Hurwitz y la Fox, una historia de amor y odio

Posiblemente el nombre de Mitchell Hurwitz no te diga nada. Normal. Son dos palabras más bien extrañas que nunca has oído. Pero hay otras dos palabras que, siendo también extrañas, seguro que te suenan mucho más. Arrested. Development. Si te han salido chiribitas de los ojos al leer el nombre de la mejor comedia de la historia, es que eres uno de los buenos. Y sabrás que Mitchell Hurwitz es la mente pensante tras esa obra maestra. Su cancelación fue un duro golpe, pero parece que el señor Hurwitz no aprende nada cuando trata con la Fox. Si no os lo creéis, adelante. Esta es la historia de cómo el hombre puede tropezar dos (o tres) veces en la misma piedra.

Hurwitz nació en Anaheim, California, el 29 de mayo de 1963. En su juventud trabajó en sitcoms de los 80 y los 90 como Las chicas de oro, The Golden Palace (aquí llamado Hotel de oro, spin-off de Las chicas de oro) o Nurses (un spin-off de un spin-off de Las chicas de oro). En fin, muchas chicas de oro y muchos spin-off que podéis encontrar en su entrada correspondiente de la wikipedia. Nada destacable hasta ahí. Lo que a nosotros nos interesa es la relación que han tenido sus series con la Fox, el canal que, por sistema, ha aprobado sus series y luego las ha cancelado dolorosamente.

Y todo empieza, curiosamente, con esa joya llamada Arrested Development. El episodio piloto, escrito por Hurwitz en 2002, fue emitido por primera vez el dos de noviembre de 2003. Empezaba así una serie que marcaría un hito en la comedia televisiva, al menos desde el punto de vista de la crítica. Arrested Development fue ganando adeptos y una auréola de serie de culto casi desde el principio. Y no fue, desde luego, gracias a la Fox. De los 22 episodios de la primera temporada, emitió tres de ellos en el orden equivocado. Nada grave comparado con lo que vendría después.

Al finalizar la primera temporada, y con los críticos y los premios a sus pies (ese año la serie fue nominada a 7 Emmys, de los que ganó 5, entre ellos a mejor comedia y mejor guión de comedia, ambos para Hurwitz), la Fox renovó la serie para una segunda temporada, también de 22 episodios. Y aquí fue donde empezaron los problemas. En mitad de la temporada, la cadena decidió recortar los 22 episodios originales y dejarlos en 18. Hurwitz y los suyos criticaron y parodiaron la decisión en el episodio “Sword of Destiny“, en el que la familia Bluth (protagonista de la serie y propietaria de una inmobiliaria) se queja de que han tenido que modificar un edificio que originalmente era de 22 plantas y dejarlo en 18, con todas las dificultades que eso tenía a esas alturas del proyecto. “Pero si ya teníamos los planos hechos“, se queja Michael Bluth al teléfono. “No, no los tenían“, aclara el narrador. Según la Fox, fue un movimiento muy normal que no tenía nada que ver con la cancelación ni con las audiencias, sino para dejar sitio a “Padre de familia“, que volvía a la programación tras un par de años de parón. Pero la cosa no acaba ahí.

La tercera temporada, por supuesto, fue a peor. Si el corte de la anterior temporada había molestado a todos los fans de Arrested Development, esta vez mucho más doloroso. Ante la caída inevitable de la audiencia, la Fox decidió cortar los 22 episodios inicialmente previstos a sólo 13. Para empeorar las cosas, la cadena zorruna, que no sabía cómo quitarse la serie de en medio, emitió los últimos cuatro los emitió seguidos, en un bloque de dos horas. Así se acababa la emisión de una de las mejores comedias de la historia de la televisión, pero empezaba su leyenda. Lo que le faltaba para ser un mito era morir joven.

