House of Cards, un paso por delante

House of Cards, un paso por delante

Director de culto, actores acuñados en el cine, ascendencia británica… y Netflix. House of Cards tiene motivos de sobra para ser considerada la rara de la clase, y quizá el más intenso de ellos es que se trata de la primera serie 100% original (Lilyhammer no lo fue del todo) que emite la cadena de streaming, y pongo emite en cursiva porque desde luego que lo merece: los 13 episodios de la primera temporada de la serie han salido de golpe. Pam. ¿Es eso emitir? “El mundo de Los martes a las siete y media está muerto, con una estaca clavada en el corazón, la cabeza cercenada y una ristra de ajos en la boca. La audiencia ya no tiene por qué ser prisionera. Si le das a la gente la opción de inyectarse todo en un día, hay motivos para creer que lo harán”, afirma David Fincher. Y no le falta razón

Fincher es el executive producer (y director de los dos primeros episodios) de House of Cards, el remake de la serie inglesa (basada a su vez en una novela homónima) que acaba de llegar como un terremoto a Netflix. La cadena, y también lo pongo en cursiva aunque quizá no debería, ya ha dicho que le da exactamente igual si el público la devora en un día, en una semana o en un mes. También han dicho que no tienen pensado dar cifras de audiencia (más cursiva), de modo que la industria se rasca la cabeza pensando en cómo determinar si están ante un éxito o un fracaso. La crítica, supongo, se frota las manos en silencio porque sabe que en esta ocasión su voz tendrá más eco que el voto de Nielsen y similares.

Pero lo de Netflix no parece un capricho de enfant terrible, sino algo propio del cambio de modelo que propone. Así lo explicaba el CEO de la compañía, Reed Hastings, en una carta a sus accionistas: “Los canales tradicionales de programación lineal deben conseguir mucha audiencia en ciertos momentos del día, con lo que esperan que el programa de turno atraiga a suficientes espectadores. En Netflix, sin embargo, los abonados pueden disfrutar de los programas cuando quieran y las veces que quieran, y podemos colocar de manera más efectiva el producto correcto ante el espectador correcto, basándonos en sus gustos. En la programación tradicional manda el prime-time, y ahí hay muy poco espacio: sólo los más fuertes sobreviven. Nosotros tenemos mucho más tiempo para hacer que una serie encuentre su público y triunfe”. Y no es que no se preocupen de cuánta gente mira sus series originales, porque de hecho lo hacen, y mucho; pero les da igual si es hoy o dentro de seis meses… Es un paso más allá de lo que cadenas como HBO y Showtime representaron en su día para las tradicionales ABC, CBS, NBC y compañía.

Sin embargo, curiosos por naturaleza y acostumbrados a la cultura de los números, muchos nos seguimos preguntando qué tal le irán las cosas a House of Cards. Posiblemente la única opción de saberlo sea si la respuesta es “muy bien”, momento en que quizá Netflix podría sacar pecho; en su día la HBO apenas hablaba de audiencias hasta que Los Soprano trajeron muy buenas noticias


Categorías: House of Cards Opinión Etiquetas:
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