Jack & Bobby: Querido Señor Presidente

Si Jack & Bobby, de la extinta WB, es la serie favorita de los Jonas Brothers, por algo será. Porque habla de sueños (americanos y no tanto), lucha y logros. Porque cuenta la historia de dos hermanos, viviendo sus adolescencias de una manera poco ortodoxa, de esas que no dictan los libros de texto, antes de que uno de ellos se convierta cuarenta años más tarde en el estimado POTUS, el Presidente de los Estados Unidos de América. Y esto, en serio, me gusta: la a veces utopía de los sueños, la más arraigada ambición, cumplida. Y digan lo que digan, los tres hermanos de la factoría Disney lo representan a un punto que inspira sonrisas. Así que esta serie, Jack & Bobby, alejada de los delirios de grandeza que pueden derivar de esta premisa tan delicada, sobre todo en la mediática era Obama, conlleva en su temporada única un interesante viaje. Nada habitual en televisión, muchas veces basado en el drama teen más light y dejando caer sobre la mesa la posibilidad de ser una buena persona en un mundo que te dice que hay que ser un capullo para destacar (y gobernar). De los responsables de The West Wing.

Hace seis años, cuando se estrenó, su eslogan fue directo: en 2041, uno de ellos será Presidente. La identidad del futuro líder, Jack o Bobby, desvelada en un final de capítulo piloto que toca fibras, es sólo uno de los detalles que iremos descubriendo sobre su personalidad en unos innovadores flashforwards en forma de entrevistas. Cómo se enfrentó a la Guerra de las Américas, a la primera bomba nuclear en suelo norteamericano y a difíciles pandemias, todo situaciones sociales ficticias que se entrelazan con motivos de su vida personal, como quién fue la Primera Dama, a qué partido pertenece y cómo murió el otro hermano. Y paralelamente, retrocedemos a 2004 para enterarnos de quién es este chaval y qué le influye para luego ser una de las figuras más influyentes del mundo. Y qué mayor influencia que su propia familia.

Una historia jugosísima que cuenta con verdaderos destellos de guión y un personaje, el de la madre, que da que pensar. Grace, interpretada por Christine Lahti, es una dura profesora de universidad, una mujer demócrata, que no cree en nada que tenga que ver con sotanas o celestiadidades y que educa a sus hijos protegiéndolos y enseñándoles unos valores cero habituales. Que su hijo Bobby se meta en cada barullo buscando experimentar y aprender cosas que obviamente van en contra de sus ideologías es, muchas veces, de lo mejor de esta serie.

Logan Lerman, que ahora es un estrella juvenil en potencia, protagonizando Percy Jackson o la futura versión en 3D de Los Tres Mosqueteros, es Bobby. Doce años, un crío raro que apenas tiene amigos y que va allanando terreno en el mundo a base de golpes. Matt Long es Jack, el mayor, que últimamente ha despuntado en la cuarta de Mad Men como Joey. Atleta, es el modelo de hermano protector, un poco avergonzado de que Bobby quiera ser lo que nadie es y practicando los clichés al encapricharse de la nueva vecina. Atentos a los papeles de John Slattery pre-Mujeres Desesperadas y pre-hombres locos de Madison Avenue, Keri Lynn Pratt pre-aparecer en cada serie de televisión del mundo y, sobre todo, un suelto Bradley Cooper pre-sex symbol dando réplicas a Lahti, ganadora de un Oscar y que fue nominada al Globo de Oro por este papel. En este apartado, la calidad actoral de esta pedazo plantilla queda fuera de duda.

¿Pero por qué WB canceló Jack & Bobby? La crítica la amaba, la veían cuatro monos y un bombo. Suele pasar. El ciclo de la vida. Y a pesar de que me gustaría decir que sigue viva en Internet, el país de los caídos, eso es mentira. Cuánto me ha costado encontrarla después de caer rendido a su premisa hace años, lo indecible. Pero por ahí anda, si os interesa. Yo la estoy viendo con subtítulos brasileños, donde todo es legal y hay que decir obrigado y te contestan de nada.

También queda bonito decir que estaba adelantada a su tiempo, porque quizás lo estaba: ¿quién es el tonto que habla de un salvador de mundos con Bush al cargo? Quién habla de esperanza en los años después del 11-S, pues un tonto idealista. Un tonto idealista que es el Presidente McCallister, al que apodan The Great Believer, un chaval que llegó a la cima del mundo, una buena persona que servirá de ejemplo, decribe Greg Berlanti, el creador de esta recomendablísima serie, a todo el pueblo americano en un puñado de años con un poquito de fe. Pero surgirán los cínicos en contra de este ataque de exacerbado patriotismo que dibuja Jack & Bobby, y que es absolutamente cierto, además, pero yo digo: ¡y qué! Leñe. El idealismo existe para algo.

Bobby McCallister:

Cuanto más me convierto en parte de la Historia, más cuenta me doy de que ya está escrita.


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