Las cosas no le fueron bien a Hurwitz a partir de ahí. Escribió un par de TV-movies y produjo unas cuantas más, pero nada digno de destacar. La sombra de la familia Bluth era demasiado alargada. En 2008, dos años después del final de Arrested Development, Hurwitz recuperó un viejo proyecto: el remake de una serie australiana titulada Sit Down, Shut Up. En su día había sido rechazada por todas las cadenas, pero el cambio de persona real a animación animó a la Fox, que compró la serie en mayo de 2008. ¿Mitchell Hurwitz y la Fox de nuevo juntos? Parecía increíble después del trato a Arrested Development, pero era cierto. Además, la presencia en las voces de las estrellas de AD Will Arnett, Jason Bateman y Henry Winkler prometía algo grande.

Si algo bueno ha hecho la cadena en toda esta historia ha sido la promo que hizo de Sit Down, Shut Up. Mezcladas con entrevistas a los actores que ponían las voces, la Fox pedía perdón por haber cancelado Arrested Development, y prometía que la nueva serie les compensaría por ese hecho. También pedía a la gente que dejara de enviarles mails quejándose sobre la cancelación de AD. Al menos eran conscientes de lo que habían hecho…

El episodio piloto de la versión americana de Sit Down, Shut Up se estrenó el 19 de abril de 2009. Dos episodios, dos, bastaron para que la Fox le cambiara de horario por las bajas audiencias. Menos de un mes después de su estreno, el 10 de mayo, se emitió el cuarto y último episodio antes de su cancelación. La nueva aventura de Hurwitz en la Fox había durado mucho menos que AD: tan solo cuatro episodios. Finalmente, la Fox emitió los nueve episodios restantes a los sábados a medianoche a partir de septiembre. Sit Down, Shut Up no llegaba a los niveles de AD, por supuesto, pero era una serie que se dejaba ver y que podía llegar a ser buena. La Fox no le dejó. Pero la cosa no acaba ahí.

Tras Sit Down, Shut Up Hurwitz volvió a vagar por diferentes TV-movies y pilotos de series que nunca llegaron a nada. Hasta que, dos años después, en 2010, Hurwitz, junto con Will Arnett y Jim Vallely (protagonista y productor de Arrested Development, respectivamente), consiguieron vender otra comedia. ¿A quién? Pues sí, a la Fox. Parecía increíble, pero iban a intentarlo por tercera vez. ¿Su nombre? Running Wilde.

Running Wilde, creada por los mejores talentos de AD y protagonizada por uno de ellos, el genial Will Arnett, emitió su episodio piloto el 21 de septiembre de 2010. Evidentemente, corrió la misma suerte que sus dos predecesoras. Nueve episodios, que nunca llegaron a brillar a pesar de algunos momentos destacables, fueron suficientes para que la Fox le diera carpetazo. Ya desde la emisión del piloto los rumores sobre su cancelación empezaron a sonar. La cancelación de Lone Star dos semanas después de su estreno, a pesar de las buenas críticas, demostraba que a la cadena no se le había olvidado lo que era sacar el cuchillo. Según los expertos, lo único que permitió a Running Wilde permanecer en antena durante nueve episodios (a pesar de perder casi la mitad de la audiencia que le dejaba Raising Hope) fue que la Fox no tenía nada con qué rellenar ese espacio. El 26 de diciembre del año pasado, tres meses después de su estreno, la Fox decidía cancelar la serie definitivamente. Por tercera vez consecutiva, Hurwitz veía como una serie suya era cancelada prematuramente por la Fox.

Aunque no es el único maltratado por la Fox (Joss Whedon sería otro merecedor de un post), el caso de Mitchell Hurwitz es un claro ejemplo del matrato que da el canal del zorro a muchas de sus series. Aunque, por otra parte, también se podría ver como el ejemplo de cómo una persona puede caer tres veces en el mismo error. ¿Cuál será la siguiente serie de Hurwitz? ¿En qué canal se emitirá? Si tuviera que apostar, diría que será en Fox…


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