Lo mejor de 2011, parte III

2 de enero. La resaca de la resaca. Ya hemos eliminado parte de los excesos del día 31, pero ahora toca luchar contra un enemigo más feroz: la pereza. ¿Por qué no es fiesta nacional el 2 de enero? ¿Podrían haber caído peor las fiestas de Navidad? Y luego quieren que empecemos bien el año, con propósitos ambiciosos y todo ese rollo. Nada, el final de la Navidad sólo significa que estamos un poco más cerca del verano. Y, atentos a esta preciosa asistencia, del verano os quería hablar yo precisamente. Pero no del de 2012, sino del verano de 2011. Julio, agosto y septiembre, tres meses que tradicionalmente no son muy animados en el mundo de las series, pero que este año fueron especialmente entretenidos gracias a Breaking Bad. ¡Teeeeercer repaso al 2011!

Julio, llegó ella

Pasan muchas por tu vida y todas te aportan algo, pero sólo una es ella. Y aquí, ella es Breaking Bad, que el 17 de julio arrancó su cuarta temporada con un cutter que abría cajas y gargantas con la misma facilidad. Y volvimos a enamorarnos. Por aquel entonces ya sabíamos que Falling Skies no iba a ser la repera, como sugerían algunas de sus promos. Y aunque no perdíamos la ilusión con Alphas y recibíamos con los brazos abiertos la breve Torchwood: Miracle Day, preferíamos echar la vista atrás para recordar dos series de nuestras vidas como Buffy Cazavampiros (el título siempre fue lo peor) o Scrubs. Julio fue un mes movido, ya que poco antes de conocer al nuevo Spartacus nos indignamos por las nominaciones a los Emmy (como cada año). Justicia de nadie, consuelo de pocos. Y para los que, aún así, se aburrían, nació el twittrivial del verano, un concurso que pretendía encontrar al lector más repelente de Todoseries. Y no ganó Dani…

Agosto, un mes de juegos

Todoseries no se fue de vacaciones. Mientras tú te tostabas en la playa, nosotros, ay, pobres de nosotros, nos pasamos el mes de agosto… ¡jugando! Sí, porque no sólo seguíamos liados con el twittrivial, sino que empezamos nuestra particular justa para elegir al mejor personaje de Game of Thrones. Sobre la gran serie de HBO también jugamos a adivinar quién era Jon Snow, poco después de imaginarnos cómo sería Breaking Bad en cualquier otra cadena que no fuera AMC. Sí, teníamos el mes tonto, por eso también jugamos a ser adivinos, como lo demuestran nuestros (acertados) pronósticos de Homeland (nos daba buenas vibraciones) y American Horror Story. Claro que también hubo tiempo para entrar en la casa de Gran Hermano (y medio librarnos de la invasión zombie), de llevarnos la alegría del mes con la renovación de Breaking Bad e incluso de matar a Hitler. Sí, definitivamente, nos lo pasamos muy bien en agosto…

Septiembre de lágrimas

Cuando tocaba decir hola a la nueva temporada, el mundo de las series se puso en pie para llorar el adiós de Andy Whitfield. Se fue Spartacus, el héroe, pero nos dio su beneplácito para disfrutar al máximo de su sucesor y de Spartacus, la serie, que será especial para siempre. No lloramos, pero casi, con la versión española de Cheers. Y son muchos los que aún sueltan alguna lagrimilla cuando piensan en el Misfits post Nathan. Claro que los que más lloraron fueron los de NBC, al ver que uno de sus estrenos más potentes, The Playboy Club, apenas superaba los cinco millones de espectadores en el debut. Más de uno también lloró con Terra Nova, pero de pena. Más agradables fueron las lagrimas derramadas en el doble cpítulo con el que arrancó la séptima de How I Met (¡Classic Schmosby!) o las de la ceremonia de los Emmy, en la que todos mojamos el pañuelo al ver a Kyle Chandler recogiendo cinco años de olvidos en forma de estatuilla. ¡Texas Forever!


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