Katee Sackhoff habla, nosotros escuchamos

Katee Sackhoff es una de las piezas clave de una de las series clave de este blog. Es, ni más ni menos, que la Starbuck de Battlestar Galactica, la serie con la que echamos a andar en serio con esto de las reviews, hace ahora algo más de cuatro años. Katee es también otras cosas, claro: la Dana Walsh de 24, la fantasía de Wolowitz en The Big Bang Theory y la ayudante del sheriff Victoria Moretti en la incipiente Longmire. Y es la protagonista de una larga e interesante entrevista en la web de Collider que habla de todo eso y de un poco más: sus inicios, su papel soñado, su final en BSG, su casting más surrealista, su relación con Once Upon a Time, sus impresiones sobre Longmire, su aversión a los papeles de protagonista… Adelante, Katee, te escuchamos.

  • Mi manager, que lo es desde que tengo 17 años, me puso varios pilotos sobre la mesa, y a mí me gustaron dos: Once Upon a Time y Longmire. Fui cinco veces a probar con la primera, y una vez a la segunda. Estuve hablando con Greer Shephard [la executive producer de Longmire] y decidí que quería ese papel porque me adoraba a esa mujer. Así que me retiré de Once Upon a Time y me centré en Longmire. Fueron los dos únicos pilotos que me interesaron ese año.
  • En Once Upon a Time optaba al papel de Jennifer Morrison, y tengo que admitir que los responsables de la serie la querían a ella, desde el principio. Competimos un poco, pero realmente ese era su trabajo y este el mío, tiene mucho sentido. Me alegro de cómo han acabado las cosas.
  • No me dijeron nada sobre cómo iba a cambiar mi personaje respecto a los libros, y eso me entusiasmó [recordemos: Longmire está basado en una serie de novelas, y la serie es por tanto una adaptación de las tramas y los personajes originales del escritor Craig Johnson]. Yo tenía muchas ideas preconcebidas, porque he leído los libros, los tengo todos en casa, pero me ha gustado ver los cambios. Van a tener que retocar cosas, y es genial hacia dónde van.
  • En parte, acepté el papel porque no era la protagonista. Ser protagonista significa un montón de trabajo, de hecho al que menos he visto en el rodaje ha sido a Robert [Taylor, el sherrif Longmire]. El resto íbamos a tratamientos de spa, todos los días, y salíamos. Así que mi elección es no ser la protagonista en una serie, lo que también también me da la oportunidad de crear un vínculo con el resto del reparto. Con Robert nos une el set, las pocas ocasiones en que tenemos la ocasión de hablar. Lo adoro, a él y a cada persona en este reparto y en nuestro equipo. Se parece mucho al ambiente que tuvimos durante los años de Battlestar Galactica. Eso es lo que le da longevidad a una serie.
  • Empecé a trabajar en esto de la actuación a los 17, sin planificar demasiado. “Coge lo que te venga, mientras no implique desnudos”, me decía a mí misma. Entonces me llegó Battlestar, con 23 años. Era mi cuarta serie. A partir de ahí, todo ha estado planificado, todo.
  • Sí, me encanta la forma en que terminó BSG. Siempre digo que los guionistas se fueron metiendo en un callejón sin salida… la gente cree que es de mala educación decirlo, pero creo es así, y no es malo, simplemente sucede. En Battlestar había tantos personajes a los que cerrar, y fue todo tan rápido… no creo que sea tan grave dejar en el aire algunas preguntas sobre Starbuck. Es un final ambiguo y hermoso. ¡Es como el de Los Soprano!
  • Me gusta pensar que soy una chica dura, como en muchos de mis papeles, pero en realidad soy insegura e impresionable, necesito a los demás. Aunque sí es cierto que tengo un lado fuerte, claro.
  • Mi papel soñado existe: es un proyecto llamado Paper Wings, que ahora mismo está en manos de la productora de Will Smith. Es un proyecto que lleva mucho tiempo cambiando de manos, de productoras, de actores… Yo llevo ocho años tras él, aunque para ellos todavía no soy lo bastante famosa. Espero serlo este año. El argumento gira entorno a una cantante de country que se enamora de un cowboy de rodeos. Es genial, el papel con el que sueño. Supongo que nadie se acuerda de que empecé mi carrera en el teatro musical, que ahí están mis raíces. La gente me dice “Ah, ¿pero tú sabes cantar?”. ¡Claro que sí!
  • Para mi papel en la secuela de Las Crónicas de Riddick pasé un casting de lo más surrealista. Hice varias pruebas, hasta que un día me dijeron que quedaba yo y cuatro chicas más. Y que Vin Diesel, el protagonista y productor, estaba en la ciudad. Me podía llamar en cualquier momento, y si quería el papel tendría que acudir al instante. Dije que vale, pensando que podría significar una llamada a las cinco de la noche, o a las ocho de la noche [sic]. Fue a las once, así que ya me tienes a mí saliendo de la cama y yendo casi a medianoche a casa de Vin. Menos mal que la directora de casting era una mujer, porque de lo contrario no sé si hubiese ido. Mientras conducía tenía a mi madre al teléfono, le dije que si no la llamaba en una hora, fuera a buscarme a tal dirección. Ella me dijo que no iba a pasar nada, claro… La volví a llamar a las dos, mientras regresaba, convencida de que me habían dado el papel solo por haber ido a aquella casa.


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