Lo mejor de 2011, parte II

¡Feliz Día Mundial del Ibuprofeno! En estas horas oscuras, en las que tu almohada se ha hartado de tus lamentos y de alguna manera te ha echado de la cama (¿?), en estas horas postreras en las que has logrado reptar hasta el sofá, en estas horas ya casi más de mañana que de hoy… en estas horas no sé cómo hemos sacado fuerzas de flaqueza para poder seguir con el repaso a lo mejor del año que terminó anoche. Porque nosotros también somos humanos y por tanto sucumbimos a los excesos del 31, claro. Pero el deber nos llama y por eso estamos aquí, listos para repasar lo que dieron de sí abril, mayo y junio, tres meses de alto voltaje en lo que al mundillo de las series se refiere. ¿Vamos a ello?

Abril, llega el invierno

El estreno de Game of Thrones, la serie basada en las novelas Canción de hielo y fuego, fue el gran acontecimiento seriéfilo del mes, y casi podríamos decir del año. A golpe de reviews, de promos, de notas de cast y demás, la joyita de la HBO se ha colado entre las grandes del blog, hasta el punto dedicarle posts a detalles tan concretos como la intro. Si GoT llegaba, otras se iban. Otros mejor dicho: Michael Scott dejaba The Office en un capítulo casi redondo. Otros hacía tiempo que se habían ido, pero nosotros insistíamos en seguirles la pista, y ya debéis intuir que hablo de los losties. Todos juntos: ¡cómo estiraaaamos el chiiiiicle! En abril también empezamos a echarle el ojo a los estrenos del verano, como Falling Skies o Alphas, sin olvidar la cuota retro del Series de tu vida, dedicado a The Sopranos. Y en el apartado adioses, la confirmación de que Nathan se iba… ¡larga vida al rey!

Mayo, las nuevas asoman

Decir mayo es decir upfronts, esa especie de feria de ganado de series con que las cadenas intentan leer las mentes de los publicistas para fichar los productos más rentables. En 2011 los upfronts trajeron un cargamento de novedades que nosotros diseccionamos cuidadosamente por cadena; no he querido mirar la tasa de acierto de nuestras predicciones por aquello de no llorar, pero… Mayo es también el mes de las finales. Para algunas series, un hasta luego de aúpa, como el caso de Fringe y HIMYM, que se fueron de vacaciones por todo lo alto; para otras, un hasta luego sin más; y para otras, un abrupto adiós sin tiempo casi para despedirse, como fue el caso de V. En el apartado mirando al futuro empezamos a seguir los progresos de Homeland, con un modesto post que posiblemente contiene el mejor titular de la historia de este blog (broma interna), y la máquina del tiempo nos llevó al Baltimore de The Wire. Y, como remate final, tuvimos la alegría de saber que aún quedaba bastante Breaking Bad por delante

Junio, poniendo caras

Junio, mes I Después de las Finales. Un mes con un bajón considerable en la cantidad de series en antena, que nos obligó a cambiar las reviews por artículos de opinión. Así, regresamos a los viejos tiempos de The O.C., revisitamos a la Linney en The Big C, nos hicimos preguntas existenciales sobre la no-renovación de Outsourced, despedimos a Tara, metimos la cabeza en el circo de Carnivàle, os presentamos a Mitchell Hurwitz y calentamos motores para el estreno de la tierra prometida… o eso parecía querer decir la ecuación Spielberg + presupuesto. En un poderoso avance informativo os hablamos de un documental llamado Showrunners (que por cierto os puede dar pistas sobre la broma interna que citaba en el mes de mayo…) También nos dio por estrechar el cerco sobre la mother, en dos ocasiones, pero sin resultados. Ah, casi se me olvidaba… ¡estrenamos nuevo diseño! Y, finalmente, nos paseamos por Madrid para el preestreno de Falling Skies, pero sobre todo para asistir a nuestro I Encuentro Mundial, cuya crónica de manos del maestro Rubén es casi tan genial como el encuentro en sí. ¡Larga vida a Minkoswki!


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