Lost: 5 cosas que no me gustan de la sexta

Lost: 5 cosas que no me gustan de la sexta

Punto 1: Todoseries no es un blog oficial de ABC ni de Cuatro, es la opinión de dos seguidores de la serie. Dos seguidores más, de los millones que tiene Lost. Punto 2: La serie no es intocable. Tiene episodios malos, buenos y estratosféricos, sobre todo de estos dos últimos. Punto 3: En la sexta temporada se ha multiplicado el perfil de fanático que defiende la serie a ultranza; son los que se sienten ofendidos por cualquier opinión en contra. Es más, se sorprenden de que a alguien no le pueda gustar y contraatacan con puñales. Punto 4: Google no obliga a nadie a pasar por Todoseries cada día; la lectura del blog es libre, así como las opiniones que se vierten desde dentro y desde fuera. Punto 5: estamos encantados de la multiplicación de comentarios, de los debates que se forman en la web y en el foro. Mil gracias. Y dicho esto, expongo cinco cosas que no me gustan de la sexta temporada. ¿Lo comentamos?

Os dejo la daga para que me apuñaléis. Ya está esterilizada…

Este post no nace como respuesta a nada ni a nadie. Simplemente intenta poner por escrito algunas ideas que he comentado con mi compañero Dani y otros conocidos que siguen Lost. Mis sensaciones en la sexta son diferentes a las de las otras cinco temporadas. Así que he pensado reflexionar en voz alta. Y tratar de averiguar por qué. Veamos:

  1. Los flash-sideways, por ahora, son inconsistentes. A falta de diez capítulos para el final de la serie, seguimos prestando atención a esa línea temporal alternativa de la que desconocemos su finalidad. Los flashbacks conectaban con las historias que se producían en la Isla y los flashforwards mostraban retales de un futuro que parecía improbable. Tenían una coherencia en la narración. Por ahora, a la espera de conocer su significado, lo único que aporta la línea temporal alternativa son cruces tramposos y facilones entre personajes y vidas que no encajan con el perfil de cada personaje, modelado durante cinco años. En mi opinión, el problema está en las formas. La quinta temporada arrancó con Faraday descubriendo la rueda que Ben había movido, una escena tan inconexa como los flashes de la sexta. Sin embargo, desde el primer minuto de la quinta nos empezamos a acercar a esa realidad. Podían gustar más o menos los saltos en el tiempo, pero tenían un sentido. La narración actual salta de una historia que llevamos forjando durante años a una completamente desconocida y cuya única función es el impacto. Ojalá todo tenga un sentido a final de temporada. Ahora, muchas veces tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo. Por cierto, me encantará comerme con patatas este punto cuando llegue al final de la serie y todo tenga sentido.
  2. Me molesta que me vendan historias, escenarios y personajes como lo más trascendente que ha pisado la serie y se desmonten en tres episodios. El Templo, construcción centenaria que prometía guardar los secretos de la Isla, ha protagonizado el arranque de la sexta temporada. En Sundown, Smokey tarda dos minutos en romper su seguridad. Apenas hace falta el discurso de un iraquí infectado para que varios personajes cambien de bando y se unan a la causa del gran enemigo. Sucede algo parecido con Dogen, el máximo responsable del Templo. Si el japonés era tan importante como para impedir la entrada de AntiJacob, ¿por qué no estaba custodiado por 20 armarios de dos por dos en una habitación inaccesible?
  3. La ausencia de respuestas es alarmante. No, no quiero un capítulo protagonizado por Cuse y Lindelof en el que me expliquen qué está pasando en la Isla, hablo de oportunidades perdidas. Jack y Hurley se encuentran con las cuevas de la primera temporada (Lighthouse), donde están los esqueletos de Adán y Eva. ¿Tanto cuesta poner un detalle, una pista, que nos diga que esos cuerpos pertenecen a Rose y Bernard, por ejemplo? En el faro, ¿no sería más interesante que Jacob le confesara a Hurley, por ejemplo, que desde allí controló la llegada de Desmond a la Isla? No quiero respuestas para todo porque adoro que Lost me deje con la miel en los labios, pero creo que la acumulación de misterios, a estas alturas, es perjudicial para la serie. A mí me sigue inquietando por qué Walt tiene poderes, qué hacía Libby en Santa Rosa, de dónde salen los susurros o por qué Sun no viajó en el tiempo cuando iba en el Ajira. Y estamos taaaaan lejos de todo eso…
  4. La escasa curiosidad de los personajes es estresante. Sayid ha tardado cinco episodios en reaccionar a la tortura de Dogen. ¡Cinco episodios! Señores, es Sayid Jarrah, el personaje más resolutivo de la serie. Jack se marchó al faro guiado por cuatro palabras de un muerto (Jacob) que le recordaban a un momento trascendental de su vida. Y tardó tres minutos en destrozarlo. ¿Por qué no se pasó media hora probando combinaciones, mirando nombres y jugando con el espejo? Que los personajes no se cuestionen todas y cada una de las situaciones que están viviendo, por muy bien que sepan que pisan un suelo misterioso, no encaja con lo vivido hasta la fecha. Eso era propio de Locke, el hombre de fe, pero no de Kate, Sayid o Jack.
  5. La centralidad de los episodios es determinante para su valoración. Lost tiene una forma muy particular de explicarnos los episodios, con un personaje captando prácticamente toda la atención durante 42 minutos. En la tercera temporada nos molestaba que los minutos de Jack se centraran en su estancia en Phuket, pero pensábamos que teníamos cincuenta episodios por delante. En la sexta, por delante está el final, así que las historias de cada personaje deben tener un sabor especial, casi de despedida. Más que nada porque dudo que Kate (6×03) o Sayid (6×06) vuelvan a tener un episodio centrado en ellos. ¿Cuál es el problema? Algunos personajes están más vinculados con los misterios tradicionales de la serie y con los secretos de la Isla (véase Locke, Hurley o Desmond), así que sus episodios tienen más opciones de engancharnos a la pantalla. Por eso, entre otras cosas, What Kate Does no gustó. Y sí lo hizo Lighthouse. Conclusión: el peculiar formato narrativo está traicionando ligeramente a la serie.

Como explicaba el otro día, mi matrimonio con la serie atraviesa una crisis. Estoy seguro que saldremos adelante. Y no por mi adoración a la serie, sino porque ella me va a convencer con sus argumentos tradicionales: coherencia, misterios y ritmo frenético. Lost sigue siendo una serie genial, irrepetible. Nunca había disfrutado tanto con un producto televisivo. Por eso ahora que llega el momento de la verdad espero que esté a la altura de las circunstancias. Nos quedan diez citas. Y no me cabe la menor duda de que en mayo estaré rendido a sus pies.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »