La esencia de Battlestar Galactica: So Say We All

La esencia de Battlestar Galactica: So Say We All

The Cylons were created by man. They evolved. They rebelled. There are many copies. And they have a plan.

Si lo tuyo son los aliens, las civilizaciones extraterrestres y los planetas inexplorados, ésta no es tu serie. Comparte con la serie original principalmente el nombre y poco más. Esta serie es la historia de un viaje épico, con tintes de tragicomedia griega. No es sólo el viaje por las galaxias a velocidad superior a la luz. No es sólo un recuento de espectaculares batallas que la han hecho ganadora de un Emmy por sus efectos especiales (Exodus II, tercera temporada). Es, principalmente, la descripción de los cambios internos en esa sociedad, de la naturaleza cíclica de la historia, de la lenta degradación de una civilización que tarda en darse cuenta de que está muerta casi cuatro años. Es la narración de la desaparición de los límites entre civilizaciones, de cómo los enemigos y los amigos pueden ser a la vez rivales o aliados y, sobre todo, es una cruda descripción del comportamiento humano.

Si no has visto la serie, recomiendo que no entres, porque se aportan datos muy reveladores sobre su trama.

Capaces de lo mejor y lo peor, de lo más grandioso y lo más bajo, los personajes de Galáctica son, ante todo, humanos. Incluso los cylons . La ira, el odio, la ambición, la lujuria, son pecados de los que ninguno de los protagonistas están libres. Y el amor, pero eso es otro tema. La felicidad dura poco en Battlestar Galactica. Siempre la sigue un periodo aún más oscuro y triste, porque en el mundo que han creado Ron Moore y David Eick, la felicidad es antesala de tragedia y desdicha.

Los cylons fueron creados por el hombre: robots esclavizados que hacían la vida en las colonias mucho más fácil. Pero se revelaron e iniciaron la Primera Guerra Cylon/Humana. Tras un largo y sangriento conflicto, deciden firmar un armisticio y desaparecer. Tras 40 años de aparente paz, iniciaron un ataque a gran escala contra las 12 colonias, del cual sólo consiguieron escapar unas pocas naves, entre ellas la Battlestar Galactica, una nave de guerra que estaba a punto de ser decomisada y convertida en museo.

La Galactica es una nave con historia: es una de las primeras battlestar que se construyeron y participó en la Primera Guerra Cylon. Su comandante, héroe con los pies de barro, es William Adama: un hombre que luchó en la Primera Guerra y que con muy buenas razones no permite que en su nave existan redes de ordenadores. Esa es la clave por la cual es la única nave de guerra (aparentemente) que sobrevive al holocausto nuclear al que los cylons someten a la humanidad.

Desde el primer momento, esta historia es sobre sacrificios, pérdidas y luchas: no tenemos ni un respiro, ni un momento para relajarnos. “33”, el primer episodio después de la miniserie, es el episodio que sienta las bases del espíritu que reinará en la serie. Reducida la humanidad a números manejables (unos 50.000), se inicia un viaje por el universo en búsqueda de un mítico planeta, Tierra, que aparece en sus escrituras y profecías. No es alegre y desenfadada: es oscura y sorprendentemente realista, llena de grises y zonas sombrías. Reflexiones sobre política y derechos humanos, aborto y terroristas suicidas demuestran que la ciencia ficción nos sirven para hacernos pensar sobre la humanidad, el mundo en el que vivimos y la sociedad del siglo XXI, la que vivió el 11-S e inició la guerra contra el terror y quedó marcada por estos eventos.

Muchos personajes de la serie original tienen su eco en la Galactica actual: Bill Adama, comandante. Apolo, el hijo del comandante, CAG y piloto, Starbuck, piloto de combate. Boomer, Baltar y Tight son también parte de la tripulación. Pero todos han sufrido modificaciones: Lee Apolo Adama no es el perfecto piloto e hijo de la original, está lleno de conflictos internos. Boomer y Tight se revelan como cylons y Baltar es el científico egoísta, ambicioso y egocéntrico que abre las puertas de las defensas coloniales a los cylons. Y Starbuck en esta versión es una mujer: Kara Starbuck Thrace, la mejor piloto de la flota con un grave problema con la autoridad.

Ésta es una de las grandes aportaciones de esta serie a la ciencia ficción: sus mujeres son fuertes, son pilotos, navegantes y soldados. Aquí también se desdibujan las líneas del género y, por sí mismo eso supone una revolución: en la ciencia ficción los papeles femeninos suelen ser rescatados por los hombres. Inversión de los roles: Lee Adama es rescatado (más de una vez y en más de un sentido) por Kara Thrace, con la que comparte una relación amor/odio/amistad/amantes/hermanos/almas-gemelas, que nos acompañará durante toda la serie.

Es una historia mística: profecías y señales que guían a nuestros protagonistas por la galaxia como si agentes externos guiaran a nuestros amigos (y a sus enemigos) hacia un fin común: aceptar las diferencias y aprender a convivir y perdonar. Asumir las responsabilidades de tus actos y giros argumentales basados en el principio de máxima ironía. Todo eso de la mano de una protagonista que no por no humana es menos importante: la música.

Creada para la serie por Bear McCreary, la banda sonora de la serie es tan importante como el guión de la misma. Gracias a ella, los silencios son más crudos y vacíos, las batallas aún más épicas y trágicas, y las escenas se hacen más personales e íntimas. Todos los protagonistas tienen su canción: notas que al tiempo se te hacen familiares, melodías que trasmiten y completan, que forman parte de este universo. Resonar de tambores y timbales, marchas militares para las batallas más cruentas. Violines, cítaras y oboes para las escenas más tiernas. La influencia de la música en la serie va in crescendo, llegando a su punto más alto a partir de las escenas finales de la tercera temporada: All along the Watchtower de Bob Dylan, es el interruptor que activa a los cuatro últimos cylons e inicia el principio del fin. A partir de ahí la suerte está echada: no hay marcha atrás. La tierra prometida es un desierto nuclear, las esperanzas se han perdido y la Galactica, nuestro refugio, está degradándose rápidamente.

Y entre las sombras y lo inesperado, brilla tímidamente la esperanza: de alguna manera, aún cuando las esperanzas parecen perdidas, el destino viene a nuestro encuentro, y el amor, que planea en toda la serie dando pinceladas aquí y allá, se presume como origen y resultado de la última gran batalla de la Galactica, una nave y una tripulación de la cual, en este universo inventado, cantarán sus heroicidades generaciones de humanos y cylons, por los siglos de los siglos, hasta el fin de los tiempos. So say we all!

Fascinante artículo escrito por Ángeles Cortés de Mujeres TIC.


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