Lost: El 1×1 de Everybody loves Hugo

Hola familia: visto el alud de mensajes que exigían la cabeza del responsable de esta sección, los mandamases de Todoseries se han visto en la obligación de prescindir de los servicios de Manel. Ahora, el pobre, después de recibir la muchimillonaria indemnización económica que correspondía a su despido, vive en un retiro espiritual, alejado del mundanal ruido. Rico, sí; pero viendo pasar las horas gintonic en mano, apenado, sabedor de que jamás podrá a volver a colaborar en la web de series que es referente a nivel mundial y hasta universal (boing, boing). En su lugar me han contratado a mí, Karlost Arguiñano, el único genio
que es capaz de combinar gastronomía y chistes horripil-pilantes (como
el bacalao) dejando siempre un buen sabor de boca. Para los que no me
conozcan, soy de Donostia, cuyo nombre proviene de la ancestral
costumbre que tenemos los vascos de solucionar todos los problemas
hablando… ¡Que no! ¡Que es broma! ¡Si es que los del norte somos la
bomba! Oye, como decimos los cocineros y los drogadictos… ¡vamos a
meternos en harina!

El menú de la sexta temporada lostiana estaba siendo un poco indigesto, pero ha bastado una pizca de Desmond (y de dejarse de templos y de personajes secundarios más inútiles que el gorro de chef de un calvo) para recuperar la tan ansiada esencia a primera temporada. Y eso que las recetas han sido muy sencillitas…

Rollito de Hurley rebozado: esta receta es realmente sencillita y para toda la familia. Se ha de tener un Hurley (rico, rico) y conseguir que una chica quiera tener una cita con él. Si lo conseguimos, nos dará igual que la muchacha esté loca, porque siendo como es nuestro muchacho tampoco nos vamos a poner exigentes. Luego hemos de trasladarlo a una playa y dejar que ambos se revuelquen por la arena. Lo mejor será que ella se coloque encima, para evitar aplastamientos que darían al traste con el resultado final. ¿El tiempo de cocción? El que necesiten. Él seguro que se calentará enseguida, así que con 5 minutos tendrá suficiente. Ella seguro que exigirá más. Y ya está. Receta ideal para los que creen que el microondas es el aparato con el que Wayne Szalinski encoge a sus hijos en Cariño he encogido a los niños

Desmond pasado por agua: esta receta también es realmente sencillita y para toda la familia. El proceso de elaboración de esta escena requiere de algunos ingredientes extraños (sobrenaturales, incluso). Sin embargo, si vais al pakistaní de de debajo de vuestra casa, los encontraréis sin problemas: un Locke (al que tendremos que asesinar, y dejarle que repose hasta que la esencia de humo negro le invada), un Desmond (frito de electromagnetismo) y un pozo. Alerta, que el pozo ha de estar hecho a mano, que lo artesanal siempre funciona mejor. Allí mantendremos a Des fresco, hasta que sea necesario para cualquier otro plato. Receta ideal para los que creen que un robot de cocina es un androide humanoide que se puede rebelar contra la raza humana cual Terminator.

Revuelto de Locke: amigos, esta receta es aún más sencillita que la anterior y más para toda la familia. Hemos de recuperar al Desmond fresco que manteníamos en el pozo, y usaremos su conciencia para que viaje a la realidad alternativa en plan vengador. Una vez esté en el flashsideway, montará en un coche (cuanto más potente mejor) y atropellará a Locke. Se ha de vigilar que la calle no haga bajada, porque la silla de ruedas se aceleraría y sería más difícil alcanzar a nuestra pieza: cuando esté en su punto (de mira) justo, se pondrá el coche a 100-120 km/h (a gusto de cada uno) y… listos. Receta ideal para los que creen que un horno con pirolisis es un electrodoméstico que sufre una enfermedad contagiosa.

Ilana laqueada: sí, ésta era la receta que más de uno estaba esperando. También es muy sencillita y muy para toda la familia. Hemos de coger del armario algún personaje secundario odioso… “Kate”. No, que la pecas no es secundaria. “Lapidus o Miles”. No, que no son odiosos. “Ilana”. Nos servirá. Haremos que coja unas cuantas barritas de dinamita, cuanto más inestable mejor. Se ha de remover y esperar unos segundos, hasta que el condimento produzca una explosión de color (rojo, para ser exacto). Cuantas más barritas, menos grumos, así que no escatiméis en las medidas. Y ya está: al acabar, recogeremos las sobras como hicimos con Jacob. Nunca se sabe cuando nos hará falta un polvo. Un polvo de Jacob. Jacob en polvo, eso. Receta ideal para los que creen que un lavavajillas es una ducha para chicas diminutas.

¡Familia! Para componer estos cuatro platos principales, también hemos echado mano de…

  • Kate: agua. No sé si es incolora e inodora, pero si puedo asegurar que es insípida.
  • Jack: aceite. Combina con todo, menos con el agua. El destino (y la química) siempre les acaba separando.
  • Chang: yogur. O yogurín. O se conserva en una nevera o su fecha de caducidad es a muy-muy-muy largo plazo.
  • Michael: fiambre. Está muerto y es comestible (para los gusanos o los caníbales).
  • Richard: ajo. Es tipical spanish y se repite… que si hay que reventar el avión, que si el avión ha de ser destruido, que si se ha de hacer un Ilana al avión, que si blablabla
  • Sun: azúcar. Dulce en pequeñas cantidades, pero empalagosa a grandes dosis.
  • Sawyer: sal. Acaba con la sosería cuando la situación lo exige.
  • Sayid: especia. Exótico y con un toque extrafuerte.
  • Ben: vinagre. Agrio al principio, pero acaba gustando.

PD de Manel: que sepáis que a Karlost le llaman así porque una vez perdió una cosa… la gracia. Lo que más me gusta de él es su capacidad para ir directo al grano (de arroz) y su gusto por las hierbas…

Por el perejil, obviamente: ¡rico-rico! ¡Hasta la próxima, familia!Por el perejil, obviamente: ¡rico-rico! ¡Hasta la próxima, familia!


Categorías: Series
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