Imagen de cabereca de la serie Skins

Review Skins: Liv

Voy a dar a este capítulo un cinco, de cinco, y lo hago por segunda semana consecutiva a riesgo de perder total rigor guay o habilidad para apreciar los matices negativos, y eso que los ha habido (Franky es un perro femenino insoportable y está deformada). Pero es que, veréis, Liv se ha subido a los cielos con su episodio, la fantástica antepenúltima entrega de todo Skins. De primeras, creíamos que íbamos a ver a una chavala agitando a sus amigos por los hombros y gritándoles: ¡pero qué coño os pasa, espabilad! Una tipa que intenta reestructurar a estos chicos tan dispersos; y más o menos pasa eso, pero el toque final es inigualable y nos habla, como Dios, de la pérdida, de ser adulto. Nos habla de amistad y del amor por la vida mirándolo desde la muerte. Nos ofrece, de pé madre, escenas que llevábamos esperando todo el año. Y, a fin de cuentas, a Grace. Que (digamos) debe descansar en paz.

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Skins terminará en 2013

Buena imagen para evocar nuestro más profundo desespero, todo nostálgicos que estamos hoy. A nadie se le ha escapado ya la noticia del fin de Skins, que con esta sexta temporada cierra las puertas del Roundview College. La tercera generación será la última, han comunicado desde Channel 4 los propios creadores, algo que –no obstante– no significa que Skins termine con el capítulo 10 (un Everyone para toda la familia), finale que se emite el 27 de marzo. El mundo se ha de recomponer, y Jamie Brittain y padre tenían una deuda que saldar: la verdadera despedida de la serie tendrá lugar el año que viene, 2013, con la reencarnación/resurrección de ese infame proyecto de película. Sigue leyendo…

Review Skins: Alo

Una pasada de capítulo el que se marca el farmboy, que si se mete en un lío lo hace a lo grande y tirando por el lado más excéntrico posible, con interrogatorios policiales y todo. Gracias a un buen puñado de elementos muy majos, y uno de ellos es su personaje principal, el torbellino Skins de esta semana conforma el que es seguramente el mejor episodio del año. Varias cosas nos llenan de optimismo nacional, y una de ellas es conocer que el fenómeno de las infames niñas Tuenti es más universal que castizo y patrio, y cómo el retratillo de la Campanilla de este Peter Pan moderno es la caña. Toda esa locura nos provoca lágrimas de risa, todo un saneamiento en Skins, esta serie a la que le encanta tantear los abismos de la desgracia humana. Porque abordar con humor el abuso a menores, además de olímpicamente valiente y bestialmente genial, está hecho con tanto estilo burdo que da gusto. Estas cosas, y el drama que no falte (bebé, amores, bla y bla), definen un señor capitulazo. Hablemos de él. Sigue leyendo…

Review Skins: Nick

La primera entrega de Nick terminaba con una especie de pacto de sangre entre él y el peludo de su hermano. Se levantaban ante su padre Full Monty y quemaban todo ápice de parental control. Todos esos cartelitos de Media Markt nos importan un carajo y que le den a él, pensaban. Y el capítulo de Skins de esta semana es, o algo así, una muestra de ello, un reflejo extremo de a qué llega el amor fraternal. Mientras todos odian a Matty, el pequeño Levan tiene que actuar como el hermano que es, con el riesgo de arruinarse hasta las trancas y destrozarse en medio de la transacción (The Doctor es el típico mafiosete con el que haría muchas migas Sid: yo querría verlo, a que sí). Nick se arriesga, también, a perder a sus propios amigos ayudando al, y entre comillas, asesino de Grace. Ese asqueroso que ha decepcionado a todos y nos ha hecho más daño del que podríamos llegar a sentir. El conflicto de hermanos, unas criaturas que tan bien saben dar la vara, es una temática que siempre entra bien porque es eterna. Por eso y por más cosas, este episodio es un puntazo perpetuo. Bien dirigido, bien escrito y bonito de ver y un subidón en el camino. Muy interesante. Así que comentémoslo con la alegría en el cuerpo.

