De ahí a pasar el resto de sus días viajando around the world en una furgoneta porro en mano, hay un paso. Tiempo al tiempo.

Hugo: político. “Puedo prometer y prometo… y luego no cumplo”. Lo que viene a ser el eslogan de todo buen político, es perfectamente aplicable al discurso de Hurley: muchas palabras cameladoras, inventadas, que no sirven de nada. Como un libro de Jodorowsy.

Miles: policía. La línea que separa la justicia de la venganza es muy fina. Esta sentencia, directamente extraída de uno de los últimos “éxitos” de Steven Seagal (¿Era Venganza Final? ¿Última Venganza? ¿Máxima Venganza? ¿Venganza Total? ¿Por qué ninguna de las películas de la filmografía de Steven tiene más de dos palabras? Es más, ¿por qué ninguna de sus frases tiene más de dos palabras?), sirve para ejemplificar la evolución del personaje de Miles ya que… Mmmm, no. Miles no es más que un figurante y, siguiendo la Ley Seagal, acabará muriendo. Con el cuello roto, posiblemente.

The island PeopleThe island People

Jin-Sun: logopeda y paciente. ¡Por fin! ¡El reencuentro! ¡Qué momento tan lacrimógeno! Yo lloré… de risa. Sun con su libretita. Ve a su amor a lo lejos. Recupera la voz, superando su trauma. Un trauma que tenía su origen en un encuentro con Lockesea; así que ya me dirán a qué viene esa recuperación milagrosa. En fin, el caso es en un primer momento los coreanos… ¡no se reconocen! Ella: “¿Jin?” Él: “¿Sun?” Luego dicen de las dificultades que tenemos los occidentales para distinguir a los orientales… ¡pero si ni ellos mismos pueden!

Desmond: gitana vendedora de rosas. “Nena, Claire: que tengo una abogada muy bonica que te irá muy bien, que te saldrá de gratis sin pagar ni un leuro namás que la voluntad. Anda prima, hazme caso o sino que un mal humo te parta”. Esta dramatización viene a simbolizar el cansinísimo papel que está adoptando Mr. Hume en estos últimos episodios: cual vendedora ambulante de rosas, va detrás de sus objetivos de manera persistente, no cesando en su empeño hasta cumplir con su misión. Y más vale hacerles caso, que sino luego te atropellan. No, no me refiero al “accidente” de Des con Locke, sino a lo de Farruquito.

El pozo con fondo... y con trampaEl pozo con fondo… y con trampa

Kate: canguro. Cuidó de Aaron durante tres años, sin recibir nada a cambio. Bueno, sí: recibe amenazas de muerte de la auténtica madre de la criatura. Para que luego digan los mileuristas que ellos están mal pagados…

Ilana: abogada. Los abogados son a la justicia lo que las prostitutas al sexo. Se van con cualquiera por dinero. Sin principios ni escrúpulos. Ahora entiendo por qué aparece en la cama de un hospital hecha polvo: algún cliente insatisfecho… ¿Cómo te vas a dejar defender por ella si ni siquiera se puede defender a ella misma?

Zoe: diplomática. Ella es la encargada de negociar con el bando contrario; sin embargo, el don de la palabra no es su fuerte, así que… ¿cómo soluciona los conflictos que le surgen? A bombazo limpio… y cutre. La tía mucho presumir de arsenal y después resulta que lo único que logra es que el oído de Jack pite. ¡Uy, qué imponente! ¡Si eso es lo que pasa cuando buceas y te entra agua vía oreja o cuando hablan mal de ti! Por cierto, curiosamente ahora mismo me está pitando el oído. Y no estoy buceando. Así que alguno de vosotros… ¡Seréis ca(CENSURADO).


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