¿Homeless or hipster? El Manhattan de 2 Broke Girls

Una curiosidad para amenizar las horas muertas de los lectores, que en domingos como este las hay a patadas. Inspirada en el juego con el que se divierten las chicas de 2 Broke Girls en Brooklyn (distinguir en el moderno barrio de Williamsburg entre homeless y hipsters), nace esta web que reta al internauta a diferenciar en una mezcla de fotos de barbas largas, gorros de lana, camisetas y gafas vintage, entre mendigos y modernos.

Enlazando con esta noticia y el vídeo anterior, permitidme unas breves líneas para hablar de esta serie de éxito de audiencia y crítica en EEUU. Después del buen sabor de boca que nos ha dejado la doble finale del lunes, y de la confirmación de la renovación por una segunda temporada, 2 Broke Girls se merecía al menos una mención en este blog, ya que a pesar de comenzar como una sitcom más, ha sabido colarse en nuestras vidas. Parece ser que las televisiones han decidido mostrar que la vida no es tan fácil en Nueva York si no eres una mujer de éxito o una heredera del Upper East Side. Ya sea en forma de comedia de enredos como 2 Broke Girls primero, o con una comedia más realista como Girls después.

Max (Kat Denning), es una chica de barrio, con una madre ausente, que ha tenido que buscarse la vida por su cuenta para sobrevivir en Brooklyn. Caroline (Beth Behrs), es una pija venida a menos a causa del encierro de su padre en la cárcel por una estafa a lo Madoff. Sin trabajo ni dinero, Max acogerá a Caroline en su casa y a pesar de sus diferencias, gracias al entusiasta carácter de Caroline y su formación empresarial y al talento pastelero de Max, comenzarán la aventura de triunfar con su propio negocio de cupcakes en Manhattan.

Tras ver el piloto, mi sensación fue agridulce. Aunque le vi potencial a la extraña pareja Caroline-Max, y al humor gamberro y explícito de esta última, las risas enlatadas, la atmosfera cutre noventera, y una comparsa de secundarios me hacían dudar. Más teniendo en cuenta que ya estamos cada vez más acostubrados a los modelos The Office y Modern Family como sustitutos de la clásica sitcom.

Aun así, sin la producción del rey Midas Chuck Lorre, capítulo tras capítulo la serie ha ido asentándose y ganando en fluidez, y con la incorporación de Sophie, los secundarios a cuajar. Conquistando, gracias sobretodo al sarcasmo sin pelos en la lengua de Max, a aproximadamente 8.000.000 de espectadores, consolidándose así como uno de los estrenos de comedia con más éxito del año. Una serie sin pretensiones, honesta con sus defectos, que hace reír y deja boquiabierta a partes iguales con su burradas. 20 buenos minutos a la semana, sin más. Y ahora sí: ¿una partidita a Homeless or hipster?


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