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Review Skins: Mini

Me imagino a Jamie Brittain y a los otros guionistas de Skins (Mini lo escribe la tal Jess Brittain, y apuesto a que con ese apellido tan nacionalista hay algún enchufe legítimo) sentados en un couch, bebiendo cerveza de abadía y pensando vagamente qué van a hacer con sus personajes este año. Piensan en la muerte, en las decepciones que da la vida y en Marruecos. Eso es en agosto pasado, o julio o junio, cuando se pusieron manos a la obra con la sexta temporada, última de esta generación y, sostengo muy seguro, también del Skins que más nos gusta. Con este capítulo, que para nada es uno malo (está bien, y punto), uno se atreve a llamar vagos a esa tropa. Vagos. Eso le duele a todo el mundo, al menos fuera de España. Pienso que no hay mucha inspiración por aquí. El esfuerzo no se ve por ningún lado y el cielo está apagado. Llamémoslo: decadencia creativa. Aburrimiento o cansancio. La inercia se lo come todo con patatas y pimientos, porque la historia de Franky era un cliché tan grande como Física o Química y lo que hemos visto esta semana sorprende. El mérito no es propio. Casi. Sorprende porque, maldita sea, no les creíamos capaces de venirnos con el baby boom. Sigue leyendo…

Review Skins: Franky

Franky no es Effy, pero hoy casi lo ha sido cuando se le ha ido la pinza al completo. El cuarto capítulo de esta temporada ha sido malo, en mi opinión: bodríatico y chungo. Aburrido. Porque, visto lo visto, su capítulo solamente podía deparar una cosa y se ha confirmado: asquerosa deformación profesional. El mundo de Skins malea a la gente y lo de esta semana ha sido un mal ejemplo; podemos entender a la señorita Fitzgerald, pero soportar una hora de cosas burdas y algo que no cuaja (algo a lo que le canta mucho el aliento) duele. Sobre todo, porque es de Franky a quien estamos viendo. En caliente, es el peor capítulo de la temporada y es el peor ejemplo de esta generación. Sigue leyendo…

Review Skins: Alex

La senilidad, el azar y el mar: lo que sale de juntar elementos tan dispares es, sin duda, un capítulo mágico y cien por mil puro Skins. Es, y no los menospreciamos para nada, el mejor de los tres que ya hemos visto gracias a la presentación que nos da de Alex Henley, un tío que marca tendencia. Yo, por lo menos, quiero ese dado. Y usar camisetas hawaianas para todo no le haría daño a nadie; el actor Sam Jackson se desenvuelve como una especie de Thomas Dekker carismático. Aporta una nueva luz a una pandilla que a estas alturas está huerfanísima y su capítulo, fenomenal, nos devuelve a los orígenes de la serie, donde el individualismo es brutal y la frescura es para frotarse los ojos. Entretanto, es ligero cuando quiere desafiar a la muerte tirándola al mar y, con ello, descoloca a todos. Alex, un tipo especial. Sigue leyendo…

Review Skins: Rich

La verosimilitud está un poco muerta, piensa uno viendo el segundo episodio para Rich, pero da igual. Luego llega el final, el mosqueo y el derrumbe, porque todo aquello que teorizaste en un primer momento (¿es real?) y luego desechaste en la escena de la habitación te da un mordisco y te come con patatas. Es un juego, una semana más, y santa la leche: Rich, de esta sexta temporada, es un capitulazo y un tortazo a partes iguales, un subidón, un recordatorio de lo grande que es Skins y de la poca piedad que hay si aún nos mantenemos fieles a su filosofía de vida. Sinceridad en la escalera y mal cuerpo después de los créditos. No les creímos capaces este año y lo han vuelto a hacer: nos la han metido enterita. Sigue leyendo…

Review Skins: Everyone

Franky está espléndida, Mini más pecosa que nunca y Alo roba la función mientras Rich y Grace están sobrados a la hora de arrebatarnos un poquito el corazón. Lo que a la vez nos hace caer en la trampa de los guionistas. Malditos, repetí más de una vez, y sentí que mucha gente lo gritaba al unísono. Es el regreso de Skins, derrapando ya su sexta temporada, y sin síntomas de agotamiento, creo yo, porque la adolescencia debería durar para siempre y desde Bristol saben asegurarse de ello; sin ser un capítulo espectacular en su grado mayúsculo, cumple su función, sabe marcarnos y, lo mejor, no se nos quiere mostrar como un regreso después de una larga espera, sino como el viaje (a Marruecos) que dábamos por hecho, por supuesto. No hay explicaciones, hemos llegado hasta aquí y aprovechemos nuestros últimos días con vida, porque lo que vemos en Everyone podría ser el último momento en que estén todos juntos.

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